Entretenimiento
Humberto Hinojosa se deja sorprender por el cine
Oveja negra, la historia que probara su suerte en el FICG este año, llega hoy a la cartelera luego de ganar múltiples reconocimientos internacionales
GUADALAJARA, JALISCO.- ¿Cómo sería no tener que cuidar ovejas día tras día y que las jornadas no fueran de Sol a Sol? ¿Cuántas ovejas harán falta para mejorar la calidad de vida, un rebaño, dos? ¿Cómo sería tener una familia feliz? Interrogantes como éstas rondan por la cabeza de José y Kumbia, dos jovencitos que, sin lazos de sangre, han recorrido la vida por el mismo sendero y buscando otro horizonte.
Para los protagonistas de la cinta Oveja negra los días no pueden ser aburridos nunca. Las aventuras les llegan a estos jóvenes todos los días en su entorno, natural, honesto, salvaje a veces, pero real. Profundamente real, en el que aún sin ataduras las cercas que los encierran parecen cada vez más altas; sin embargo, a estas dos ovejas el corral les queda chico y luego de llegar al límite de su paciencia, los maltratos de su jefe, el dueño del rebaño, encuentran una abrupta salida.
Esta aventura fuera del corral también la vivió Humberto Hinojosa, el realizador del filme, que logró con la historia de José y Kumbia dar la vuelta al mundo en los mejores festivales internacionales de cine y que a sólo siete meses de haberse proyectado por primera vez llega hoy a la cartelera de Guadalajara. “Todo el proyecto ha sido muy rápido”, reconoce entusiasmado Humberto al otro lado del teléfono pues con el estreno del filme en la ciudad se cierra un círculo exitoso en la vida de Oveja negra, toda vez que la cinta inició en esta tierra su travesía de festivales con el Premio del Público bajo el brazo.
En México han crecido los trabajos originales en cine, pero aún así demoran en su estreno. ¿Cómo fue concebido “Oveja negra” para correr con tan buena suerte?
“Hicimos una investigación grande de las experiencias de los realizadores y buscamos un contrato de distribución con el puro guión. Nos exigió muchísimo, porque si logramos el contrato con el papel teníamos el compromiso de que superara las expectativas del distribuidor. Fue una planeación desde el principio para ganarle un poquito al sistema, para que no nos llevar esto cinco años”.
¿La historia respondió a un interés por diversificar el cine mexicano?
“Desde el principio quería hacer una película que quisiera ver. Cuando me topo con una novedad en el cine y me sorprende es de las mejores sensaciones que puedes tener. Yo quería una película hecha en mi país, en mi idioma, pero que tuviera algo que me llamara la atención”.
¿Crees que el momento económico actual permite al público identificarse más con los personajes?
“Claro. Desde que nací he escuchado que estamos en crisis, lo único que sé es que me tengo que parar al siguiente día a trabajar igual. El tema económico claro que le mete peso a la historia, pero el panorama, por más gris que esté, (es mejor) si tienes a alguien con quién compartir las aventuras. El día que decides hacer algo diferente es el día en que aprendes qué no volver a hacer o sigues haciendo lo que te funcionó. Eso es lo que les sucede a los protagonistas, cuando están hartos de cuidar borregos deciden escapar y no sabemos cómo va a terminar, pero el chiste es que se animaron a hacerlo”.
¿Consideras a tu historia aspiracional?
“El querer es lo que mueve todo. El chiste es nunca conformarte y siempre aspirar a más; no por lo adquisitivo del tener y obtener, sino por experimentar y vivir cosas. Creo que lo más importante de invertir en la memoria es con quién compartirla, a partir de eso está hecha la vida. Si viviste una aventura y estuviste solo es difícil que sea grande para ti. La vida está hecha de las anécdotas de las que viviste”.
¿Qué hace diferente a esta película de las producciones actuales en el país?
“La frescura y espontaneidad de los personajes hace que esté a la altura de cualquier otra película. Te diviertes y te angustias con los personajes, te vuelves cómplice y te metes en la aventura, eso hace que los quieras”.
¿De qué se trata?
José y Kumbia son dos jóvenes que viven en un pueblo done gran parte de la economía se basa en la crianza de borregos. Sus vidas caminan de la mano, sin ser hermanos tienen muchas semejanzas entre sí, no tienen padre y ambos desean cambiar de vida. El destino trae a María a la vida de José, quien un adorable imprevisto en sus planes, también su motor. La aventura ahora la emprenden tres con el estigma de la pobreza, la injusticia y Jerónimo en el mapa, quien hará lo imposible por frustrar sus planes.
