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Manolo Cardona cierra la puerta a los mafiosos

El actor colombiano evita encasillarse y se enfoca en la búsqueda de más registros histriónicos

GUADALAJARA, JALISCO (26/JUL/2013).- Los años ochenta y noventa del siglo pasado dejaron profundas cicatrices en la sociedad colombiana. Fue una época en la que la batalla contra el narcotráfico alcanzó cuotas de violencia insospechada. Atentados, masacres, balaceras y asesinatos bañaron en sangre a un país que, hasta entonces, se conocía por la calidez de su pueblo y la calidad de su producción cafetalera.

El eco de esa lucha alcanzó a todos los estratos sociales y expresiones culturales, incluso el arte y el entretenimiento. De pronto, una generación de guionistas encontró en esa contienda una mina de historias que contar, plagadas de héroes trágicos y villanos populares. Y allí es donde parece Manolo Cardona, actor colombiano quien jamás imaginó que su popularidad estaría cimentada en el personaje de la serie El cártel de los sapos, llamado Martín González, La fresita; un hombre que se corrompe por el crimen y que le vende su alma al narcotráfico, sólo para terminar rodeado de miseria y muerte.

Como buen actor, las apariencias engañan con él. Por el look, Manolo Cardona podrá parecer muchas cosas, menos criminal. Aspecto de modelo, sumamente extrovertido y con una sonrisa que brota con una facilidad asombrosa, se convierte en el centro de atención con suma facilidad. Su rostro se convirtió en uno de los más conocidos de la pantalla chica gracias al programa, pero la fama no lo aturde. Regresa saludos, extiende la mano para agradecer y se deja tomar fotografías con sus fanáticos. Toda esa popularidad le llegó a manos llenas luego de darle vida a un despiadado criminal.

Realidad vs ficción


Todo actor debe tener la piel dura. Manolo Cardona lo aprendió conforme se fue haciendo más y más popular El cártel de los sapos (realizada entre 2008-2011), y las voces en contra del programa, por retratar a criminales en una vida muchas veces glamorosa y rodeados de mujeres, parecía más una apología que una denuncia.

Cardona no entró en dimes y diretes. Lo que pesó en su decisión de tomar parte en la serie fue que la historia contaba con un guión sólido. “Me parece mucho más mágica una historia que sucede en los periódicos, que las que se sacan de un cuentito. Si existen esas historias, ¿por qué no contarlas?”

El histrión colombiano tampoco mordió la polémica sobre si la televisión es una herramienta que educa a la juventud, y el compromiso de participar en una serie como El cártel de los sapos. “El tema de educar o no educar creo que nosotros no somos escuela para hacerlo, eso está en las familias, en las escuelas. Si los niños quieren ser como un criminal se sale de mis manos”.

Lo que sí es que luego de este proyecto se lo pensará dos veces antes de aceptar un papel similar. ¿Agradecido con la serie? Sin duda. ¿Dispuesto a hacer algo parecido en el futuro cercano? “No”, es su respuesta inmediata. “Sería encasillarme. Me llegan muchas propuestas de personajes similares al Fresita, pero no, no me interesa hacer algo así otra vez. Hay otras cosas que me interesa mostrar”. La puerta para retratar a narcotraficantes, al menos por ahora, está cerrada.

Reflexiones del astro

La carrera de Manolo comenzó en 1996. Desde entonces, los proyectos lo han mantenido ocupado en Colombia, México y ahora Estados Unidos. Esta cualidad de “gitano” es algo que debe tener todo actor que busque destacar, pero no es lo único que debe tener en mente.

“Siento que esta (la actuación) es una carrera larga, no de 100 metros planos. Es un maratón. Y comenzando por allí, hay que saber que es una montaña rusa, algunas veces uno está arriba, otras abajo, a veces llegan los éxitos, en otras los fracasos, y lo importante es seguir siempre para adelante, creer en uno mismo”.

El “buen tino” en la elección de sus papeles, y la elección de proyectos con elencos sólidos, son dos de los pilares en la carrera de Manolo, quien de todas formas reconoce que jamás está demás tener un “sexto sentido”. “Creo mucho en la intuición y en la inteligencia emocional. Creo que hay que seguir esa voz interna cuando uno empieza intuir a los personajes. Obviamente mi recomendación a todos aquellos que comiencen con una carrera es que se preparen, es muy importante la preparación en las diferentes técnicas, aunque al final termine siendo totalmente lo contrario, lo importante es tener las bases de estudio que sirvan para momentos donde uno no sabe qué hacer”.

El camino para Cardona apenas comienza. Aún hay muchas cosas que quiere hacer. La acción y la adrenalina han marcado su carrera hasta ahora, pero no es lo único. En su mente está indeleble el deseo por destacar, por explorar nuevas formas de expresión. “Me gustaría hacer una comedia”, confiesa. “Es uno de esos géneros que no he podido hacer, pero de esos con los que me he quedado ganas de hacer”.

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