Entretenimiento
¡Inicia la confrontación!
Regresa 'Cesar' para proteger lo que más ama: su hogar
GUADALAJARA, JALISCO (22/JUL/2014).- La saga de “El planeta de los Simios: confrontación” regresa con una extraordinaria trama en la que humanos y chimpancés se enfrentan para garantizar la supervivencia de su especie, pero cuya lucha pone de manifiesto las similitudes entre ambos en una acertada moraleja.
Esta es la octava entrega dentro de la franquicia cinematográfica, que a través de una exquisita adaptación a los tiempos en que se encuentra, logra encontrar su público con precisión social.
Con un discurso característico, estas cintas de primates construyen paradigmas sobre la lucha de clases, la esclavitud y la discriminación racial.
Cabe señalar que en esta ocasión el lado humano se ha debilitado con la incorporación de Jason Clarke, Keri Russell y un perdido Gary Oldman, aunque Kodi Smit-McPhee equilibra un poco la balanza frente a los simios.
Porque, si hay algo que destaque en la película, es la interpretación de los animales, a los que los actores dotan de una enorme credibilidad en sus gestos más mínimos, en los que es imposible apreciar cuáles son reales y cuáles, efectos digitales.
Las relaciones entre los simios y los humanos se acercan a las habituales de los hombres, en las que la envidia y la venganza sobre pasan cualquier otro sentimiento.
Cabe señalar que la narración gana ritmo cuando se producen los enfrentamientos entre humanos y simios, unas escenas que el realizador Matt Reeves (”Cloverfield”) rueda con solvencia, dejando el protagonismo en los monos; sin cargar las tintas con los efectos especiales.
Así mismo, a lo largo de la cinta, el director Reeves establece múltiples paralelismos y metáforas sobre la forma en que humanos y simios piensan, y termina demostrando que el miedo, la avaricia y el egoísmo de las personas pueden corromper a los chimpancés, que hasta ahora sólo actuaban en beneficio de su sociedad.
Al respecto, Andy Serkis, el actor que da vida a “César”, el protagonista, comenta: “mi personaje muestra que cualquier sistema de pensamiento absoluto termina fracasando ya que no tiene en cuenta que las personas son diferentes”.
Serkis comparte protagonismo con Jason Clarke (Malcolm), Kerri Russell (Ellie), Gary Oldman (Dreyfus) y Toby Kebbell (Koba).
“El Plantea de los Simios: confrontación” es una cinta que invita al público a cuestionarse dos temas: ¿los humanos son más importantes que los animales? ¿Tenemos el derecho de decir que una persona es mejor que otra?
TOMA NOTA
Para todos los gustos
La historia de “El Planeta de los Simios” ha sido llevada siete veces al cine, cinco con Charlton Heston como protagonista (entre 1968 y 1973), una con Mark Whalberg (2001), y la anterior (2011), con James Franco.
¡Así lograron verse reales!
Los efectos especiales de la octava película de esta franquicia de ciencia ficción, inspirada en la novela homónima del escritor francés Pierre Bouille de 1963, se basan en la revolucionaria tecnología “Performance Capture”, en la que el propio actor británico Andy Serkis se ha especializado.
“Avatar” es hasta ahora el mayor referente de esta técnica, pero el actor británico la ha usado en la anterior secuela de “El Planeta de los Simios”, “Las Aventuras de Tintín”, “King Kong” o “El Señor de los Anillos”.
La “Performance Capture” permite que los personajes fantásticos sean “más reales” y “transparentes”, explicó Serkis. “No tiene nada que ver con movimientos vulgares o pantomima”.
En el filme, estos efectos especiales consiguen que los simios se muevan y tengan las mismas expresiones faciales que los humanos, logrando un inesperado y muy fuerte nivel de conexión con el público.
“La película tiene un verdadero significado y está interpretada con mucha ternura, el contenido emocional es muy alto”, de ahí la importancia de que los espectadores se olviden de que los simios son personajes inventados.
La última escena, por ejemplo, muestra la mirada de César, dura y profunda, pero el sorprendente nivel de precisión de los efectos especiales logra hacer creer que se trata de la expresión de un humano.
Todo inicia cuando…
En “El Planeta de los Simios: Confrontación”, la humanidad ha sido víctima de la “gripe de los simios”, la cual redujo la población humana a meras comunidades en ciudades desoladas en el periodo de una década.
Mientras tanto, “César” y los primates que escaparon junto a él en la entrega anterior, han formado su propia comunidad que ha florecido y desarrollado bajo su cauteloso liderazgo, volviéndose una sociedad auto-suficiente y que comienza a ensamblar su propia cultura.
Sin embargo, su vida se ve interrumpida cuando “Malcolm” y un grupo de sobrevivientes de San Francisco, se aproximan al bosque de César con la esperanza de reactivar una represa, la que podrá traer la electricidad de vuelta a su antigua ciudad. Con un toque un tanto violento, pero con un trasfondo que redunda en los valores como la paz y la tolerancia, la “confrontación” muestra la eterna lucha entre grupos por mantener el control; batalla que en más de una ocasión se ha visto interrumpida por círculos sociales que buscan la paz, la mediación y el respeto por sus semejantes.
