Entretenimiento
Le arreglan la dentadura para casarse con la hija del dentista
Podras imaginar la tragedia: el futuro suegro, asqueado, diciendo que aquella boca deforme jamás tocaría a su hija por honor familiar
ESTADOS UNIDOS.- Con información del portal
Nopuedocreer.com. Pues por ese trago pasó Gordon Taylor, un tipo de 32 años que encontró en Sarah Lewis de 26 años a la mujer de sus sueños: sencilla, guapa, inteligente. Sólo tenía un defecto: que su padre es el Doctor Phillip Lewis, un aclamado dentista de algún lugar de la pérfida Albión (Inglaterra, vamos). Y el pobre Taylor sólo tenía una falta: sus dientes estaban torcidos.
Podras imaginar la tragedia: el futuro suegro, asqueado, diciendo que aquella boca deforme jamás tocaría a su hija por honor familiar y por prestigio profesional. Por si fuera poco, tampoco el pobre Gordon era del gusto de su suegra, a la razón de ser recepcionista de la clínica de su esposo y que confiesa que “cuando él venía a visitar a nuestra hija no podíamos evitar apartar la mirada de sus dientes“.
Total, que la cosa estuvo a punto de convertirse en un “Romeo y Julieta” en versión odontológica, una lucha entre “dientes” y “muelas”. Sin embargo, la enamorada hija ablandó el corazón del duro médico y consiguió que su padre hiciera lo que algunos dentistas se niegan a hacer: arreglar la boca gratis a aquel sátiro que va a llevarse a la niña de casa.
Alguno puede pensar, sobre todo si ha visto “Marathon man”, que Lewis podría haber utilizado sus útiles de dentista para torturar al joven, pero finalmente no fue así. Todo ha salido bien y Gordon luce una perfecta dentadura.
Eso sí, como en cualquier película de suspense hay un peligro que planea sobre la cabeza del suegro… “¿y si mis nietos nacen con la dentadura de su padre?”
Podras imaginar la tragedia: el futuro suegro, asqueado, diciendo que aquella boca deforme jamás tocaría a su hija por honor familiar y por prestigio profesional. Por si fuera poco, tampoco el pobre Gordon era del gusto de su suegra, a la razón de ser recepcionista de la clínica de su esposo y que confiesa que “cuando él venía a visitar a nuestra hija no podíamos evitar apartar la mirada de sus dientes“.
Total, que la cosa estuvo a punto de convertirse en un “Romeo y Julieta” en versión odontológica, una lucha entre “dientes” y “muelas”. Sin embargo, la enamorada hija ablandó el corazón del duro médico y consiguió que su padre hiciera lo que algunos dentistas se niegan a hacer: arreglar la boca gratis a aquel sátiro que va a llevarse a la niña de casa.
Alguno puede pensar, sobre todo si ha visto “Marathon man”, que Lewis podría haber utilizado sus útiles de dentista para torturar al joven, pero finalmente no fue así. Todo ha salido bien y Gordon luce una perfecta dentadura.
Eso sí, como en cualquier película de suspense hay un peligro que planea sobre la cabeza del suegro… “¿y si mis nietos nacen con la dentadura de su padre?”