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Orlando Mora, orgulloso del cine latinoamericano

Programador del festival de cine de Cartagena y tutor del recién concluido Talent Press, observa un panorama positivo para la región

GUADALAJARA, JALISCO.- “Conocí el cine latinoamericano a mitad de los años sesenta, cuando no aún existía este concepto”, comenta Orlando Mora, jefe de programación del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, a unos días de su visita al Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) en su edición 25 como parte del equipo de tutores del Talent Press, laboratorio que se realizó por vez primera en México, en conjunto con el Festival Internacional de Cine de Berlín y en el que asesoró a un pequeño grupo de periodistas interesados en la crítica cinematográfica.

Mora, quien figura entre los que integran la Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI, por sus siglas en inglés), estudió derecho en su natal Medellín, Colombia, al tiempo que se interesó por la literatura, fue entonces cuando se dio su primer acercamiento a textos que analizaban las cintas de aquel entonces. “Me impresionó que se pudiera hablar de una película con la misma seriedad que se puede hablar de un libro. Ahí descubrí la magia del cine”.

Han pasado más de 40 años y Orlando Mora mantiene su pasión por el Séptimo Arte, al tiempo que recuerda cómo es que nacieron los festivales en Latinoamérica. “Fue el Festival de Viña del Mar en 1967 el que propició el primer encuentro de cineastas latinoamericanos, y con ello se adquirió una especie de conciencia, de que a pesar de que había cinematográficas poderosas como la de México, la de Brasil y la de Argentina, también había las muy jóvenes, como la venezolana, la peruana, la colombiana y la uruguaya, que también se querían expresar. Esa presencia se proyectó y el cine latinoamericano comenzó a ser invitado a encuentros internacionales como el de Pésaro en Italia. Ahí  Latinoamérica comenzó existir”.

Orlando Mora también enfatiza sobre la ausencia de crítica, al asegurar que “hay menos crítica y más periodismo, que se deja deslumbrar por la envoltura, y eso pervierte los conceptos, hoy la gente cree que si tiene muchos premios es una buena película, sin que se reflexione sobre qué está pasando con el cine”.

- ¿Qué puede presumir Latinoamérica de su cine?
- Que posee un sentido de realidad muy fuerte. Ejemplo de ello es la cinta Los olvidados, de Luis Buñuel, porque muestra la dureza de nuestra realidad, que a pesar de lo dura, hay que mirarla de manera lúcida, sin falsos moralismos, porque el cine europeo, que tiene una tradición cultural de siglos, a veces le da muchas vueltas a los temas, y parece estarse refiriendo a realidades poco imaginadas, mientras que nosotros, gracias a la conexión que tenemos con la realidad, podemos hacer un cine más humano.

- Habla del cine europeo y sus diferencias con el nuestro, ‘qué pasa con las producciones norteamericanas, en qué sentido nos afecta, y por qué nos queremos parecer a nuestros vecinos del Norte?
- El problema  es que fueron los primeros en crear una industria, esto mientras en Europa discutían si el cine era o no arte y si creaban los cineclubes. Los norteamericanos se dieron cuenta de que había un potencial de negocios y a eso se dedicaron, además de que mantienen a los demás en una condición de marginalidad absoluta al echar mano de la tecnología para atraer espectadores. Ejemplo de ello es Avatar, que me parece una aberración, porque es una producción que no tiene ideas, que es como los libros de autoayuda, que sólo propone lugares comunes, sus ideas son un disfraz para darle una apariencia de cosa seria a una historia de buenos y malos, que no tiene contenido y que está lejos de que alguien sensato pueda pensar que es la mejor película del cine norteamericano del último año.

- ¿Entonces cómo es que está el cine norteamericano en este momento?
- Vive su peor crisis creativa de toda la historia, nunca el cine americano había sido tan malo como en este momento, ahora sólo apuesta al 3D y a los cambios tecnológicos, lo grave es que todo el que quiere triunfar en la industria quiere copiar la fórmula americana, un camino que considero equivocado, porque nuestros presupuestos nunca darán para mantener una actividad que ni de lejos se puede parecer a la industria de Estados Unidos, hay que entender que el cine latinoamericano tiene una escala industrial pequeña, y la única forma de enfrentarse a los tanques norteamericanos es haciendo un cine más fresco, auténtico y humano, y no ese cine de androides como Avatar.

EL INFORMADOR/ ALTAGRACIA LIZARDO MEDINA

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