Entretenimiento
ARTES PLÁSTICAS: Exposiciones del Festival Cultural de Mayo
Los programas de espectáculos y presentaciones musicales cada vez vuelan más alto y adquieren resonancia y éxito dentro de los Festivales Culturales de Mayo
Como ya es costumbre, mientras que los programas de espectáculos y presentaciones musicales cada vez vuelan más alto y adquieren resonancia y éxito dentro de los Festivales Culturales de Mayo, que este año llegan a su undécima edición, el rubro dedicado a las artes plásticas, procedentes del país invitado (en esta ocasión Alemania) sigue manteniendo, en mi personal apreciación, un nivel cualitativo aceptable, es cierto, pero modesto en cuanto a novedad y trascendencia de las obras y autores seleccionados.
Y no podría ser de otra manera, pues al no tratarse de un evento a nivel internacional donde intervengan gobiernos, embajadas o instituciones culturales de primer orden, sería absurdo esperar, verbigracia, que la “Alte Pinakothek” de Munich, hubiera enviado a Guadalajara su colección de Dureros, o que pudiésemos ver aquí una colectiva de maestros expresionistas de “Die Brücke”; o muestras retrospectivas de, digamos Kurt Schwitters, Hans Hartung, Joseph Beuys u otros célebres artistas germánicos.
Siendo eso imposible, los organizadores por lo tanto debieron, ad usum, de echar mano a lo más accesible y posible en la materia, inclusive recurriendo al clásico “roperazo”, sacando de las bodegas del Cabañas, a exhibir por enésima ocasión, obras de Mathias Goeritz; aunque eso sí, prometiendo, que en festivales por venir, van a poner y emplear mayores entusiasmo y recursos para elevar las expectativas en este renglón. En fin, eso lo verán los que sobrevivan.
Por lo pronto pues, entre las muestras de arte más o menos alemanas que han sido puestas por estas fechas a la consideración del culto público tapatío, se encuentran las tres instaladas en el Exconvento del Carmen de esta ciudad: la de esculturas originales del maestro Ulrich Sälzle, la de pintura de Henry Steinberg, y la de los fotógrafos, Michel Bry y Omar Delgado.
Lo esencial es que, pese a no tratarse de expositores de primera línea en el contexto del arte actual, donde por cierto, los rasgos estéticos nacionalistas ya no definen una obra, sí demuestran, al menos, ser dueños, dentro del concierto de los lenguajes plásticos tradicionales que emplean, escultóricos, pictóricos y gráficos, de conocimientos técnicos, de sensibilidad y de destreza suficientes para el manejo de sus medios expresivos aplicados en cada caso a la realización de sus trabajos.
Véanse por ejemplo, en los salones de la planta baja del citado Exconvento, las piezas del escultor Sälze, bien relacionado con México a través de su estancia aquí y de varias exposiciones individuales y colectivas en diferentes ciudades de nuestro País, quien en mi opinión, se ostenta como un espíritu libre que abstrae y recrea formas tridimensionales y exentas, manufacturadas con profundo conocimiento del difícil oficio y versatilidad en el manejo de variados materiales, tanto metálicos (hierro y acero) sobre los cuales, con precisión y aprovechamiento de la tenaz materia, traza incisiones lineales o imprime huellas, a manera de mensajes minimalistas de sugerentes significados; como los pétreos (de río, mármoles o calizas), que esculpe y pulimenta cuidadosamente, extrayendo sólidos y armónicos volúmenes geométricos, formas arquitectónicas de entrantes y salientes, que ávidas de luz y plasticidad, ocupan un bello lugar en el espacio.
Entreveradas con las esculturas de Sälze se encuentran las pinturas del mencionado Steinberg, mexicano con raíces teutonas, quien también da fe de su ecleticismo, inquietudes, afán de búsqueda y hallazgos, mediante sus cuadros, dípticos, trípticos y polípticos sobre tela, vidrio o acrílico, en los cuales, empleando tintas, lacas, pigmentos sintéticos o medios mezclados con soltura, imaginación y poder de síntesis, logra por una parte, efectistas composiciones integradas por espacios y fondos abstractos, sobre los cuales inscribe enmarañados trazos o formas reconocibles, que no abdican por completo de las formalidades que las inspiran, en este caso, elementos orgánicos vegetales; y por la otra, inventa imágenes, que desprendidas totalmente de toda referencia con la realidad, constituyen juegos geométricos informales de equilibrado constructivismo mental, coloreados, como todo lo expuesto, con una paleta muy sobria y armónica, que llega en ocasiones, a matizados monocromatismos o bitonalidades de un elemental pero bien manejado blanco y negro.
Por último, en las salas de la planta alta, se pueden observar juntas, las colecciones fotográficas originales, tanto de Michel Bry, nacido en Alemania, pero de largas permanencias iberoamericanas; como de su discípulo, el joven chiapaneco Omar Delgado, muy viajado al Viejo Continente. A primera, y también a una segunda vista, a mí me resultó imposible (salvo leyendo las plicas de identidad) distinguir diferencias autorales de cada fotografía, pues ambos expositores se muestran totalmente compenetrados tanto en la temática, como en la técnica y formatos.
