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Regina Orozco se dice cansada de la política

La artista integra el elenco de la comedia musical Monty Python’s, Spamalot y trabaja en un proyecto apoyado por el Fonca

CIUDAD DE MÉXICO (07/AGO/2011).- Acostumbrada durante los últimos años a producir, dirigir, actuar y cantar en sus propios espectáculos, ahora Regina Orozco es parte fundamental del elenco de la satírica comedia musical Monty Python’s, Spamalot, estelarizada por Freddy y Germán Ortega, quienes en este caso son Los Mascabrothers de la mesa cuadrada.

Regina Orozco interpreta a La dama del lago en las cuatro funciones de los sábados y domingos en el teatro Aldama (alterna funciones con Natalia Sosa, quien trabaja jueves y viernes), esto en la Ciudad de México.

Regina dice estar fascinada con el montaje, en el que sólo participa como actriz, situación que asegura le permite más libertades en cuanto a tiempos a diferencia de las puestas en escena que escribe y produce, mas en lo que se refiere a contenidos, pues debe respetar las líneas que se le encomiendan. “Básicamente tenemos que apegarnos al libreto por respeto a los Monty Python’s y a Freddy Ortega, quien hizo la adaptación. De repente sí le meto cosas al papel y, si vienen al caso, hasta se pueden quedar ya de fijo”.

Sobre la diferencia que observa en el público, al estar habituada a espectáculos de cabaret, la también cantante afirma que los asistentes al teatro van en familia y de ellos recibe muchos aplausos. “Es un público más familiar, y me aplauden mucho. Como no soy la actriz super conocida de la televisión, supongo que me aplauden porque lo hago bien, así que me pongo una palomita yo solita”.

— ¿Extrañas la crítica política?
— Ya estoy un poco cansada de eso porque ahora todo mundo lo hace, ya no tiene tanto chiste, está muy trillado. La obra en la que estoy ahorita me gusta mucho, y además la convivencia con todo el elenco es muy gratificante. Estoy aprendiendo mucho de todos mis compañeros en la obra, no se diga de Los Mascabrothers, que son geniales.

— ¿Volverías a ser crítica en el “reality show La Academia”?
— Si me invitan, sí.

— ¿Te ponen límites?
— Lo único que me han pedido es que no hable de política, y me parece lógico, puesto que es un concurso musical, aunque sí he hablado de temas controversiales, pero no ha habido ningún problema.

— ¿Tienes alguna asignatura pendiente con la ópera?
— Más bien tengo asignaturas pendientes con mi vida personal, no profesional. Claro que me gustaría hacer una Tosca, pero tampoco pasa nada si no la hago.

— ¿Qué recuerdos conservas de la época en que estudiaste ópera en Nueva York, había tiempo de ir de fiesta?
— La verdad, no. Si estás estudiando ópera y tienes una bebé recién nacida, está complicado que te revientes. Actualmente... menos; si acaso me amanezco en una fiesta, me paso dos días recuperándome. No es lo mismo los tres mosqueteros que 20 años después.

— ¿Cómo era la vida allá?
—  Desde fuera parece de película, pero hay mucha gente muy loquita, señoras muy neuróticas. No creas que te encuentras a Al Pacino en el metro todos los días; bueno, yo una vez sí me encontré a Yoko Ono.

— ¿Te sirvió de algo ganar el concurso de canto en Palm Beach?
— Gracias a eso me invitaron a un curso en Alemania, pero no se me antojaba hacer carrera en la ópera; yo tenía ganas de echar raíces y me vine a México a hacer cabaret.

— ¿Aún conservas el Ariel que ganaste por “Profundo Carmesí”?
— Todavía anda rodando por mi casa y me ha servido para varias cosas. Por ejemplo, fue el novio de las muñecas de mi hija.

— ¿Quién te bautizó como “La Megabizcocho”?
— El director Carlos Hidalgo. Un día me estaba viendo y dijo: “Eres una mega cosota, un bizcochón, un megabizcocho”. Me enamoré de la palabra y le pregunté si yo la podía usar. “Adelante”, me dijo.

— ¿Actualmente trabajas en un proyecto apoyado por el Fonca (Fondo Nacional de la Cultura y las Artes?
— Hago un manual sobre cómo hacer un show de cabaret y no quebrar en el intento. Son entrevistas con gente que sabe del asunto.

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