Entretenimiento
Regresa a escena una historia de desencuentros
El escenario de La Casa Suspendida retoma “Hoy es un buen día para morir”, que se presentará los jueves y viernes de febrero y marzo
GUADALAJARA, JALISCO.- Después de 20 funciones, regresa al escenario de La Casa Suspendida la puesta en escena Hoy es un buen día para morir, pieza dramática de la autoría de Ignacio Ayala, quien funge además como director del montaje escénico en el que actúan Arelí Gonka y Alejandro Morán, quien se integra al elenco en esta nueva temporada.
La obra, que se presentará los jueves y viernes de febrero y marzo, llega casi intacta, salvo algunos ajustes en la estructura dramática, según advierte en entrevista Ayala, realizados con el propósito de hacerla más ágil y con mayor profundidad.
"El conflicto escénico ha cobrado más fuerza a través de algunas palabras", dice el autor y director del montaje. Ello se puede constatar en el personaje que interpreta Morán. "La huida física del chavo ya se ve".
Hoy es un buen día para morir se desarrolla a partir de dos voces, dos seres que habitan el mismo espacio, pero parecen encontrarse tan solo en los desencuentros. La madre compara al hijo con el esposo que la abandonó; el hijo, se reconoce incapaz de satisfacerla y al mismo tiempo le recrimina haberlo dejado. Ambos personajes son un lamento en una casa oscura y empolvada y se extiende más allá del escenario, hasta sobrecoger a los espectadores.
Además de las funciones en La Casa Suspendida en julio y agosto del año pasado, la obra tuvo presentaciones en escuelas de psicología, lo que enriqueció el montaje para alzarse en este segundo vuelo. "Visitamos también el hospital San Juan de Dios (para enfermos mentales) y eso nos alimentó mucho para esta temporada".
Sobre su participación en el montaje, Alejandro Morán cuenta que se integró a la obra hace apenas un mes y ello ha representado un trabajo "exprés" en la construcción de las circunstancias de este personaje herido por la vida.
Aunque vio el montaje antes de saber que sería invitado a formar parte del elenco, Morán advierte que no representó un obstáculo, pues se ha dedicado a enriquecer el personaje con su propia historia de vida.
Arelí Gonka, quien interpreta a la madre, asegura que las funciones de la primera temporada fueron fundamentales para enriquecer el trabajo que se podrá ver ahora. "Sí tuvo altas y bajas (la obra), empezamos como afinando muchos aspectos, asentando cosas que faltaban, pero salí con un buen sabor de boca por el trabajo que logramos".
Y es que, añade, ha sido una experiencia gratificante encontrarse con una mujer con una carga emotiva tan fuerte.
Hoy es un buen día para morir tendrá funciones los jueves y viernes, a las 20:30 horas, en La Casa Suspendida, espacio teatral que se encuentra en Alcalde 860, entre Jesús García y Gabriela Mistral.
La obra, que se presentará los jueves y viernes de febrero y marzo, llega casi intacta, salvo algunos ajustes en la estructura dramática, según advierte en entrevista Ayala, realizados con el propósito de hacerla más ágil y con mayor profundidad.
"El conflicto escénico ha cobrado más fuerza a través de algunas palabras", dice el autor y director del montaje. Ello se puede constatar en el personaje que interpreta Morán. "La huida física del chavo ya se ve".
Hoy es un buen día para morir se desarrolla a partir de dos voces, dos seres que habitan el mismo espacio, pero parecen encontrarse tan solo en los desencuentros. La madre compara al hijo con el esposo que la abandonó; el hijo, se reconoce incapaz de satisfacerla y al mismo tiempo le recrimina haberlo dejado. Ambos personajes son un lamento en una casa oscura y empolvada y se extiende más allá del escenario, hasta sobrecoger a los espectadores.
Además de las funciones en La Casa Suspendida en julio y agosto del año pasado, la obra tuvo presentaciones en escuelas de psicología, lo que enriqueció el montaje para alzarse en este segundo vuelo. "Visitamos también el hospital San Juan de Dios (para enfermos mentales) y eso nos alimentó mucho para esta temporada".
Sobre su participación en el montaje, Alejandro Morán cuenta que se integró a la obra hace apenas un mes y ello ha representado un trabajo "exprés" en la construcción de las circunstancias de este personaje herido por la vida.
Aunque vio el montaje antes de saber que sería invitado a formar parte del elenco, Morán advierte que no representó un obstáculo, pues se ha dedicado a enriquecer el personaje con su propia historia de vida.
Arelí Gonka, quien interpreta a la madre, asegura que las funciones de la primera temporada fueron fundamentales para enriquecer el trabajo que se podrá ver ahora. "Sí tuvo altas y bajas (la obra), empezamos como afinando muchos aspectos, asentando cosas que faltaban, pero salí con un buen sabor de boca por el trabajo que logramos".
Y es que, añade, ha sido una experiencia gratificante encontrarse con una mujer con una carga emotiva tan fuerte.
Hoy es un buen día para morir tendrá funciones los jueves y viernes, a las 20:30 horas, en La Casa Suspendida, espacio teatral que se encuentra en Alcalde 860, entre Jesús García y Gabriela Mistral.