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Eduardo Noriega “coquetea” con Hollywood

El actor presenta en Tribeca la cinta Blackthorn, con la que se traslada a la Bolivia del siglo XIX

NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS (27/ABR/2011).- El español Eduardo Noriega no se ve haciendo carrera en Hollywood, pero sueña con seguir nutriendo su carrera con títulos en los que deja claro que la lengua inglesa no le es ajena y que le abran las puertas a un público más amplio.

“No me imagino haciendo carrera en Hollywood, ni contratando a un publicista para salir en todas las revistas. A lo mejor, si me hubieran reclamado cuando era más joven, sería diferente”, sentenció Noriega en la presentación su reciente trabajo en el marco del Festival de Cine de Tribeca.

En esa cinta, Blackthorn, un western dirigido por su compatriota Mateo Gil y que se rodó en inglés junto a Sam Shepard, el actor demuestra que sigue apostando por la interpretación en inglés, pese a que en sus planes no esté mudarse a Los Ángeles o presentarse como la nueva sensación española.

En esa filme, que compite en la sección a concurso del festival neoyorquino, Noriega cumple su sueño de rodar un western y se pone en la piel de un ingeniero de minas español que se lanza a la aventura en la Bolivia de finales del Siglo XIX y quiere ser un forajido junto al norteamericano Butch Cassidy (Shepard).

“Soy uno de los pocos actores que puede decir que ha cabalgado junto a Butch Cassidy”, bromeó Noriega, quien se mostró muy satisfecho con una cinta dirigida por “un amigo” y que ve la producción “como un homenaje a un género no muy propio de España, pero que cuenta con muchos seguidores entre los amantes del cine”.

Reto superado

Uno de los desafíos más importantes para el actor fue el propio rodaje, desarrollado en el altiplano boliviano, pero Noriega reconoció que otro fue “machacar muchísimo el inglés”, el idioma que habla en pantalla en esta historia de forajidos y ladrones que lo sedujo cuando leyó el guión hace seis años.

“Con el inglés, espero tener cada vez una mejor relación y poder seguir rodando en esa lengua, aunque no es ni una obsesión ni un objetivo”, indicó Noriega, quien, sin embargo, lo ve como algo que le permitirá “salpicar” su carrera con películas norteamericanas. “Eso me encantaría, pero me cuesta imaginarme lanzándome a la aventura en Los Ángeles y empezar una carrera allí. Yo tengo una carrera, pequeña, pero la tengo en Europa, y colaborar con Hollywood de vez en cuando sería buenísimo, porque es la industria más poderosa, con una capacidad comercial apabullante”.

Noriega cuenta en su haber con una experiencia en Hollywood gracias a En el punto de mira (2008), título en el que compartió cartel con Dennis Quaid, Sigourney Weaver y Forest Whitaker, y además ha tenido sus idilios con el cine francés (Novo, en 2001) y argentino (Plata Quemada, en 2000). “Quiero seguir haciendo lo que he hecho hasta ahora: rodar en España, en Francia, en Latinoamérica, en Estados Unidos... Ojalá pueda seguir haciendo películas en diferentes idiomas, cinematografías y géneros”.

Buscan distribución

De momento, Noriega enfoca su esfuerzo a la serie televisiva Homicidios, que protagoniza en el canal español Telecinco, y no tiene proyectos en Estados Unidos, aunque vaticina “una bonita carrera americana” para Blackthorn, a juzgar por el éxito en su estreno el pasado fin de semana en el Festival de Tribeca.  “Tenemos muy buen sabor de boca y estoy convencido de que se estrenará pronto en Estados Unidos. El público se mostró muy entregado, así que doble motivo para estar orgulloso por participar en un proyecto que ha sido todo un regalo para mí”.

Por ahora, Blackthorn ya recibió ofertas de distribución en Estados Unidos, según explicó su director, Mateo Gil, conocido como guionista de Alejandro Amenábar y quien comenzó su carrera como director con Nadie conoce a nadie (1999), también protagonizada por Noriega. 

El intérprete

Eduardo Noriega, es originario de Santander, España, y a sus 38 años cuenta con casi 40 producciones como carrera. Se dio a conocer en 1993 en cortometrajes independientes pero no tardó en brillar en la pantalla. En 1996 la cinta Tesis, de Alejandro Amenábar, lo colocó bajo el reflector, y tres años más tarde volvió a trabajara a las órdenes del realizador en Abre los ojos, al lado de Penélope Cruz.

Eduardo se ha hecho notar por sus interpretaciones de villano, como en El espinazo del diablo (2001) en la que se puso a las órdenes del tapatío Guillermo del Toro. Hollywood ha tocado a su puerta, sin embargo su trabajo en Europa es su carta de presentación.

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