Economía
Piden eliminar impuesto a nóminas
Es un gravamen anacrónico que impacta negativamente en la creación de empleos, considera Everardo Elizondo, subgobernador del Banco de México
El Impuesto Sobre Nóminas (ISN), que grava las fuentes formales de trabajo, es “un mal impuesto” que debería ser eliminado por completo, afirmó el subgobernador del Banco de México, Everardo Elizondo Almaguer.
Creado hace dos decenios en sustitución del Impuesto Sobre el Producto del Trabajo (ISPT) para trasladar carga fiscal de los empleados a los patrones, hoy es un gravamen anacrónico frente a lo que hacen naciones más competitivas.
Desde hace años, el ISN es cobrado por algunas entidades federativas. En el Estado de México, por ejemplo, implica 2.5% sobre el monto de nóminas. En Jalisco, el cargo es de 2%, lo que en 2007 implicó una recaudación de mil 484 millones 560 mil 785.37 pesos para el fisco estatal, aproximadamente 3% del presupuesto total, y 80% de los impuestos directos recaudados por la Secretaría de Finanzas.
Para el Gobierno estatal, el ISN es una fuente segura de recursos, a tal grado que el año pasado el gobernador Emilio González Márquez y el entonces secretario de Finanzas, Óscar García Manzano, intentaron llevar a Bolsa (bursatilizar) los ingresos estimados para 10 años, con el fin de obtener recursos frescos, como parte del frustrado intento de cambiar las placas de los automóviles.
En varias oportunidades el Centro Empresarial de Jalisco (CEJ) lamentó que el Gobierno estatal destine tradicionalmente a gasto corriente lo que recauda del Impuesto Sobre Nómina.
Lejos de que el impuesto disminuya para eliminar su impacto negativo en la creación de fuentes de empleo, actualmente se estudia una iniciativa para ampliar el porcentaje.
Es una distorsión
Enfrentar el desempleo es uno de los principales retos para México; tanto, que Felipe Calderón Hinojosa y Emilio González Márquez, en sus campañas electorales a Presidente y gobernador de Jalisco, respectivamente, se autodenominaron mandatarios “del empleo” al asumir sus cargos.
Al presentar el libro Políticas públicas para un crecimiento incluyente —editado por la Universidad Iberoamericana, que circula desde la semana pasada— el subgobernador Elizondo expresó: “El impuesto sobre nómina que aplican los estados me parece particularmente problemático. Casi no hay Estado que no tenga un impuesto sobre la nómina, de manera que el costo para el empleo, de ocupar una persona, está distorsionado por este impuesto.
“El gravamen se recauda con mucha facilidad, desde luego, y es uno de los ingresos más importantes para muchas de las entidades federativas, pero es una distorsión”, añadió el funcionario del banco central. “Casi no hay manera de detenerlo; es un mal impuesto y los estados deberían buscar otras formas de recaudar”.
En el fondo del dilema, indicó Elizondo, está el gran tamaño de la economía informal en México, que impide un reparto más equitativo de la carga tributaria entre todos los que tienen alguna actividad productiva, comercial o industrial.
Países más competitivos que México, como Irlanda y Chile, han avanzado en obtener la mayor parte de sus recursos fiscales a través del consumo y, por el contrario, eliminar impuestos y hasta entregar estímulos a quienes generan empleos. Por el contrario, en nuestro país la falta de acuerdos para favorecer el desarrollo a largo plazo entre las diversas fuerzas políticas ha hecho inviable la aprobación de un IVA extensivo a alimentos y medicinas.
Elizondo defendió el papel que juega el Banco de México en la economía del país, al aportar estabilidad a los precios.
Creado hace dos decenios en sustitución del Impuesto Sobre el Producto del Trabajo (ISPT) para trasladar carga fiscal de los empleados a los patrones, hoy es un gravamen anacrónico frente a lo que hacen naciones más competitivas.
Desde hace años, el ISN es cobrado por algunas entidades federativas. En el Estado de México, por ejemplo, implica 2.5% sobre el monto de nóminas. En Jalisco, el cargo es de 2%, lo que en 2007 implicó una recaudación de mil 484 millones 560 mil 785.37 pesos para el fisco estatal, aproximadamente 3% del presupuesto total, y 80% de los impuestos directos recaudados por la Secretaría de Finanzas.
Para el Gobierno estatal, el ISN es una fuente segura de recursos, a tal grado que el año pasado el gobernador Emilio González Márquez y el entonces secretario de Finanzas, Óscar García Manzano, intentaron llevar a Bolsa (bursatilizar) los ingresos estimados para 10 años, con el fin de obtener recursos frescos, como parte del frustrado intento de cambiar las placas de los automóviles.
En varias oportunidades el Centro Empresarial de Jalisco (CEJ) lamentó que el Gobierno estatal destine tradicionalmente a gasto corriente lo que recauda del Impuesto Sobre Nómina.
Lejos de que el impuesto disminuya para eliminar su impacto negativo en la creación de fuentes de empleo, actualmente se estudia una iniciativa para ampliar el porcentaje.
Es una distorsión
Enfrentar el desempleo es uno de los principales retos para México; tanto, que Felipe Calderón Hinojosa y Emilio González Márquez, en sus campañas electorales a Presidente y gobernador de Jalisco, respectivamente, se autodenominaron mandatarios “del empleo” al asumir sus cargos.
Al presentar el libro Políticas públicas para un crecimiento incluyente —editado por la Universidad Iberoamericana, que circula desde la semana pasada— el subgobernador Elizondo expresó: “El impuesto sobre nómina que aplican los estados me parece particularmente problemático. Casi no hay Estado que no tenga un impuesto sobre la nómina, de manera que el costo para el empleo, de ocupar una persona, está distorsionado por este impuesto.
“El gravamen se recauda con mucha facilidad, desde luego, y es uno de los ingresos más importantes para muchas de las entidades federativas, pero es una distorsión”, añadió el funcionario del banco central. “Casi no hay manera de detenerlo; es un mal impuesto y los estados deberían buscar otras formas de recaudar”.
En el fondo del dilema, indicó Elizondo, está el gran tamaño de la economía informal en México, que impide un reparto más equitativo de la carga tributaria entre todos los que tienen alguna actividad productiva, comercial o industrial.
Países más competitivos que México, como Irlanda y Chile, han avanzado en obtener la mayor parte de sus recursos fiscales a través del consumo y, por el contrario, eliminar impuestos y hasta entregar estímulos a quienes generan empleos. Por el contrario, en nuestro país la falta de acuerdos para favorecer el desarrollo a largo plazo entre las diversas fuerzas políticas ha hecho inviable la aprobación de un IVA extensivo a alimentos y medicinas.
Elizondo defendió el papel que juega el Banco de México en la economía del país, al aportar estabilidad a los precios.