Economía

Japón salta al rescate

Mientras el orden financiero mundial se convulsiona, algunas instituciones japonesas consideran que ese país debe asumir un papel más activo como líder económico

TOKIO, JAPÓN.- Hace apenas seis meses, cinco o seis bancos de inversión grandes miraban el mundo por encima del hombro, virtualmente dictando las condiciones en que se podía participar en las finanzas internacionales; manejando acuerdos, pronunciando si las compañías (o los países) eran dignos de recibir inversiones y dando consejos que empresas (y naciones) ignoraban bajo su propio riesgo.

Hoy esas atrevidas instituciones estadounidenses han sido arrasadas o "domesticadas". Y mientras el orden financiero mundial se convulsiona, algunas instituciones japonesas consideran que ese país debe asumir un papel más activo como líder económico. Al tiempo que muchos dirigentes europeos intercambian recriminaciones y "te lo dije", Japón y buena parte de Asia analizan cómo llenar algunos de los vacíos que han quedado.

Estados Unidos destinará hasta un billón de dólares para rescatar a sus bancos, pero los asiáticos están nadando en dinero, a pesar de que países como Japón --la segunda economía más grande del mundo-- enfrentan sus propias recesiones.

Japón podría usar parte de sus formidables reservas de 2 billones de dólares para ayudar a naciones en dificultades, incluyendo Corea del Sur en caso de que el reciente rescate bancario sudcoreano resulte inadecuado.

"El dominio de los gigantes financieros estadounidenses ha sido sacudido", señaló Takatoshi Ito, profesor de política económica de la Universidad de Tokio. "Ahora la mesa se ha volteado y un país asiático como Japón puede tener el papel de caballero blanco y proveedor de capital".

Algunos podrían preguntarse como es que Japón, que sufrió su propio declive económico severo en los 90 y cuya economía se está estancando en estos momentos, tiene derecho a decirle a otros qué hacer. Pero en los últimos días, legisladores han empezado a deslizar propuestas sobre cómo Japón, tradicionalmente pasivo, podría utilizar sus repletos bolsillos y amarga experiencia de los 90 para contribuir al crecimiento global y, de paso, al de la propia economía japonesa impulsada por las exportaciones.

Recientemente, el ministro de Finanzas japonés, Shoichi Nakagawa, ofreció parte de los 996 mil millones de dólares de reservas en moneda extranjera del país para rescatar a naciones pequeñas que podrían quebrar debido a la actual crisis de crédito global. Otros legisladores han sugerido proporcionar préstamos en yenes para ayudar a países en desarrollo a construir carreteras y plantas de electricidad a fin de revivir el crecimiento global, y la demanda de tractores y otros bienes japoneses.

Aunque es improbable que las incipientes propuestas contengan la que algunos consideran la crisis financiera más grande desde la Gran Depresión, el simple hecho de que estén siendo analizadas pone en evidencia el vacío de liderazgo que se siente en todo el mundo ante la debacle económica mundial precipitado por Estados Unidos.

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