“No importa en qué lugar estés o cómo esté la situación afuera, cuando ves una película te desconectas de una realidad y entras a otra”
Para saber
Oveja negra es protagonizada por nuevos talentos que nunca habían obtenido un papel estelar: Iván Arana, Christian Vázquez, Ximena Romo y Rodrigo Corea, de este elenco prometedor los dos primeros actores son de manufactura tapatía.
Para los protagonistas de la cinta Oveja negra los días no pueden ser aburridos nunca. Las aventuras les llegan a estos jóvenes todos los días en su entorno, natural, honesto, salvaje a veces, pero real. Profundamente real, en el que aún sin ataduras las cercas que los encierran parecen cada vez más altas; sin embargo, a estas dos ovejas el corral les queda chico y luego de llegar al límite de su paciencia, los maltratos de su jefe, el dueño del rebaño, encuentran una abrupta salida.
Esta aventura fuera del corral también la vivió Humberto Hinojosa, el realizador del filme, que logró con la historia de José y Kumbia dar la vuelta al mundo en los mejores festivales internacionales de cine y que a sólo siete meses de haberse proyectado por primera vez llega hoy a la cartelera de Guadalajara. “Todo el proyecto ha sido muy rápido”, reconoce entusiasmado Humberto al otro lado del teléfono pues con el estreno del filme en la ciudad se cierra un círculo exitoso en la vida de Oveja negra, toda vez que la cinta inició en esta tierra su travesía de festivales con el Premio del Público bajo el brazo.
En México han crecido los trabajos originales en cine, pero aún así demoran en su estreno. ¿Cómo fue concebido “Oveja negra” para correr con tan buena suerte?
“Hicimos una investigación grande de las experiencias de los realizadores y buscamos un contrato de distribución con el puro guión. Nos exigió muchísimo, porque si logramos el contrato con el papel teníamos el compromiso de que superara las expectativas del distribuidor. Fue una planeación desde el principio para ganarle un poquito al sistema, para que no nos llevar esto cinco años”.
¿La historia respondió a un interés por diversificar el cine mexicano?
“Desde el principio quería hacer una película que quisiera ver. Cuando me topo con una novedad en el cine y me sorprende es de las mejores sensaciones que puedes tener. Yo quería una película hecha en mi país, en mi idioma, pero que tuviera algo que me llamara la atención”.
¿Crees que el momento económico actual permite al público identificarse más con los personajes?
“Claro. Desde que nací he escuchado que estamos en crisis, lo único que sé es que me tengo que parar al siguiente día a trabajar igual. El tema económico claro que le mete peso a la historia, pero el panorama, por más gris que esté, (es mejor) si tienes a alguien con quién compartir las aventuras. El día que decides hacer algo diferente es el día en que aprendes qué no volver a hacer o sigues haciendo lo que te funcionó. Eso es lo que les sucede a los protagonistas, cuando están hartos de cuidar borregos deciden escapar y no sabemos cómo va a terminar, pero el chiste es que se animaron a hacerlo”.
¿Consideras a tu historia aspiracional?
“El querer es lo que mueve todo. El chiste es nunca conformarte y siempre aspirar a más; no por lo adquisitivo del tener y obtener, sino por experimentar y vivir cosas. Creo que lo más importante de invertir en la memoria es con quién compartirla, a partir de eso está hecha la vida. Si viviste una aventura y estuviste solo es difícil que sea grande para ti. La vida está hecha de las anécdotas de las que viviste”.
¿Qué hace diferente a esta película de las producciones actuales en el país?
“La frescura y espontaneidad de los personajes hace que esté a la altura de cualquier otra película. Te diviertes y te angustias con los personajes, te vuelves cómplice y te metes en la aventura, eso hace que los quieras”.
¿De qué se trata?
José y Kumbia son dos jóvenes que viven en un pueblo done gran parte de la economía se basa en la crianza de borregos. Sus vidas caminan de la mano, sin ser hermanos tienen muchas semejanzas entre sí, no tienen padre y ambos desean cambiar de vida. El destino trae a María a la vida de José, quien un adorable imprevisto en sus planes, también su motor. La aventura ahora la emprenden tres con el estigma de la pobreza, la injusticia y Jerónimo en el mapa, quien hará lo imposible por frustrar sus planes.
“No importa en qué lugar estés o cómo esté la situación afuera, cuando ves una película te desconectas de una realidad y entras a otra”
Para saber
Oveja negra es protagonizada por nuevos talentos que nunca habían obtenido un papel estelar: Iván Arana, Christian Vázquez, Ximena Romo y Rodrigo Corea, de este elenco prometedor los dos primeros actores son de manufactura tapatía.