Economía
Canadá ofrece 2.7 mil mdd para rescatar industria automotriz
Los gobiernos de Ottawa y de la provincia de Ontario afirmaron que la ayuda es para que los tres grandes del automóvil mantengan sus operaciones
MONTREAL, CANADÁ.- Los
gobiernos de Ottawa y de la provincia de Ontario ofrecieron a las filiales canadienses de
GM,
Chrysler y
Ford dos mil 700 millones de dólares en un plan de rescate, como complemento al de Estados Unidos.
El ministro de Industria de Canadá, Tony Clement, afirmó que esta "ayuda de urgencia" es para que los "tres grandes" del automóvil mantengan sus operaciones, pero está condicionada a que primero Estados Unidos haga efectivo su plan de rescate.
La industria canadiense del automóvil representa alrededor del 20 por ciento de la estadounidense, y la ayuda de Ottawa y Ontario corresponde aproximadamente a ese porcentaje del monto contemplado por la administración del presidente George W. Bush.
GM, Chrysler y Ford piden a Canadá unos cinco mil 500 millones de dólares, el doble de la suma que Ottawa y Ontario acordaron.
El ministro canadiense dijo que "el monto final de la ayuda dependerá de lo que dé la administración de Estados Unidos".
La ayuda, según dijo Clement en la noche de ayer viernes, es también condicional a que Ottawa acepte los planes de reestructuración de las filiales canadienses de GM, Chrysler y Ford.
El ministro de Industria agregó que Ottawa y Ontario "están preparados para actuar rápidamente siempre y cuando los estadounidenses aprueben un paquete (de medidas) de apoyo" a esa industria, que se estima será de 14 mil millones de dólares.
"No es un cheque en blanco", dijo Clement al puntualizar que el rescate será condicional a los planes a largo plazo de esas firmas, de que cooperen con los fabricantes de autopartes y que el sindicato esté presente en la mesa de negociación.
El primer ministro de Ontario, Dalton McGuinty, dijo que dado el alto nivel de trabajadores empleados en la industria automotriz, ambos niveles de gobierno deben intervenir.
Si 400 mil trabajadores van al seguro de desempleo, eso costará miles y miles de millones de dólares, dijo McGuinty.
Pero mientras ambos gobiernos ofertan esta ayuda condicionada, los fabricantes de automóviles siguen planeando cierres temporales.
GM suspenderá todas sus actividades en Canadá en enero y la mitad de febrero, y Chrysler cerrará su planta de camionetas en Windsor por más de un mes, mientras que Honda anuncio que bajará su producción del modelo Civic en Alliston, Ontario.
Ford Canadá cerrará durante 10 semanas su planta de Oakville, Ontario, y todo esto paralizará durante largo tiempo a los fabricantes de autopartes, muchos de los cuales están al borde de la quiebra o quebrando.
Los fabricantes canadienses de autopartes emplean a 80 mil trabajadores y están con muchas dificultades y tienen problemas de liquidez por la reducción en la producción, según Linda Hasenfratz, directora general de Linamar Corp., uno de los grandes fabricantes de autopartes.
En declaraciones publicadas este sábado por el diario Star de Toronto, el analista Thomas Walkom señaló que al fin el gobierno del primer ministro Stephen Harper "entendió que la economía canadiense está en una seria situación (.) aunque este gobierno no está totalmente seguro sobre lo que debe hacer".
Walkom apunta que el ministro Clement no mencionó que esta ayuda debería estar condicionada a que los "tres grandes" mantengan un número específico de empleos en Canadá.
La recesión en Canadá se agrava rápidamente por la recesión en Estados Unidos, particularmente en el sector automotriz, pero también en otros, como el petróleo de las arenas bituminosas, que atraían fuertes inversiones y estaban creando muchos empleos.
La caída de los precios del petróleo han hecho no rentables las operaciones en las arenas bituminosas, lo que explica el creciente número de proyectos que están siendo pospuestos, recortados o cancelados.
Lo mismo sucede en la minería de metales en Ontario, Québec y otras provincias, con cierres de minas, inversiones canceladas o pospuestas, y los consecuentes despidos temporales o definitivos.
La mayoría de economistas están sorprendidos por la velocidad de la propagación de esta crisis económica y la ausencia de un plan de estímulos para frenarla rápidamente.
