Entretenimiento
La destreza y la rapidez en el corte del jamón
El cortador de jamón de un lujoso supermercado de Tokio fue el vencedor del II Concurso Anual de Cortadores de Jamón Ibérico en Japón
TOKIO, JAPÓN.- El cortador de jamón de un lujoso supermercado de Tokio, Koji Aoyama, fue hoy el vencedor del II Concurso Anual de Cortadores de Jamón Ibérico en Japón, en el que se premió la destreza, la rapidez y la limpieza en la ejecución del corte.
Frente a dos cortadores del restaurante "L'Atélier" de Joël Robuchon, con dos estrellas Michelin, Aoyama, que aprendió a cortar jamón gracias a un maestro español en Japón, fue el más valorado por los miembros del jurado, quizá por haber sido el primero en terminar.
Los participantes, cinco japoneses y un surcoreano, dispusieron de una hora para rellenar, a ojo, dos platos de cien gramos cada uno, otros dos de ochenta gramos, dos pequeñas bandejas de cincuenta gramos y un plato de creatividad.
En un ambiente de absoluto silencio y máxima concentración de concursantes y evaluadores, los seis profesionales tuvieron que demostrar su destreza en el corte del jamón, pero también su rapidez a la hora de ejecutarlo, un punto flojo para algunos de ellos, según uno de los examinadores, el español Jesús Delgado.
"Hay algunos que destacan bastante, pero otros que sí tienen esas dotes de corte todavía necesitan practicar algo en cuanto a la rapidez", opinó Delgado en entrevista con Efe sobre lo observado en el concurso, que ha sido organizado por la Agencia Andaluza de Promoción Exterior (Extenda).
Para aprender a cortar jamón hay que cortar mucho, recordó el evaluador, que se refirió al elevado precio que tiene en Japón ese alimento y, en consecuencia, a las escasas oportunidades de estos profesionales para practicar el corte con piezas más baratas, como se hace en España.
Por otra parte, la rapidez es algo que aquí no se exige en restaurantes, sino que el cliente quizá puede esperar, precisó Delgado, en referencia a la prioridad que se le da en Japón a la calidad del producto.
A pesar de su precio de oro -hasta 500 euros el kilo (unos 750 dólares, al cambio actual) en Tokio -, el jamón ibérico es uno de los mayores reclamos culinarios de España en Japón, que en 2008 lo importó por valor casi de 280 mil euros (unos 415 mil dólares).
La impecable presentación de los platos y la disciplina que reina en todos los quehaceres de Japón fueron observados también hoy durante el concurso, en el que los finalistas mostraron un delicado trato del alimento y una cuidadosa forma de colocarlo en los platos.
No es casualidad que este concurso tenga como sede Japón, pues no sólo es el primer receptor asiático de jamón español, sino que es un gran conocedor de este producto frente a los nuevos aficionados a este producto porcino que han surgido en la zona, como China.
El uso del jamón entre los japoneses no sólo se limita a los aperitivos, sino que se ha convertido ya en ingrediente de algunos de sus más tradicionales platos, como el "shabu-shabu", un caldo al que recientemente se ha incorporado la carne de cerdo ibérico.
La aparente tranquilidad de los japoneses fue también una norma entre los participantes, que, a pesar de que alguien recordaba a menudo el tiempo que les quedaba, apenas mostraron apuro y mantuvieron el semblante serio y un ritmo inalterable.
Únicamente uno de ellos, el japonés Kakuei Kobayashi, pareció alterarse hacia la mitad del concurso al verse obligado a cambiar la posición de la pata de jamón para seguir cortando.
Tras conocerse el ganador del concurso, que viajará a Andalucía junto al segundo clasificado, Lee Il-Ryong, numerosos distribuidores nipones de jamón que acudieron a la cita pudieron degustar las láminas de porcino curado que seguían cortando los profesionales.
Frente a dos cortadores del restaurante "L'Atélier" de Joël Robuchon, con dos estrellas Michelin, Aoyama, que aprendió a cortar jamón gracias a un maestro español en Japón, fue el más valorado por los miembros del jurado, quizá por haber sido el primero en terminar.
Los participantes, cinco japoneses y un surcoreano, dispusieron de una hora para rellenar, a ojo, dos platos de cien gramos cada uno, otros dos de ochenta gramos, dos pequeñas bandejas de cincuenta gramos y un plato de creatividad.
En un ambiente de absoluto silencio y máxima concentración de concursantes y evaluadores, los seis profesionales tuvieron que demostrar su destreza en el corte del jamón, pero también su rapidez a la hora de ejecutarlo, un punto flojo para algunos de ellos, según uno de los examinadores, el español Jesús Delgado.
"Hay algunos que destacan bastante, pero otros que sí tienen esas dotes de corte todavía necesitan practicar algo en cuanto a la rapidez", opinó Delgado en entrevista con Efe sobre lo observado en el concurso, que ha sido organizado por la Agencia Andaluza de Promoción Exterior (Extenda).
Para aprender a cortar jamón hay que cortar mucho, recordó el evaluador, que se refirió al elevado precio que tiene en Japón ese alimento y, en consecuencia, a las escasas oportunidades de estos profesionales para practicar el corte con piezas más baratas, como se hace en España.
Por otra parte, la rapidez es algo que aquí no se exige en restaurantes, sino que el cliente quizá puede esperar, precisó Delgado, en referencia a la prioridad que se le da en Japón a la calidad del producto.
A pesar de su precio de oro -hasta 500 euros el kilo (unos 750 dólares, al cambio actual) en Tokio -, el jamón ibérico es uno de los mayores reclamos culinarios de España en Japón, que en 2008 lo importó por valor casi de 280 mil euros (unos 415 mil dólares).
La impecable presentación de los platos y la disciplina que reina en todos los quehaceres de Japón fueron observados también hoy durante el concurso, en el que los finalistas mostraron un delicado trato del alimento y una cuidadosa forma de colocarlo en los platos.
No es casualidad que este concurso tenga como sede Japón, pues no sólo es el primer receptor asiático de jamón español, sino que es un gran conocedor de este producto frente a los nuevos aficionados a este producto porcino que han surgido en la zona, como China.
El uso del jamón entre los japoneses no sólo se limita a los aperitivos, sino que se ha convertido ya en ingrediente de algunos de sus más tradicionales platos, como el "shabu-shabu", un caldo al que recientemente se ha incorporado la carne de cerdo ibérico.
La aparente tranquilidad de los japoneses fue también una norma entre los participantes, que, a pesar de que alguien recordaba a menudo el tiempo que les quedaba, apenas mostraron apuro y mantuvieron el semblante serio y un ritmo inalterable.
Únicamente uno de ellos, el japonés Kakuei Kobayashi, pareció alterarse hacia la mitad del concurso al verse obligado a cambiar la posición de la pata de jamón para seguir cortando.
Tras conocerse el ganador del concurso, que viajará a Andalucía junto al segundo clasificado, Lee Il-Ryong, numerosos distribuidores nipones de jamón que acudieron a la cita pudieron degustar las láminas de porcino curado que seguían cortando los profesionales.