Son imágenes en plata/gelatina digitalizadas al imprimir, que documentan ambientes, capturan instantes anec-dóticos, ilustran lugares o retratan personas y cosas en diferentes rincones de Alemania, España y Portugal; esto es, se trata de fotografía de un realismo cotidiano y común, donde se prescinde como lo hacen muchos de quienes se dedican hoy a este difundido oficio, de cualquier intencionalidad estetizante, imaginativa, innovadora, poética o simbólica, dejando de lado cualquier adherencia de compromiso subjetivo o interiorización humana entre sujeto y objeto, aunque eso sí, lo reitero, dando fe, por una parte, de una amplia experiencia y por la otra, de bien asimilado aprendizaje. Bienvenido sea pues a esta ciudad, el arte alemán.
por: josé luis meza inda
Y no podría ser de otra manera, pues al no tratarse de un evento a nivel internacional donde intervengan gobiernos, embajadas o instituciones culturales de primer orden, sería absurdo esperar, verbigracia, que la “Alte Pinakothek” de Munich, hubiera enviado a Guadalajara su colección de Dureros, o que pudiésemos ver aquí una colectiva de maestros expresionistas de “Die Brücke”; o muestras retrospectivas de, digamos Kurt Schwitters, Hans Hartung, Joseph Beuys u otros célebres artistas germánicos.
Siendo eso imposible, los organizadores por lo tanto debieron, ad usum, de echar mano a lo más accesible y posible en la materia, inclusive recurriendo al clásico “roperazo”, sacando de las bodegas del Cabañas, a exhibir por enésima ocasión, obras de Mathias Goeritz; aunque eso sí, prometiendo, que en festivales por venir, van a poner y emplear mayores entusiasmo y recursos para elevar las expectativas en este renglón. En fin, eso lo verán los que sobrevivan.
Por lo pronto pues, entre las muestras de arte más o menos alemanas que han sido puestas por estas fechas a la consideración del culto público tapatío, se encuentran las tres instaladas en el Exconvento del Carmen de esta ciudad: la de esculturas originales del maestro Ulrich Sälzle, la de pintura de Henry Steinberg, y la de los fotógrafos, Michel Bry y Omar Delgado.
Lo esencial es que, pese a no tratarse de expositores de primera línea en el contexto del arte actual, donde por cierto, los rasgos estéticos nacionalistas ya no definen una obra, sí demuestran, al menos, ser dueños, dentro del concierto de los lenguajes plásticos tradicionales que emplean, escultóricos, pictóricos y gráficos, de conocimientos técnicos, de sensibilidad y de destreza suficientes para el manejo de sus medios expresivos aplicados en cada caso a la realización de sus trabajos.
Véanse por ejemplo, en los salones de la planta baja del citado Exconvento, las piezas del escultor Sälze, bien relacionado con México a través de su estancia aquí y de varias exposiciones individuales y colectivas en diferentes ciudades de nuestro País, quien en mi opinión, se ostenta como un espíritu libre que abstrae y recrea formas tridimensionales y exentas, manufacturadas con profundo conocimiento del difícil oficio y versatilidad en el manejo de variados materiales, tanto metálicos (hierro y acero) sobre los cuales, con precisión y aprovechamiento de la tenaz materia, traza incisiones lineales o imprime huellas, a manera de mensajes minimalistas de sugerentes significados; como los pétreos (de río, mármoles o calizas), que esculpe y pulimenta cuidadosamente, extrayendo sólidos y armónicos volúmenes geométricos, formas arquitectónicas de entrantes y salientes, que ávidas de luz y plasticidad, ocupan un bello lugar en el espacio.
Entreveradas con las esculturas de Sälze se encuentran las pinturas del mencionado Steinberg, mexicano con raíces teutonas, quien también da fe de su ecleticismo, inquietudes, afán de búsqueda y hallazgos, mediante sus cuadros, dípticos, trípticos y polípticos sobre tela, vidrio o acrílico, en los cuales, empleando tintas, lacas, pigmentos sintéticos o medios mezclados con soltura, imaginación y poder de síntesis, logra por una parte, efectistas composiciones integradas por espacios y fondos abstractos, sobre los cuales inscribe enmarañados trazos o formas reconocibles, que no abdican por completo de las formalidades que las inspiran, en este caso, elementos orgánicos vegetales; y por la otra, inventa imágenes, que desprendidas totalmente de toda referencia con la realidad, constituyen juegos geométricos informales de equilibrado constructivismo mental, coloreados, como todo lo expuesto, con una paleta muy sobria y armónica, que llega en ocasiones, a matizados monocromatismos o bitonalidades de un elemental pero bien manejado blanco y negro.
Por último, en las salas de la planta alta, se pueden observar juntas, las colecciones fotográficas originales, tanto de Michel Bry, nacido en Alemania, pero de largas permanencias iberoamericanas; como de su discípulo, el joven chiapaneco Omar Delgado, muy viajado al Viejo Continente. A primera, y también a una segunda vista, a mí me resultó imposible (salvo leyendo las plicas de identidad) distinguir diferencias autorales de cada fotografía, pues ambos expositores se muestran totalmente compenetrados tanto en la temática, como en la técnica y formatos.
Son imágenes en plata/gelatina digitalizadas al imprimir, que documentan ambientes, capturan instantes anec-dóticos, ilustran lugares o retratan personas y cosas en diferentes rincones de Alemania, España y Portugal; esto es, se trata de fotografía de un realismo cotidiano y común, donde se prescinde como lo hacen muchos de quienes se dedican hoy a este difundido oficio, de cualquier intencionalidad estetizante, imaginativa, innovadora, poética o simbólica, dejando de lado cualquier adherencia de compromiso subjetivo o interiorización humana entre sujeto y objeto, aunque eso sí, lo reitero, dando fe, por una parte, de una amplia experiencia y por la otra, de bien asimilado aprendizaje. Bienvenido sea pues a esta ciudad, el arte alemán.
por: josé luis meza inda