Entretenimiento
El cine seduce a Eugenio
No se aceptan devoluciones, película del comediante, rompió récords para un filme mexicano en su estreno estadounidense
GUADALAJARA, JALISCO (11/SEP/2013).- Es el hombre de moda. Sobre él, se habla mucho. Aparece en la pantalla todo el año, y en más de un canal. Sus programas se repiten una y otra vez, y su vida no se entiende sin la luz de los reflectores. Y aun así, hay cosas que se conocen poco sobre la vida de
Eugenio Derbez.
Figura troncal de la comedia televisiva, amado u odiado por su estilo para hacer reír, trabajador imparable y generador constante de nuevos proyectos, Derbez finalmente dio el paso que tanto anhelaba, y que no estaba precisamente en la televisión: una aventura cinematográfica. Y lo que logró no fue cualquier cosa. El actor está rompiendo marcas en la taquilla estadounidense con su película No se aceptan devoluciones.
Aunque todo mundo lo tiene en la mira por su trabajo en televisión, hay algo que se conoce poco de Eugenio Derbez: él estudió dirección cinematográfica. La pantalla grande era su anhelo, dirigir, ser parte de ella. Hoy, ese sueño se convirtió en una realidad. Con mil 200 copias, logró recaudar 10 millones de dólares. Algo que ninguna otra película mexicana había logrado.
Derbez camina sobre las nubes. Define esta cinta de enredos como ''el mejor trabajo de mi vida'', pero, ¿tardó en llegar la gran oportunidad? El actor toma aire antes de responder.
''Sí, tardó 12 años, que son muchos, pero si tomó tanto tiempo fue por algo, porque las cosas se tenían que acomodar. Por ejemplo, yo no pensaba dirigirla, y al final lo hice. Es un proyecto que nació con ángel, que está cargado de mucha suerte''
— ¿Tenías que irte a Estados Unidos para triunfar?
—No queríamos estrenar en Estados Unidos. Normalmente se estrena primero en México y luego allá. Cuando nos avisaron la posibilidad de hacerlo así, porque querían aprovechar el Labour Day weekend (en la primera semana de septiembre), lo primero que hicimos fue preocuparnos, porque no estábamos de acuerdo.
— ¿Por qué?
—Era competir contra cintas de alto presupuesto, y allá. Tuvimos que poner sobre la mesa si nos convenía o no, porque pensábamos que era mejor traerla primero aquí, y que ya con la fama, tuviéramos el empujón para el espectador en la Unión Americana. Al final, se estrenó allá, y era un bolado, pero nos resultó más que beneficioso que fuera al revés. Afortunadamente nos equivocamos en pensar mal.
— ¿Te gusta leer las críticas que le hacen a ''No se aceptan devoluciones'' en la prensa estadounidense?
—A mí sí me gusta enfrentar las cosas como son. Las leo, pero tampoco alcanzo a leerlas todas, no saco un compendio de todas (risas). Haciendo eso, yo decido con qué me quedo y qué no, porque muchas veces me topo con críticos que no vieron la película, o que no le entendieron. Entonces, tampoco me lo tomo todo a pecho. Trato de sacar lo mejor de ellas.
— En esta película te tocó hacerla de director. ¿Te seduce el puesto?
—La verdad es que la dirección me enamoró. Estoy fascinado con ese puesto. Quizás no lo he dicho mucho, pero yo estudié la carrera de director cinematográfico, aunque es la primera vez que ejerzo, sólo había dirigido mis programas o en el teatro. Es la primera vez que lo hago en cine, y me encantó.
Incluso, si tuviera que elegir en este momento, entre dirigir o actuar, creo que me quedaría más con lo primero.
— Después de probar las mieles del éxito en cine, ¿te sigue pareciendo atractiva la televisión?
—Bueno, sí y no. Se abre un nuevo camino. Lo voy a poner en contexto: lo que me gusta del cine contra la televisión es que en el primero se puede hacer un trabajo mucho más cuidado, mucho más detallado, invertirle más tiempo para la calidad, cosa que en la televisión normalmente no puedes, es hacer las cosas como estén.
