Economía
Costo de oportunidad. ¿Cuánto está dispuesto a perder?
Lo importante de conocer el costo de oportunidad es que una persona tenga presente el riesgo que representa tomar una decisión y el costo de dejar de lado otra
Para todo consumidor, ya sea inversionista o no, existe un costo que debe pagar por una decisión que tome ante dos disyuntivas, lo cual puede convertirse en una ganancia o pérdida, dependiendo de la opción que decida tomar.
Este es el principio básico del Costo de Oportunidad. Consiste en el precio que tenemos que pagar por tomar una decisión determinada y no haber escogido otras alternativas que pudieran haber representado una mayor ganancia.
Para determinar el costo de oportunidad, se debe partir de la posibilidad de calcular la ganancia que se puede obtener o no si se hace o se deja de hacer algo en horas, días o semanas. Esto permite estimar qué tan costeable resultaría tomar una decisión, como pagar el mínimo en una tarjeta de crédito o liquidar la mayor parte del saldo posible, si es que se cuenta con el dinero para hacerlo.
Si el cliente determina pagar el mínimo en su tarjeta para “no quedarse sin dinero”, puede que a la larga acabe pagando más del doble o nunca termine, de manera que todo el dinero que abone de más a lo largo de los años será el precio de su costo de oportunidad.
Por el contrario, si el deudor paga todo lo que debe o la mayor cantidad posible, aunque ello signifique dejar por un tiempo de comprar otras cosas por gusto, su costo de oportunidad será sólo eso, de manera que al pasar dicho periodo y cubrir su deuda recuperará su capacidad adquisitiva sin haber tenido que perder más.
Lo importante de conocer el costo de oportunidad es que una persona tenga presente el riesgo que representa tomar una decisión y el costo de dejar de lado otra, pues de ello dependerá que el resultado final le sea redituable o represente un gasto extra.
El costo de oportunidad es un concepto que se acuñó a principios del siglo pasado, cuando economistas ingleses, encabezados por Alfred Marshall, dirimían con las ideas de la escuela austriaca, encabezada por Friedrich von Wieser, con su Teoría de la Economía Social.
Este es el principio básico del Costo de Oportunidad. Consiste en el precio que tenemos que pagar por tomar una decisión determinada y no haber escogido otras alternativas que pudieran haber representado una mayor ganancia.
Para determinar el costo de oportunidad, se debe partir de la posibilidad de calcular la ganancia que se puede obtener o no si se hace o se deja de hacer algo en horas, días o semanas. Esto permite estimar qué tan costeable resultaría tomar una decisión, como pagar el mínimo en una tarjeta de crédito o liquidar la mayor parte del saldo posible, si es que se cuenta con el dinero para hacerlo.
Si el cliente determina pagar el mínimo en su tarjeta para “no quedarse sin dinero”, puede que a la larga acabe pagando más del doble o nunca termine, de manera que todo el dinero que abone de más a lo largo de los años será el precio de su costo de oportunidad.
Por el contrario, si el deudor paga todo lo que debe o la mayor cantidad posible, aunque ello signifique dejar por un tiempo de comprar otras cosas por gusto, su costo de oportunidad será sólo eso, de manera que al pasar dicho periodo y cubrir su deuda recuperará su capacidad adquisitiva sin haber tenido que perder más.
Lo importante de conocer el costo de oportunidad es que una persona tenga presente el riesgo que representa tomar una decisión y el costo de dejar de lado otra, pues de ello dependerá que el resultado final le sea redituable o represente un gasto extra.
El costo de oportunidad es un concepto que se acuñó a principios del siglo pasado, cuando economistas ingleses, encabezados por Alfred Marshall, dirimían con las ideas de la escuela austriaca, encabezada por Friedrich von Wieser, con su Teoría de la Economía Social.