Economía

Incierta, la reforma laboral

A cuatro semanas de que se presentó la iniciativa, el entusiasmo del secretario Lozano no encuentra resonancia social

GUADALAJARA, JALISCO.- Los resultados de una consulta realizada por la agencia de colocaciones laborales Búmeran sostienen que 82% de los trabajadores en México mantiene el anhelo de cambiar de empleo.

Los motivos son diversos, aunque el que predomina es mejorar el ingreso. Otro estudio, realizado por Trabajando.com entre empleados con estudios profesionales, señala que 49.1% de los que buscan un cambio pretende mejorar su sueldo, 29.3% quiere crecimiento en su carrera, 9.6% anhela trabajar “en lo que estudiaron”, 6.9% pretende migrar ante el mal clima laboral en su trabajo actual y 5.1% está interesado en que su fuente de ingresos esté más cerca de su hogar.

La crisis económica que México ha enfrentado desde fines de 2008, lejos de apaciguar estas inquietudes las ha incentivado, ante la pérdida de poder adquisitivo que han sufrido muchas familias: los que trabajan, para mejorar de alguna forma su ingreso; los que perdieron su empleo, para buscar colocarse en alguna actividad remunerada, y algunos de los que no que no laboraban, a activarse en buscar un puesto.

A buscar el sustento

En este último caso, los activados por la crisis a generar ingresos no son pocos. De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la Población Económicamente Activa (PEA) ha crecido en casi dos millones de personas desde que comenzó la crisis, hace 18 meses. Una parte se debe al crecimiento poblacional en edad productiva, pero otra responde a la necesidad en casa de activarse y generar algún tipo de ingreso, así sea vendiendo artículos de catálogo, o entrando en la amplia gama de actividades de la economía informal.

De los 45 millones 700 mil personas que forman la PEA, 14 millones tienen un empleo registrado ante el Seguro Social, casi otro tanto laboran en actividades productivas y comerciales informales, otros 14 millones tienen actividades productivas no asalariadas y casi tres millones laboran como servidores públicos.

En este universo, la reforma laboral impulsada por el Gobierno federal busca mejorar el panorama de los empleos formales en actividades privadas, regulados por el apartado A del artículo 123 constitucional, y ampliar las posibilidades de contratación y creación de puestos laborales.

En palabras del secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, hay un rezago en la materia que es necesario atender. “Han pasado 12 años y 332 iniciativas para reformar la Ley Federal del Trabajo se han presentado en el Congreso de la Unión. Nada se ha dictaminado. Y mientras tanto, nuestro país pierde espacios en el Índice Global de Competitividad (lugar número 60 de 133 naciones), según el Foro Económico Mundial” de Davos, Suiza (WEF por sus siglas en inglés).

“La ley vigente entró en vigor el 1 de mayo de 1970, siendo presidente de México Gustavo Díaz Ordaz. Era entonces un país muy distinto al que hoy tenemos. No había tratados de libre comercio; la Población Económicamente Activa no llegaba a 14 millones de personas; la palabra competitividad ni siquiera se conocía; había un solo partido político que dominaba la escena y se confundía la estabilidad en el trabajo, la solidez y alianza de las centrales obreras con la desconfianza hacia el sector empresarial en una ley más tutelar que promotora”, asegura Lozano.

El diagnóstico del funcionario resalta una “urgente necesidad de cambiar las cosas en el mercado laboral: tasa de desocupación para los jóvenes del doble de la general en razón de caer en el círculo vicioso de no ser contratados por falta de experiencia, y no adquirir esa experiencia exigida por falta de oportunidades que no se ofrecen por la incertidumbre que representa una contratación a ciegas acompañada de un pasivo laboral que puede crecer artificialmente mediante juicios prolongados; creación de empleos por debajo de las necesidades anuales del mercado; salario promedio de siete mil 210 pesos mensuales; 54% de los ocupados en el país, sin seguridad social ni prestaciones; fuerza laboral de las mujeres de apenas 38% y salario promedio inferior en 10% respecto del de los hombres por trabajo igual; más de un millón de niños trabajando por debajo de la edad mínima que establece la Constitución; escasa cultura de la productividad laboral; bono demográfico a punto de entrar en etapa decreciente; discriminación y maltrato hacia grupos vulnerables; jornaleros agrícolas en condiciones precarias; mecanismos de tercerización que se prestan para la simulación; rezago alarmante en justicia laboral; opacidad en la vida interna de los sindicatos y escasa libertad, información y derechos plenos para los trabajadores; abuso en el ejercicio de huelgas en detrimento de las mayorías y, en fin, multas ridículas que sólo propician el incumplimiento de la ley”.

Lozano ha resaltado los ejes rectores de la iniciativa que, asegura, pretenden que haya una mayor generación de empleos en la economía formal con mejores ingresos, a partir de un aumento en productividad:

•    Facilitar el acceso al mercado de trabajo, sobre todo a jóvenes y mujeres.
•    Elevar la productividad en las relaciones laborales.
•    Mayor equidad de género y para grupos vulnerables
•    Una mejor procuración e impartición de justicia laboral
•    Optimizar las condiciones generales de trabajo, seguridad e higiene.

