Entretenimiento
Kronos Quartet, cuatro décadas entre las cuerdas
La agrupación ha marcado una época y celebra su 40 aniversario con una serie de conciertos en NuevaYork
NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS (27/JUL/2013).- Nueva York celebra en el Lincoln Center el 40 aniversario de Kronos Quartet, la formación fundada por David Harrington en Seattle (Washington) en 1973 que se ha dedicado a explorar las sinergias entre cuatro instrumentos comunicándose con las diferentes culturas del mundo.
Kronos era el dios griego de las edades, por lo que temer el paso de los años sería como tenerse miedo a sí mismos.
“Me alegro de que el tiempo avance. A veces avanza demasiado rápido. Puedo recordar el primer ensayo que hicimos, el primer concierto, el primer estreno mundial...parece que pasó hace poco. Pero cuando haces algo que te gusta, el tiempo pasa muy rápido”, asegura Harrington.
Pero Kronos, además del tiempo, tiene en el espacio su otra coordenada y el recorrido vital de dos violines, una viola y un violonchelo ha viajado desde el rincón poético con Allen Ginsberg al pop del siglo XXI con Nelly Furtado, pasando por el glam con David Bowie, la música experimental con Lauire Anderson, el piano de Philip Glass o los tangos con Ástor Piazzolla.
Todos ellos han querido llamar a las cuatro puertas que hacen reverberar de manera mágica cualquier género y que, originalmente, abrían Harrington, Jim Shallenberger, TIm Killian y Walter Gray.
“Soy un coleccionista de experiencias musicales. Si eres niño, coleccionas bichos, sellos, piedras... tus familiares miran por ti y tus amigos y colaboran”, asegura el único miembro original del cuarteto, que ha ido reponiendo a sus compañeros con músicos a menudo formados por su propia escuela, el Under 30 Project.
Cuerdas en la Gran Manzana
Ganadores de un Grammy en 2004, vendedores de millones de discos e innovadores escarbando en las músicas milenarias, Kronos Quartet se entrega estos días al público neoyorquino con una suerte de síntesis de su flexibilidad musical, con Harrington y John Sherba al violín, Hank Durtt a la viola y Sunny Yang en el violonchelo.
Cinco conciertos al aire libre que, hasta el domingo, les hacen interactuar con la intensidad ucraniana de Mariana Sadovska en la pieza de estreno ''Chernobyl. The Harvest'', con la música ambidiestra Emily Wels, la vietnamita Vanessa Vo o el gurú de la música electrónica Dan Deacon, con el que cerrarán este ciclo titulado Kronos at 40 y que se complemente con danza contemporánea de Mark Dendy.
“Esperamos que en la serie de conciertos el público tenga la oportunidad de experimentar algo del espectro de nuestro trabajo, de las diferentes direcciones en las que estamos interesados”, dice Harrington, y aunque sea marcando los diferentes países del planeta que recorrerán con su música se demuestra que lo consiguen.
Kronos era el dios griego de las edades, por lo que temer el paso de los años sería como tenerse miedo a sí mismos.
“Me alegro de que el tiempo avance. A veces avanza demasiado rápido. Puedo recordar el primer ensayo que hicimos, el primer concierto, el primer estreno mundial...parece que pasó hace poco. Pero cuando haces algo que te gusta, el tiempo pasa muy rápido”, asegura Harrington.
Pero Kronos, además del tiempo, tiene en el espacio su otra coordenada y el recorrido vital de dos violines, una viola y un violonchelo ha viajado desde el rincón poético con Allen Ginsberg al pop del siglo XXI con Nelly Furtado, pasando por el glam con David Bowie, la música experimental con Lauire Anderson, el piano de Philip Glass o los tangos con Ástor Piazzolla.
Todos ellos han querido llamar a las cuatro puertas que hacen reverberar de manera mágica cualquier género y que, originalmente, abrían Harrington, Jim Shallenberger, TIm Killian y Walter Gray.
“Soy un coleccionista de experiencias musicales. Si eres niño, coleccionas bichos, sellos, piedras... tus familiares miran por ti y tus amigos y colaboran”, asegura el único miembro original del cuarteto, que ha ido reponiendo a sus compañeros con músicos a menudo formados por su propia escuela, el Under 30 Project.
Cuerdas en la Gran Manzana
Ganadores de un Grammy en 2004, vendedores de millones de discos e innovadores escarbando en las músicas milenarias, Kronos Quartet se entrega estos días al público neoyorquino con una suerte de síntesis de su flexibilidad musical, con Harrington y John Sherba al violín, Hank Durtt a la viola y Sunny Yang en el violonchelo.
Cinco conciertos al aire libre que, hasta el domingo, les hacen interactuar con la intensidad ucraniana de Mariana Sadovska en la pieza de estreno ''Chernobyl. The Harvest'', con la música ambidiestra Emily Wels, la vietnamita Vanessa Vo o el gurú de la música electrónica Dan Deacon, con el que cerrarán este ciclo titulado Kronos at 40 y que se complemente con danza contemporánea de Mark Dendy.
“Esperamos que en la serie de conciertos el público tenga la oportunidad de experimentar algo del espectro de nuestro trabajo, de las diferentes direcciones en las que estamos interesados”, dice Harrington, y aunque sea marcando los diferentes países del planeta que recorrerán con su música se demuestra que lo consiguen.