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Fátima Molina, la villana que todos quieren

La actriz gana los reflectores tras el éxito que ha alcanzado con su trabajo en la serie 'El Dandy'

GUADALAJARA, JALISCO (22/MAR/2016).- Novata no es, pero Fátima Molina está convencida de que el camino aún es largo para llegar a la plenitud de su talento frente a las cámaras. La actriz nacida en Ensenada pero criada en Guadalajara, asegura que los constantes cambios en su vida la han convertido en una mujer decidida que enfrenta con optimismo cualquier oportunidad que se presente, aunque se trate de un terreno que nunca antes ha explorado.

Pese a que Fátima se dio a conocer por sus inclinaciones musicales al participar en la Última Generación de La Academia, la joven ha encontrado en la actuación una plataforma ideal para descubrir facetas y potenciales, que nunca visualizó la llevarían a protagonizar proyectos internacionales y nutridos por elencos de alto nivel actoral.

Es lo que recientemente sucedió con “El Dandy”, serie trasmitida por TNT Latinoamérica, en la que Molina dio a vida a Deyanira, la villana que le permitió enfrentarse a retos interpretativos al compartir protagónico junto a Damián Alcázar, Alfonso Herrera, Dagoberto Gama, Gabriela Roel, Hernán Mendoza y obtener, por primera vez, un antagónico bajo la dirección de Salvador Cartas y Mauricio Cruz.

“Ha sido un papel importante para mí, una de las experiencias más maravillosas. De niña admiraba a estos actores y aspiraba a seguir sus pasos. Decidí hacer el casting y Teleset —la productora— me avisan que me quedé después de pasar muchos procesos de selección a pesar de que ya había trabajado con ellos en “Señorita Pólvora”, nada me garantizaba quedarme con el papel”.

Fátima destaca que más allá de sus virtudes como actriz, la disciplina y docilidad que tiene ante el mandato de los directores es una herramienta que la ha ayudado a mantenerse activa en proyectos ambiciosos: “No puedes ser un actor y decir que tu trabajo ya lo haces de tal manera siempre, esta carrera requiere de integrarse a un equipo de trabajo, escuchar y estar en constante comunicación. Eso es lo primordial para crear un personaje distinto a lo que ya habías hecho”.

Con pies de plomo

La actriz puntualiza que optar por el camino de la pantalla no es tan sencillo como se cree más allá de los mitos de glamour que envuelven a la farándula, pues en las filmaciones tanto de televisión como de cine ha tenido que sacrificar parte de su vida personal para estar al 100% en los llamados de cada producción y tener la mente en claro para desarrollar con precisión las necesidades que le implica cada interpretación.

“En el ‘Dandy’ tuve que aprender a manejar armas, adaptarme a los horarios de cada viaje en cada cambio de locación de las grabaciones. Tienes que estar todo el tiempo en movimiento, despegarte de tu vida normal, todo eso lo pierdes pero el objetivo siempre es involúcrate completamente para contar muy bien una historia”.

Diversidad histriónica

Tras finalizar “El Dandy”, Fátima Molina se alista para seguir en la producción y promoción de sus próximos proyectos como “El vato”, una comedia musical impulsada para NBC Universo a estrenarse en abril, en la que la actriz apostará por una historia que mezcla la música y el sueño americano de los mexicanos en Estados Unidos.

“Va enfocado al público latino, queremos retratar qué hay detrás de esas personas que cruzan la frontera, que quieren una mejor vida, cómo llegan y los obstáculos que tienen en un nuevo país”, argumenta Fátima al revelar que compartirá elenco con Itatí Cantoral, Arcelia Ramírez, Dasahev López y Cristina Rodlo.

De la mano del director Ernesto Contreras (“Párpados azules”), Molina también tiene en puerta el estreno de “Sueño en otro idioma”, filme en que nuevamente tendrá la responsabilidad del protagónico a través de una historia de amor que romperá con los estigmas de las películas románticas.

Posteriormente, “El Hotel” también figura entre los estrenos de Fátima luego de interpretar a una bailarina exótica junto a Fernanda Romero y nuevamente Damián Alcázar, bajo la dirección de Carlos Marcóvich.

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