Lozano señaló que la iniciativa plantea “aumentar sanciones para quien viole la ley, en una palabra, la legalidad que debe acompañar al trabajo y las relaciones laborales, así como la transparencia y la democracia sindical”.

Para favorecer su aprobación, no modifica el artículo 123 constitucional, que contiene los derechos individuales y colectivos de los trabajadores, como a la huelga, la contratación colectiva, la autonomía sindical y las jornadas de trabajo, entre otras. “Nada de eso se toca. De hecho, lo que se está haciendo es modernizar un marco jurídico, una ley secundaria que viene de 1970 y que va a cumplir 40 años el 1 de mayo próximo en un país totalmente distinto, en lo económico, político y social”.

¿Quién es la madre?

Nueve diputados panistas (José Gerardo de los Cobos Silva, Nancy González Ulloa, César Octavio Madrigal Díaz, Norma Sánchez Romero, Arturo Ramírez Bucio, Valdemar Gutiérrez Fragoso, María Felicitas Parra, Julián Francisco Velázquez y Llorente, y María Matilde Maricel Díaz de León Macías) presentaron el 18 de marzo pasado una iniciativa que busca una reforma integral a la Ley Federal del Trabajo, con 419 cambios a un texto de más de mil artículos.

Para el secretario Lozano, vocero casi exclusivo del Gobierno federal en el tema, se trata de un proyecto “para lograr la reforma necesaria y no sólo la posible”. Sin embargo, no hay muchos personajes u organismos que la convaliden. Aunque ha cosechado algunos elogios puntuales entre sindicatos de trabajadores y patronales, no hay un respaldo contundente.

Vaya, ni siquiera el Partido Acción Nacional (PAN), que en su sitio en internet destaca la iniciativa a la radiodifusión y las telecomunicaciones que la semana pasada presentó en el Senado, pero que fue ignorada por las otras fuerzas políticas.

En cambio, en el sitio en internet de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) la iniciativa tiene presencia destacada, subrayando que el proyecto tiene a Lozano como progenitor y promotor exclusivo, un proyecto que parece tener el tiempo en contra, a días de de que termine el actual periodo ordinario del Congreso de la Unión, porque el siguiente, en el segundo semestre de 2010, ya estará metido, aún más, en el proceso electoral federal de 2012.

Para Enrique Larios, presidente del Colegio de Profesores de Derecho de la UNAM, la reforma laboral propuesta por el Gobierno de Felipe Calderón legaliza la venta del trabajo por conducto de empresas de outsourcing (subcontratación), pone requisitos para hacer imposible el registro de nuevos sindicatos, pretende arrebatar los derechos consagrados en el artículo 123 constitucional, quita la estabilidad en el empleo, elimina el pago de tiempo extra y vulnera la jornada laboral de ocho horas. “Se están cambiando cuentas de vidrio por derechos que valen oro”, dijo a La Jornada. “Parece una burla la declaración de que el pago por hora se determinó para contratar estudiantes. Lo que está bajo esa propuesta es tener empleados muy baratos, sin pago de prestaciones ni seguridad social”.

(RECUADROS)
Seguro médico y capacitación, anhelos de los trabajadores

•    El 33% de los trabajadores mexicanos considera ideal un empleo en el que reciba como primera prestación un seguro de gastos médicos, revela una encuesta del portal de empleo Trabajando.com.
•    El 31% indica que se sentiría a gusto si le brindarán financiamiento para estudios superiores, cursos o capacitaciones vinculados a su desempeño laboral.
•    El 21% desearía recibir bonos en dinero.
•    El 14% aspira a recibir apoyos adicionales, como vales de comida o despensa.
•    El 1% de los encuestados se muestra abierto a complementar su salario con entradas a espectáculos masivos, al cine o con descuentos en compras en diversos establecimientos.

¿Quiere conocer en detalle la propuesta?

La Secretaría del Trabajo ofrece en internet diversos documentos de la iniciativa de reforma laboral que impulsa:

El documento original de los diputados panistas (18 de marzo)
http://148.245.48.180/lxi/images/animaciones/Proyecto%20de%20iniciativa%20LFT%20(pan)%2015%2003%202010(A).pdf

La argumentación del secretario Lozano, publicada en diversos medios (29 de marzo)
http://www.stps.gob.mx/saladeprensa/discursos_2010/marzo_29_stps.htm

Una presentación sobre beneficios y obligaciones de la reforma (1 de abril)
http://www.stps.gob.mx/PremioNSH/rl.pdf

Otra presentación sobre el diagnóstico y las propuestas de la reforma (5 de abril)

http://www.stps.gob.mx/PremioNSH/RL_diagnostico_propuestas.pdf


Calderón pidió apoyo a los cambios

De Zapata al empleo para jóvenes


Al hablar en el 91er. aniversario de la muerte del general revolucionario Emiliano Zapata, el Presidente Felipe Calderón dijo: “Transformar a México significa impulsar las reformas que el país necesita (...) Me refiero a cambios en materias que México necesita.

