Economía
Utilizan en alimentos procesados al menos 550 toneladas de carne de caballo
Autoridades francesas señalan que los productos fraudulentos fueron vendidos en 13 países europeos; en Reino Unido arrestan a tres personas implicadas en el caso
PARÍS, FRANCIA (15/FEB/2013).- El escándalo de los platos de carne de caballo que se hizo pasar por vacuno, como rezaba su etiquetado, ha corrido por Europa a gran velocidad y en grandes cantidades, pues la agencia francesa antifraudes informó que son al menos 550 toneladas de carne las que se utilizaron para elaborar alimentos fraudulentos vendidos en 13 países europeos.
Según las autoridades, la sociedad agroalimentaria francesa Spanghero, proveedora de carne para los congelados de marca Findus, “recibió” durante seis meses, en paquetes de 25 kilos, 750 toneladas de carne de caballo, “con la etiqueta aduanera” correspondiente a la de carne de caballo, tal como lo mostraron las facturas encontradas de los intercambios entre un vendedor chipriota y la sociedad francesa.
De esas 750 toneladas, 550 fueron utilizadas para la elaboración de más de 4.5 millones de productos vendidos por la empresa Comigel a al menos 28 compañías distribuidoras en 13 países europeos, según la directora de la entidad de represión de fraudes, Nathalie Homobono.
Un grupo de veterinarios será enviado ahora a los locales de Spanghero y según los resultados de su intervención, el Gobierno decidirá si le retira definitivamente o no la autorización sanitaria, señaló el ministro francés de Agricultura, Stéphane Le Foll.
Spanghero es culpable de un “engaño económico” y será llevado ante la justicia, declaró el ministro de Consumo, Benoit Hamon, y prometió “sanear la cadena”.
Esta sociedad “sabía que revendía carne equina como carne de vacuno que le había llegado con la etiqueta aduanera correspondiente”.
“Estamos ante un fraude” de alguien que modificó las etiquetas de platos precocinados, denunció el ministro de Agricultura irlandés, Simon Coveney, cuyo país ejerce la presidencia semestral de la Unión Europea (UE).
Desde finales de la semana pasada, cuando las autoridades británicas informaron al Sistema de Alerta Rápida de Alimentos y Piensos (RASFF) de la UE sobre la existencia del problema, los gobiernos de prácticamente todos los países del “Viejo Continente” se han dado a la tarea de verificar qué pasa en su territorio.
En los últimos días, se ha descubierto carne de caballo en comidas preparadas comercializadas por el fabricante de congelados Findus en Reino Unido, Francia y Alemania.
Importantes cantidades de carne de caballo, hasta el 100% en algunas ocasiones, se descubrieron en lasañas y espaguetis a la boloñesa.
El miércoles la UE recomendó a sus miembros realizar pruebas de ADN en los platos preparados con carne y se comprometió a “encontrar al responsable” del fraude, señaló el comisario de Salud y Consumo, Tonio Borg, tras una conferencia entre ministros europeos.
Los controles, que costarán unos tres millones de euros en toda la UE, se realizarán durante el mes de marzo, con el objetivo de disponer de resultados el 15 de abril.
La caída del precio de la carne de caballo aparece para los investigadores franceses como uno de los motivos más verosímiles del fraude en la composición de platos preparados para varias marcas de distribución.
La Comisión Europea (CE) ha insistido en que el hallazgo de carne de caballo en comidas preparadas es un problema de “etiquetado erróneo” y no un “peligro sanitario”.
“Aquí, nos enfrentamos a una cuestión de etiquetado. La carne no fue etiquetada de manera correcta”, declaró Frédéric Vincent, portavoz del comisario Borg.
Mientras tanto, las autoridades británicas llevaban a cabo tres detenciones en el escándalo de la carne de caballo, que adquirió una nueva dimensión sanitaria con la detección de un medicamento potencialmente dañino para el hombre en ocho carcasas.
Los detenidos, dos en la planta procesadora Farmbox Meats cerca de la ciudad galesa de Aberystywth y otro en el matadero Peter Boddy de Todmorden, en West Yorkshire, son sospechosos de fraude.
Estas dos empresas cárnicas fueron inspeccionadas por personal de la Agencia de Seguridad Alimentaria (FSA) británica, que dijo creer que el matadero inglés suministraba carcasas de caballo a la planta procesadora galesa, que la utilizaba en kebabs y hamburguesas presentadas como vacunas.
FICHA TÉCNICA
Una por otra
El descubrimiento de carne de caballo en lasañas fabricadas con carne de caballo, cuando se suponía que la carne debía ser vacuna, provocó un escándalo en Gran Bretaña.