Pero, por otro lado, me siento muy agradecido con ella, y no quiero que parezca que estoy renegando de mis raíces, o decir que ya no voy a hacerla porque me dedicaré al cine. Me gustaría encontrar el equilibrio para hacer ambas, aunque la verdad, mi carrera se va a orientar al cine.
— ¿Es fácil presentarle a la gente lo que haces ahora, esta etapa de cine, cuando en la televisión no dejan de pasar tus programas, desde los nuevos hasta los que tienen más de 10 años de haberse hecho?
—Yo soy el primer enemigo de que se repitan mis programas, y de que se sature con mi imagen la pantalla. Me da miedo que la gente diga, pues eso, ya chole, pero no es algo que pueda controlar, son decisiones que toma la empresa y no yo.
Pero aprendí a verle el lado positivo.
— ¿Y cuál es?
—Gracias a eso la gente conoce ahora mi pasado. Por ejemplo, hace 8, ó 10 años, que no hago un programa de personajes. Y las repeticiones en Comedy Central, por ejemplo, me tienen fresco ante las nuevas generaciones.
— Sueles hilar un proyecto tras otro, ¿cómo está tu agenda tras ésta película?
—Por primera vez quiero descansar. Estoy muy desgastado, y me gustaría que antes de comenzar cualquier otro proyecto, descansar, parar, plantear qué es lo que quiero hacer.
— En 2014, ¿vas a Brasil con Televisa Deportes, para hacer comedia en la cobertura de la Copa del Mundo?
—No lo sé, es una decisión que tengo que tomar ya, ya, pero ya. Tengo la presión de la empresa (Televisa), que quiere que vaya, pero confieso que... me la he pasado muy bien con ellos en las coberturas de Copa del Mundo y Juegos Olímpicos, han sido experiencias increíbles, pero... creo que ya di lo que tenía que dar en ese campo.
Ya es hora de pasar a otra etapa, dejar eso (los sketches de comedia en el Mundial) atrás. No iba a durar para siempre. No lo he comentado en la empresa, no he decidido si voy o no, pero tengo que tomar esa decisión ya.
''No se aceptan devoluciones'' se estrena en México el 20 de septiembre.
Figura troncal de la comedia televisiva, amado u odiado por su estilo para hacer reír, trabajador imparable y generador constante de nuevos proyectos, Derbez finalmente dio el paso que tanto anhelaba, y que no estaba precisamente en la televisión: una aventura cinematográfica. Y lo que logró no fue cualquier cosa. El actor está rompiendo marcas en la taquilla estadounidense con su película No se aceptan devoluciones.
Aunque todo mundo lo tiene en la mira por su trabajo en televisión, hay algo que se conoce poco de Eugenio Derbez: él estudió dirección cinematográfica. La pantalla grande era su anhelo, dirigir, ser parte de ella. Hoy, ese sueño se convirtió en una realidad. Con mil 200 copias, logró recaudar 10 millones de dólares. Algo que ninguna otra película mexicana había logrado.
Derbez camina sobre las nubes. Define esta cinta de enredos como ''el mejor trabajo de mi vida'', pero, ¿tardó en llegar la gran oportunidad? El actor toma aire antes de responder.
''Sí, tardó 12 años, que son muchos, pero si tomó tanto tiempo fue por algo, porque las cosas se tenían que acomodar. Por ejemplo, yo no pensaba dirigirla, y al final lo hice. Es un proyecto que nació con ángel, que está cargado de mucha suerte''
— ¿Tenías que irte a Estados Unidos para triunfar?
—No queríamos estrenar en Estados Unidos. Normalmente se estrena primero en México y luego allá. Cuando nos avisaron la posibilidad de hacerlo así, porque querían aprovechar el Labour Day weekend (en la primera semana de septiembre), lo primero que hicimos fue preocuparnos, porque no estábamos de acuerdo.
— ¿Por qué?
