Entretenimiento
La Barranca estrena ''Piedad ciudad''
La agrupación capitalina regresa a la escena musical con un material dicográfico que tiene como inspiración el DF
CIUDAD DE MÉXICO (18/JUL/2010).- La Ciudad de México inspiró las líricas y el título del nuevo álbum de La Barranca; las potentes guitarras de Led Zeppelin influyeron en el sonido, y el pintor Pedro Friedeberg alimentó el trabajo visual en Piedad ciudad.
En pocas palabras, el nuevo disco de la dupla conformada por el guitarrista José Manuel Aguilera y el bajista Federico Fong se basa principalmente en la experiencia de vivir en una urbe como el Distrito Federal, práctica que podría igualarse a estar en “el orden del caos”.
Cuenta José Manuel Aguilera que algunas de las canciones de Piedad ciudad fueron concebidas casi al término de su anterior álbum, Providencia (2008). Antes de dicho material discográfico, el bajista Federico Fong se mantuvo separado del cantante y guitarrista, y del baterista Alfonso André (pieza fundamental en la historia y el desarrollo de La Barranca) durante siete años, debido a que cambió su residencia a otra caótica ciudad, Nueva York.
Pero finalmente, hace casi tres años, Fong sintió la necesidad de regresar al origen, y embarcarse en un nuevo capítulo de La Barranca con su camarada Aguilera, a quien curiosamente conoció en 1984 por medio de Alfonso André (integrante de Caifanes y Jaguares).
De acuerdo con el libro La vida en La Barranca (de David Cortés), Fong conoció a Aguilera, luego de que éste le negó la entrada a una fiesta. Un año después, los cimientos de lo que se convertiría en una de las bandas más representativa del rock en México, Caifanes, se sembraron luego de que Federico formó parte, junto con Alfonso André y Saúl Hernández, de Las Insólitas Imágenes de Aurora.
El 8 de agosto se lanzará a la venta - en formato de CD y digital a través de iTunes- su séptimo álbum en estudio, Piedad ciudad, y el 28 de agosto será presentado en vivo en el Teatro Metropólitan.
Dicha producción discográfica fue coproducida por Aguilera, Fong y un viejo cómplice del grupo, el ingeniero de audio Eduardo del Águila.
Para esta obra, los músicos contaron con la participación de André (quien grabó la batería en la mitad del disco), Iván solis (el otro baterista de La Barranca), la cellista Mónica del Águila, el violinista Jorge “Cox” Gaitán, y el multiinstrumentista Steven Brown, con quien Aguilera fundó en 1993 el grupo Nine Rain.
Un homenaje sonoro a la capital
Narra Aguilera que cuando comenzaron la preproducción del álbum, él y Fong se percataron de que las líricas giraban en torno a la ciudad. “Puede ser un tema muy obvio, lo reconozcamos o no, esté tangible o no, pero directa o indirectamente, los que vivimos en las grandes urbes las adoptamos como el telón de fondo de las historias, o de las relaciones de las canciones, pinturas, o películas”, explica el guitarrista.
Pero las “coincidencias” pronto se convirtieron en “causalidades”, pues la pasión de la dupla Aguilera por la obra del pintor mexicano Pedro Friedeberg les haría reiterar que el tema de la ciudad era en definitiva el hilo conductor de su nueva creación sonora.
Los dos músicos son pacientes del mismo dentista (quien además tiene una relación de parentesco con la fotógrafa Katie Horne). Una tarde, Aguilera fijó su vista hacia algún punto del consultorio y descubrió una de las obras de Friedeberg en la pared. “¡Qué padre sería tener algo de su obra!”, pensó.
Al paso de los días y casualmente, la muestra en el Palacio de Bellas Artes, Pedro Friedeberg. Arquitecto de confusiones impecables, que se montó para rendir homenaje al artista en 2009, hizo que surgiera un acercamiento con Pedro, y que él mismo autorizara que una de sus creaciones aparezca como imagen en la portada de Piedad ciudad.
