Entretenimiento
El cineasta y autor Folco Quilici extraña el cine italiano
Hace algunos años pudo realizar una serie de diez películas de una hora de duración sobre el Mediterráneo, en las que no había límites y en las que lo único importante era hacer un buen trabajo
BARCELONA, ESPAÑA (05/JUL/2010).- El octogenario cineasta y autor italiano
Folco Quilici considera que su última novela, "Viento rebelde", en la que narra la historia de un joven que a finales del siglo XIX se embarca rumbo a América en busca de la libertad, sería una gran película "si todavía existiera el cine italiano".
Quilici, que visita Barcelona para presentar su libro, editado por Plaza Janés, explica en una entrevista que se trata de un relato basado en hechos reales.
Unos hechos protagonizados por su bisabuelo, un anarquista del norte de Italia, que llegó al continente americano y recaló primero en Potosí (Bolivia), posteriormente, se enroló en un barco capturando tortugas y, después, recaló en una mina de plata en Alaska.
Se trata, asimismo, de un "canto a la amistad", puesto que el personaje principal, Gaddo Frediani, conservará hasta el final de sus días, en la Italia de 1940, un secreto relacionado con sus dos compañeros de viaje y mejores amigos, conocidos con los sobrenombres de Gregal y Mistral.
El autor, nacido en Ferrara en 1930, defiende que el testimonio que ofrece, con algunos pasajes inventados y otros que ha reconstruido gracias a sus viajes por Sudamérica y por Alaska, se puede llevar al cine, pero no se muestra muy optimista sobre el actual momento de la cinematografía en su país.
En este sentido, rememora que hace algunos años pudo realizar una serie de diez películas de una hora de duración sobre el Mediterráneo, en las que no había "límites" y en las que lo único importante era hacer un "buen trabajo".
Además, recuerda, este tipo de filmes no eran "antieconómicos" y la RAI "los vendía en todo el mundo".
"Ahora, en cambio, -prosigue- se hacen películas de nada, que no se venden ni en San Marino, porque el espectáculo que ofrecen es muy pobre".
Quilici, influyente periodista que ha colaborado en medios como la revista "Life" o "Il Corriere della Sera", también es conocido por sus trabajos relacionados con el medio ambiente y el mar.
A su juicio, el mar, por el que navega incansablemente, "es motivo de libertad", a la vez que "un gran libro de historia".
Explica que de los océanos le interesan no tanto los animales o las plantas que los habitan como "su historia".
En plena forma a sus ochenta años, Folco Quilici dice que lo único que lamenta de "una vida perfecta" es que siempre ha estado muy vinculado a sus amigos y ahora tiene "muchos menos".
Sin embargo, no para de planificar proyectos y avanza que en septiembre tiene previsto iniciar el rodaje de una película para la televisión italiana sobre el 150 aniversario de la unidad del país.
Folco Quilici es también un gran viajero, que en el año 2006, gracias a sus libros sobre medio ambiente y cultura, la revista Forbes incluyó dentro de los escritores más influyentes del mundo.
Quilici, que visita Barcelona para presentar su libro, editado por Plaza Janés, explica en una entrevista que se trata de un relato basado en hechos reales.
Unos hechos protagonizados por su bisabuelo, un anarquista del norte de Italia, que llegó al continente americano y recaló primero en Potosí (Bolivia), posteriormente, se enroló en un barco capturando tortugas y, después, recaló en una mina de plata en Alaska.
Se trata, asimismo, de un "canto a la amistad", puesto que el personaje principal, Gaddo Frediani, conservará hasta el final de sus días, en la Italia de 1940, un secreto relacionado con sus dos compañeros de viaje y mejores amigos, conocidos con los sobrenombres de Gregal y Mistral.
El autor, nacido en Ferrara en 1930, defiende que el testimonio que ofrece, con algunos pasajes inventados y otros que ha reconstruido gracias a sus viajes por Sudamérica y por Alaska, se puede llevar al cine, pero no se muestra muy optimista sobre el actual momento de la cinematografía en su país.
En este sentido, rememora que hace algunos años pudo realizar una serie de diez películas de una hora de duración sobre el Mediterráneo, en las que no había "límites" y en las que lo único importante era hacer un "buen trabajo".
Además, recuerda, este tipo de filmes no eran "antieconómicos" y la RAI "los vendía en todo el mundo".
"Ahora, en cambio, -prosigue- se hacen películas de nada, que no se venden ni en San Marino, porque el espectáculo que ofrecen es muy pobre".
Quilici, influyente periodista que ha colaborado en medios como la revista "Life" o "Il Corriere della Sera", también es conocido por sus trabajos relacionados con el medio ambiente y el mar.
A su juicio, el mar, por el que navega incansablemente, "es motivo de libertad", a la vez que "un gran libro de historia".
Explica que de los océanos le interesan no tanto los animales o las plantas que los habitan como "su historia".
En plena forma a sus ochenta años, Folco Quilici dice que lo único que lamenta de "una vida perfecta" es que siempre ha estado muy vinculado a sus amigos y ahora tiene "muchos menos".
Sin embargo, no para de planificar proyectos y avanza que en septiembre tiene previsto iniciar el rodaje de una película para la televisión italiana sobre el 150 aniversario de la unidad del país.
Folco Quilici es también un gran viajero, que en el año 2006, gracias a sus libros sobre medio ambiente y cultura, la revista Forbes incluyó dentro de los escritores más influyentes del mundo.