En la materia laboral, por ejemplo, que pueda propiciar el acceso de millones de jóvenes, de mujeres y de hombres para que tengan un acceso digno y garantice los derechos laborales de la gente que trabaja en el campo, de manera permanente o de manera transitoria, que están consagrados en la Constitución”.

El mandatario se pronunció en Ayala, Morelos, el sábado pasado.


Un grito en el desierto

Una semana después de que un grupo de diputados panistas presentó una iniciativa de reforma laboral “que fue coordinada con la Secretaría del Trabajo”, la agencia de estudios BGC, Ulises Beltrán y Asociados, realizó un estudio que encontró que muy pocos mexicanos —13% de los consultados— sabían del proyecto.

Si a esto le sumamos que el Gobierno y Acción Nacional avanzan solos, pues no hay sonoro respaldo ni de organismos empresariales, partidos de oposición o sindicatos, es probable que la iniciativa no alcance su aprobación, pese a las bondades que sus promotores le atribuyen.

Pese a las quejas generalizadas por el desempleo y las malas condiciones de muchos trabajos en el país, la iniciativa parece más un grito en el desierto. JAC


Asignatura pendiente

Francisco Javier Ramírez Acuña, diputado federal por el X distrito de Jalisco y presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados

La reforma laboral que estos días se discute en México es una asignatura pendiente que por diversas causas no ha sido abordada con la profundidad y seriedad que se requiere. Hoy tenemos una nueva oportunidad de trabajar entre todas las fuerzas políticas del país un proyecto que tome en cuenta las diversas opiniones y nos permita actualizar nuestro sistema laboral.

No hay duda que entre los principales problemas de nuestro país se encuentran la falta de competitividad a nivel mundial, derivada de la poca flexibilidad de nuestro marco laboral; así como la falta de generación de empleos, particularmente para atender la demanda de nuestra creciente población juvenil.

La mayoría de las fracciones representadas en el Congreso de la Unión tienen proyectos de reforma laboral, hay suficiente material para la discusión y llegar a una excelente reforma.

El artículo 123 constitucional representa un importante legado histórico, sintetiza las luchas de muchos mexicanos a través de la historia, las reformas que se fueron sucediendo en el último siglo fraguaron conquistas para los trabajadores que hoy no deben ser motivo de discusión. Los sindicatos tuvieron que asumir un papel protagónico ante los atropellos que sufrían los trabajadores, con el tiempo las cosas han cambiado; hoy tanto empresas como sindicatos se han adaptado a nuevas formas de convivencia.

Pero también tenemos que reconocer que el escenario actual demanda de una revisión profunda, las condiciones del mercado laboral exigen diversificar los modelos, entender que además de la jornada de ocho horas o los medios tiempos, hay empresas e instituciones que pueden ofrecer empleo por hora, lo cual puede significar una oportunidad para desempleados o personas que disponen de menos tiempo, como las mujeres que necesitan generar ingresos y no pueden cubrir medio tiempo o tiempo completo.

Es indispensable un marco especial para los jóvenes, desde la posibilidad de impulsar los oficios hasta la contratación de estudiantes que puedan combinar trabajo con estudios.

El empleo de pensionados y jubilados igualmente requiere de nuevas alternativas, la esperanza de vida se ha incrementado, de tal forma que muchas personas después de jubilarse se encuentran en condiciones de seguir realizando algunas actividades remunerativas.

Sin embargo, la tan necesaria reforma laboral ha sido frenada por algunos organismos que se resisten a los cambios. Hoy ya no son viables las agrupaciones sindicales corporativistas, el trabajador debe tener libertad de asociación plena, lo que incluye la creación de nuevas organizaciones y dar un paso definitivo en materia de transparencia y rendición de cuentas.

Igualmente, necesitamos revisar los esquemas de estímulo y los sistemas de trabajo que operan en nuestro país a fin de estimular la productividad y la competitividad.

Son muchos los temas que en materia laboral se deben considerar. Hay en las dos cámaras antecedentes de iniciativas trabajadas con seriedad y profundidad, los organismos laborales, empresariales y de la sociedad civil también tienen sus propios análisis. En el mundo hay países que ya dieron este paso, sus modelos deben ser observados para construir el proyecto de reforma laboral que México necesita.

De ninguna manera se trata de disminuir o desaparecer las conquistas laborales, la libertad de asociación, el derecho a huelga, la seguridad social, la recreación y otros logros de los trabajadores son irrenunciables, ninguna fracción parlamentaria se atrevería a presentar ante el Congreso de la Unión una iniciativa que atente contra los derechos de los trabajadores.
Los legisladores podemos darle al país una reforma laboral que transforme al sector productivo en pleno, es tiempo de construir acuerdos y consensos, de aprovechar la experiencia de quienes han dedicado la vida a la defensa de los trabajadores.

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