Otra de los vínculos con las urbes obedece al trabajo que realizarán Aguilera y Fong en la película mexicana Ciudad rural, de Roberto Canales.
En pocas palabras, el nuevo disco de la dupla conformada por el guitarrista José Manuel Aguilera y el bajista Federico Fong se basa principalmente en la experiencia de vivir en una urbe como el Distrito Federal, práctica que podría igualarse a estar en “el orden del caos”.
Cuenta José Manuel Aguilera que algunas de las canciones de Piedad ciudad fueron concebidas casi al término de su anterior álbum, Providencia (2008). Antes de dicho material discográfico, el bajista Federico Fong se mantuvo separado del cantante y guitarrista, y del baterista Alfonso André (pieza fundamental en la historia y el desarrollo de La Barranca) durante siete años, debido a que cambió su residencia a otra caótica ciudad, Nueva York.
Pero finalmente, hace casi tres años, Fong sintió la necesidad de regresar al origen, y embarcarse en un nuevo capítulo de La Barranca con su camarada Aguilera, a quien curiosamente conoció en 1984 por medio de Alfonso André (integrante de Caifanes y Jaguares).
De acuerdo con el libro La vida en La Barranca (de David Cortés), Fong conoció a Aguilera, luego de que éste le negó la entrada a una fiesta. Un año después, los cimientos de lo que se convertiría en una de las bandas más representativa del rock en México, Caifanes, se sembraron luego de que Federico formó parte, junto con Alfonso André y Saúl Hernández, de Las Insólitas Imágenes de Aurora.
El 8 de agosto se lanzará a la venta - en formato de CD y digital a través de iTunes- su séptimo álbum en estudio, Piedad ciudad, y el 28 de agosto será presentado en vivo en el Teatro Metropólitan.
Dicha producción discográfica fue coproducida por Aguilera, Fong y un viejo cómplice del grupo, el ingeniero de audio Eduardo del Águila.
Para esta obra, los músicos contaron con la participación de André (quien grabó la batería en la mitad del disco), Iván solis (el otro baterista de La Barranca), la cellista Mónica del Águila, el violinista Jorge “Cox” Gaitán, y el multiinstrumentista Steven Brown, con quien Aguilera fundó en 1993 el grupo Nine Rain.
Un homenaje sonoro a la capital
Narra Aguilera que cuando comenzaron la preproducción del álbum, él y Fong se percataron de que las líricas giraban en torno a la ciudad. “Puede ser un tema muy obvio, lo reconozcamos o no, esté tangible o no, pero directa o indirectamente, los que vivimos en las grandes urbes las adoptamos como el telón de fondo de las historias, o de las relaciones de las canciones, pinturas, o películas”, explica el guitarrista.
Pero las “coincidencias” pronto se convirtieron en “causalidades”, pues la pasión de la dupla Aguilera por la obra del pintor mexicano Pedro Friedeberg les haría reiterar que el tema de la ciudad era en definitiva el hilo conductor de su nueva creación sonora.
Los dos músicos son pacientes del mismo dentista (quien además tiene una relación de parentesco con la fotógrafa Katie Horne). Una tarde, Aguilera fijó su vista hacia algún punto del consultorio y descubrió una de las obras de Friedeberg en la pared. “¡Qué padre sería tener algo de su obra!”, pensó.
Al paso de los días y casualmente, la muestra en el Palacio de Bellas Artes, Pedro Friedeberg. Arquitecto de confusiones impecables, que se montó para rendir homenaje al artista en 2009, hizo que surgiera un acercamiento con Pedro, y que él mismo autorizara que una de sus creaciones aparezca como imagen en la portada de Piedad ciudad.
Otra de los vínculos con las urbes obedece al trabajo que realizarán Aguilera y Fong en la película mexicana Ciudad rural, de Roberto Canales.