Esta es la octava entrega dentro de la franquicia cinematográfica, que a través de una exquisita adaptación a los tiempos en que se encuentra, logra encontrar su público con precisión social.
Con un discurso característico, estas cintas de primates construyen paradigmas sobre la lucha de clases, la esclavitud y la discriminación racial.
Cabe señalar que en esta ocasión el lado humano se ha debilitado con la incorporación de Jason Clarke, Keri Russell y un perdido Gary Oldman, aunque Kodi Smit-McPhee equilibra un poco la balanza frente a los simios.
Porque, si hay algo que destaque en la película, es la interpretación de los animales, a los que los actores dotan de una enorme credibilidad en sus gestos más mínimos, en los que es imposible apreciar cuáles son reales y cuáles, efectos digitales.
Las relaciones entre los simios y los humanos se acercan a las habituales de los hombres, en las que la envidia y la venganza sobre pasan cualquier otro sentimiento.
Cabe señalar que la narración gana ritmo cuando se producen los enfrentamientos entre humanos y simios, unas escenas que el realizador Matt Reeves (”Cloverfield”) rueda con solvencia, dejando el protagonismo en los monos; sin cargar las tintas con los efectos especiales.
Así mismo, a lo largo de la cinta, el director Reeves establece múltiples paralelismos y metáforas sobre la forma en que humanos y simios piensan, y termina demostrando que el miedo, la avaricia y el egoísmo de las personas pueden corromper a los chimpancés, que hasta ahora sólo actuaban en beneficio de su sociedad.
Al respecto, Andy Serkis, el actor que da vida a “César”, el protagonista, comenta: “mi personaje muestra que cualquier sistema de pensamiento absoluto termina fracasando ya que no tiene en cuenta que las personas son diferentes”.
Serkis comparte protagonismo con Jason Clarke (Malcolm), Kerri Russell (Ellie), Gary Oldman (Dreyfus) y Toby Kebbell (Koba).
“El Plantea de los Simios: confrontación” es una cinta que invita al público a cuestionarse dos temas: ¿los humanos son más importantes que los animales? ¿Tenemos el derecho de decir que una persona es mejor que otra?
TOMA NOTA
Para todos los gustos
La historia de “El Planeta de los Simios” ha sido llevada siete veces al cine, cinco con Charlton Heston como protagonista (entre 1968 y 1973), una con Mark Whalberg (2001), y la anterior (2011), con James Franco.
¡Así lograron verse reales!
Los efectos especiales de la octava película de esta franquicia de ciencia ficción, inspirada en la novela homónima del escritor francés Pierre Bouille de 1963, se basan en la revolucionaria tecnología “Performance Capture”, en la que el propio actor británico Andy Serkis se ha especializado.
“Avatar” es hasta ahora el mayor referente de esta técnica, pero el actor británico la ha usado en la anterior secuela de “El Planeta de los Simios”, “Las Aventuras de Tintín”, “King Kong” o “El Señor de los Anillos”.
La “Performance Capture” permite que los personajes fantásticos sean “más reales” y “transparentes”, explicó Serkis. “No tiene nada que ver con movimientos vulgares o pantomima”.
En el filme, estos efectos especiales consiguen que los simios se muevan y tengan las mismas expresiones faciales que los humanos, logrando un inesperado y muy fuerte nivel de conexión con el público.
“La película tiene un verdadero significado y está interpretada con mucha ternura, el contenido emocional es muy alto”, de ahí la importancia de que los espectadores se olviden de que los simios son personajes inventados.
La última escena, por ejemplo, muestra la mirada de César, dura y profunda, pero el sorprendente nivel de precisión de los efectos especiales logra hacer creer que se trata de la expresión de un humano.
Todo inicia cuando…
En “El Planeta de los Simios: Confrontación”, la humanidad ha sido víctima de la “gripe de los simios”, la cual redujo la población humana a meras comunidades en ciudades desoladas en el periodo de una década.
Mientras tanto, “César” y los primates que escaparon junto a él en la entrega anterior, han formado su propia comunidad que ha florecido y desarrollado bajo su cauteloso liderazgo, volviéndose una sociedad auto-suficiente y que comienza a ensamblar su propia cultura.
Sin embargo, su vida se ve interrumpida cuando “Malcolm” y un grupo de sobrevivientes de San Francisco, se aproximan al bosque de César con la esperanza de reactivar una represa, la que podrá traer la electricidad de vuelta a su antigua ciudad. Con un toque un tanto violento, pero con un trasfondo que redunda en los valores como la paz y la tolerancia, la “confrontación” muestra la eterna lucha entre grupos por mantener el control; batalla que en más de una ocasión se ha visto interrumpida por círculos sociales que buscan la paz, la mediación y el respeto por sus semejantes.