Los canadienses deberán esperar hasta el 27 de enero para conocer el presupuesto del gobierno de Harper, y el plan de estímulos parece estar concentrado en el sector de infraestructuras y en apoyos puntuales a sectores industriales, como el automotriz.
Pero, según los economistas, las obras de infraestructuras no darán un repunte rápido a la economía.
El ministro de Industria de Canadá, Tony Clement, afirmó que esta "ayuda de urgencia" es para que los "tres grandes" del automóvil mantengan sus operaciones, pero está condicionada a que primero Estados Unidos haga efectivo su plan de rescate.
La industria canadiense del automóvil representa alrededor del 20 por ciento de la estadounidense, y la ayuda de Ottawa y Ontario corresponde aproximadamente a ese porcentaje del monto contemplado por la administración del presidente George W. Bush.
GM, Chrysler y Ford piden a Canadá unos cinco mil 500 millones de dólares, el doble de la suma que Ottawa y Ontario acordaron.
El ministro canadiense dijo que "el monto final de la ayuda dependerá de lo que dé la administración de Estados Unidos".
La ayuda, según dijo Clement en la noche de ayer viernes, es también condicional a que Ottawa acepte los planes de reestructuración de las filiales canadienses de GM, Chrysler y Ford.
El ministro de Industria agregó que Ottawa y Ontario "están preparados para actuar rápidamente siempre y cuando los estadounidenses aprueben un paquete (de medidas) de apoyo" a esa industria, que se estima será de 14 mil millones de dólares.
"No es un cheque en blanco", dijo Clement al puntualizar que el rescate será condicional a los planes a largo plazo de esas firmas, de que cooperen con los fabricantes de autopartes y que el sindicato esté presente en la mesa de negociación.
El primer ministro de Ontario, Dalton McGuinty, dijo que dado el alto nivel de trabajadores empleados en la industria automotriz, ambos niveles de gobierno deben intervenir.
Si 400 mil trabajadores van al seguro de desempleo, eso costará miles y miles de millones de dólares, dijo McGuinty.
Pero mientras ambos gobiernos ofertan esta ayuda condicionada, los fabricantes de automóviles siguen planeando cierres temporales.
GM suspenderá todas sus actividades en Canadá en enero y la mitad de febrero, y Chrysler cerrará su planta de camionetas en Windsor por más de un mes, mientras que Honda anuncio que bajará su producción del modelo Civic en Alliston, Ontario.
Ford Canadá cerrará durante 10 semanas su planta de Oakville, Ontario, y todo esto paralizará durante largo tiempo a los fabricantes de autopartes, muchos de los cuales están al borde de la quiebra o quebrando.
Los fabricantes canadienses de autopartes emplean a 80 mil trabajadores y están con muchas dificultades y tienen problemas de liquidez por la reducción en la producción, según Linda Hasenfratz, directora general de Linamar Corp., uno de los grandes fabricantes de autopartes.
En declaraciones publicadas este sábado por el diario Star de Toronto, el analista Thomas Walkom señaló que al fin el gobierno del primer ministro Stephen Harper "entendió que la economía canadiense está en una seria situación (.) aunque este gobierno no está totalmente seguro sobre lo que debe hacer".
Walkom apunta que el ministro Clement no mencionó que esta ayuda debería estar condicionada a que los "tres grandes" mantengan un número específico de empleos en Canadá.
La recesión en Canadá se agrava rápidamente por la recesión en Estados Unidos, particularmente en el sector automotriz, pero también en otros, como el petróleo de las arenas bituminosas, que atraían fuertes inversiones y estaban creando muchos empleos.
La caída de los precios del petróleo han hecho no rentables las operaciones en las arenas bituminosas, lo que explica el creciente número de proyectos que están siendo pospuestos, recortados o cancelados.
Lo mismo sucede en la minería de metales en Ontario, Québec y otras provincias, con cierres de minas, inversiones canceladas o pospuestas, y los consecuentes despidos temporales o definitivos.
La mayoría de economistas están sorprendidos por la velocidad de la propagación de esta crisis económica y la ausencia de un plan de estímulos para frenarla rápidamente.
Los canadienses deberán esperar hasta el 27 de enero para conocer el presupuesto del gobierno de Harper, y el plan de estímulos parece estar concentrado en el sector de infraestructuras y en apoyos puntuales a sectores industriales, como el automotriz.
Pero, según los economistas, las obras de infraestructuras no darán un repunte rápido a la economía.