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CINE: Andrés Montiel, en La Zona, ese futuro que es hoy

El personaje de Andrés, cuenta, tiene que ver con “la sensatez”, con una extraña “cordura” en medio de un universo en caos.

Por: Dolores Tapia. Foto: A.C.

Este actor tapatío es Diego en La Zona, película dirigida por Rodrigo Plá, y en la que comparte roles con Maribel Verdú y el primer actor Giménez Cacho. Por tanto, en estos momentos lo que le preocupa, dice, es el sobrecalentamiento global y el tema petrolero, temas que tienen que ver con conceptos que durante la conversación, va arrojando la producción del filme.

“Espero -dice- que la película tenga resonancia en el público, creo que la deberían de ver varios gobernantes y empresarios picudos de México”.

La Zona está basada en un cuento de Laura Santullo, quien junto con Rodrigo Plá adaptó la historia para cine. En su momento parecía “futurista”, sin embargo, ese futuro es hoy. Trata de una zona residencial exclusiva,  “emula todo un asunto idílico que remite a lo norteamericano y, afuera de esta zona todo es miseria. La Zona es una especie de prisión para ricos, porque los excluye de la realidad de afuera”.

Sobre estas premisas, el director intenta hablar sobre  la intolerancia, la inseguridad y también una manera de xenofobia. Los temas de moda en los medios de comunicación, las noticias del día en las cadenas televisivas serias -que no son nacionales-. La Zona es también un concepto, tiene que ver con las fronteras, con los muros. “Lugares que estamos viendo en la ciudad de México, donde hay una mansión y a cien metros hay una casa de cartón.... La clase media estamos empezando a desaparecer”. El personaje de Andrés, cuenta, tiene que ver con “la sensatez”, con una extraña “cordura” en medio de un universo en caos.

¿Quá te mueve para involucrarte en un proyecto?

La historia, quien la dirige y lo tercero, pues el dinero.

¿Estás contento?

Sí, porque a pesar de tener una profesión difícil... lo que uno más añora con su trabajo es provocar una reacción.

Si no hubieras sido actor, ¿qué hubieras sido?

De niño yo quería ser astronauta.  No, hubiera tenido un puesto de camarones en Playa del Carmen.

Ahora que hablamos de las historias y que tu hablabas de un puesto de camarones en Playa del Carmen...
Un lanchero camaronero (risas).

Tienes fijación con las historias, creo que hubieras sido escritor si no hubieras sido actor...

Sí, hay fetichismo con las historias, pero hubiera sido lo mismo. Imagínate de escritor y actor, es el mismo mole. La vida del escritor no es fácil, te lo digo porque tengo un hermano que es escritor... sí, hubiera sido escritor, para que no pongas lo del lanchero camaronero...

Sí lo voy a poner.

Aparte no me queda. Ya sé... un lanchero camaronero escritor (risas) de poemas.

En diversas entrevistas, los creadores señalan el avance que hay en México en todos los aspectos técnicos del cine, pero parece que no hay énfasis en las historias que estamos contando.

Totalmente. Creo que desafortunadamente algo que oprime mucho al cine mexicano, es el cine norteamericano. Me parece que esa influencia en muchos lugares ha venido en detrimento, porque hay muchos que quieren emular lo de allá (...) Si un guionista se pone a querer escribir algo que no está ni siquiera dentro de su contexto, pues será falso.

No sucede en cinematografías como la argentina y la brasileña. No quiero mencionar a España porque no somos un país desarrollado. Sin embargo se hacen historias poderosísimas, el cine argentino habla de Argentina. Y el cine mexicano de repente quiere ser gringo y no, no somos gringos.

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