—Era competir contra cintas de alto presupuesto, y allá. Tuvimos que poner sobre la mesa si nos convenía o no, porque pensábamos que era mejor traerla primero aquí, y que ya con la fama, tuviéramos el empujón para el espectador en la Unión Americana. Al final, se estrenó allá, y era un bolado, pero nos resultó más que beneficioso que fuera al revés. Afortunadamente nos equivocamos en pensar mal.
— ¿Te gusta leer las críticas que le hacen a ''No se aceptan devoluciones'' en la prensa estadounidense?
—A mí sí me gusta enfrentar las cosas como son. Las leo, pero tampoco alcanzo a leerlas todas, no saco un compendio de todas (risas). Haciendo eso, yo decido con qué me quedo y qué no, porque muchas veces me topo con críticos que no vieron la película, o que no le entendieron. Entonces, tampoco me lo tomo todo a pecho. Trato de sacar lo mejor de ellas.
— En esta película te tocó hacerla de director. ¿Te seduce el puesto?
—La verdad es que la dirección me enamoró. Estoy fascinado con ese puesto. Quizás no lo he dicho mucho, pero yo estudié la carrera de director cinematográfico, aunque es la primera vez que ejerzo, sólo había dirigido mis programas o en el teatro. Es la primera vez que lo hago en cine, y me encantó.
Incluso, si tuviera que elegir en este momento, entre dirigir o actuar, creo que me quedaría más con lo primero.
— Después de probar las mieles del éxito en cine, ¿te sigue pareciendo atractiva la televisión?
—Bueno, sí y no. Se abre un nuevo camino. Lo voy a poner en contexto: lo que me gusta del cine contra la televisión es que en el primero se puede hacer un trabajo mucho más cuidado, mucho más detallado, invertirle más tiempo para la calidad, cosa que en la televisión normalmente no puedes, es hacer las cosas como estén.
Pero, por otro lado, me siento muy agradecido con ella, y no quiero que parezca que estoy renegando de mis raíces, o decir que ya no voy a hacerla porque me dedicaré al cine. Me gustaría encontrar el equilibrio para hacer ambas, aunque la verdad, mi carrera se va a orientar al cine.
— ¿Es fácil presentarle a la gente lo que haces ahora, esta etapa de cine, cuando en la televisión no dejan de pasar tus programas, desde los nuevos hasta los que tienen más de 10 años de haberse hecho?
—Yo soy el primer enemigo de que se repitan mis programas, y de que se sature con mi imagen la pantalla. Me da miedo que la gente diga, pues eso, ya chole, pero no es algo que pueda controlar, son decisiones que toma la empresa y no yo.
Pero aprendí a verle el lado positivo.
— ¿Y cuál es?
—Gracias a eso la gente conoce ahora mi pasado. Por ejemplo, hace 8, ó 10 años, que no hago un programa de personajes. Y las repeticiones en Comedy Central, por ejemplo, me tienen fresco ante las nuevas generaciones.
— Sueles hilar un proyecto tras otro, ¿cómo está tu agenda tras ésta película?
—Por primera vez quiero descansar. Estoy muy desgastado, y me gustaría que antes de comenzar cualquier otro proyecto, descansar, parar, plantear qué es lo que quiero hacer.
— En 2014, ¿vas a Brasil con Televisa Deportes, para hacer comedia en la cobertura de la Copa del Mundo?
—No lo sé, es una decisión que tengo que tomar ya, ya, pero ya. Tengo la presión de la empresa (Televisa), que quiere que vaya, pero confieso que... me la he pasado muy bien con ellos en las coberturas de Copa del Mundo y Juegos Olímpicos, han sido experiencias increíbles, pero... creo que ya di lo que tenía que dar en ese campo.
Ya es hora de pasar a otra etapa, dejar eso (los sketches de comedia en el Mundial) atrás. No iba a durar para siempre. No lo he comentado en la empresa, no he decidido si voy o no, pero tengo que tomar esa decisión ya.
''No se aceptan devoluciones'' se estrena en México el 20 de septiembre.