Como respuesta inmediata, se retiraron todos estos platos en Francia y Suecia.
La carne de caballo no es tóxica y el hecho que estos productos la contengan no implica riesgos para quienes la consuman, siempre y cuando el animal esté sano y sin químicos en su organismo.
Sin embargo esto no quita que el consumidor tenga que ser correctamente informado.
Según las autoridades, la sociedad agroalimentaria francesa Spanghero, proveedora de carne para los congelados de marca Findus, “recibió” durante seis meses, en paquetes de 25 kilos, 750 toneladas de carne de caballo, “con la etiqueta aduanera” correspondiente a la de carne de caballo, tal como lo mostraron las facturas encontradas de los intercambios entre un vendedor chipriota y la sociedad francesa.
De esas 750 toneladas, 550 fueron utilizadas para la elaboración de más de 4.5 millones de productos vendidos por la empresa Comigel a al menos 28 compañías distribuidoras en 13 países europeos, según la directora de la entidad de represión de fraudes, Nathalie Homobono.
Un grupo de veterinarios será enviado ahora a los locales de Spanghero y según los resultados de su intervención, el Gobierno decidirá si le retira definitivamente o no la autorización sanitaria, señaló el ministro francés de Agricultura, Stéphane Le Foll.
Spanghero es culpable de un “engaño económico” y será llevado ante la justicia, declaró el ministro de Consumo, Benoit Hamon, y prometió “sanear la cadena”.
Esta sociedad “sabía que revendía carne equina como carne de vacuno que le había llegado con la etiqueta aduanera correspondiente”.
“Estamos ante un fraude” de alguien que modificó las etiquetas de platos precocinados, denunció el ministro de Agricultura irlandés, Simon Coveney, cuyo país ejerce la presidencia semestral de la Unión Europea (UE).
Desde finales de la semana pasada, cuando las autoridades británicas informaron al Sistema de Alerta Rápida de Alimentos y Piensos (RASFF) de la UE sobre la existencia del problema, los gobiernos de prácticamente todos los países del “Viejo Continente” se han dado a la tarea de verificar qué pasa en su territorio.
En los últimos días, se ha descubierto carne de caballo en comidas preparadas comercializadas por el fabricante de congelados Findus en Reino Unido, Francia y Alemania.
Importantes cantidades de carne de caballo, hasta el 100% en algunas ocasiones, se descubrieron en lasañas y espaguetis a la boloñesa.
El miércoles la UE recomendó a sus miembros realizar pruebas de ADN en los platos preparados con carne y se comprometió a “encontrar al responsable” del fraude, señaló el comisario de Salud y Consumo, Tonio Borg, tras una conferencia entre ministros europeos.
Los controles, que costarán unos tres millones de euros en toda la UE, se realizarán durante el mes de marzo, con el objetivo de disponer de resultados el 15 de abril.
La caída del precio de la carne de caballo aparece para los investigadores franceses como uno de los motivos más verosímiles del fraude en la composición de platos preparados para varias marcas de distribución.
La Comisión Europea (CE) ha insistido en que el hallazgo de carne de caballo en comidas preparadas es un problema de “etiquetado erróneo” y no un “peligro sanitario”.
“Aquí, nos enfrentamos a una cuestión de etiquetado. La carne no fue etiquetada de manera correcta”, declaró Frédéric Vincent, portavoz del comisario Borg.
Mientras tanto, las autoridades británicas llevaban a cabo tres detenciones en el escándalo de la carne de caballo, que adquirió una nueva dimensión sanitaria con la detección de un medicamento potencialmente dañino para el hombre en ocho carcasas.
Los detenidos, dos en la planta procesadora Farmbox Meats cerca de la ciudad galesa de Aberystywth y otro en el matadero Peter Boddy de Todmorden, en West Yorkshire, son sospechosos de fraude.
Estas dos empresas cárnicas fueron inspeccionadas por personal de la Agencia de Seguridad Alimentaria (FSA) británica, que dijo creer que el matadero inglés suministraba carcasas de caballo a la planta procesadora galesa, que la utilizaba en kebabs y hamburguesas presentadas como vacunas.
FICHA TÉCNICA
Una por otra
El descubrimiento de carne de caballo en lasañas fabricadas con carne de caballo, cuando se suponía que la carne debía ser vacuna, provocó un escándalo en Gran Bretaña.
Como respuesta inmediata, se retiraron todos estos platos en Francia y Suecia.
La carne de caballo no es tóxica y el hecho que estos productos la contengan no implica riesgos para quienes la consuman, siempre y cuando el animal esté sano y sin químicos en su organismo.
Sin embargo esto no quita que el consumidor tenga que ser correctamente informado.