Deportes
Una tarde sin orejas, no hubo triunfadores
La séptima novillada en el serial de la Nuevo Progreso no resulta con las expectativas que se esperaban
GUADALAJARA, JALISCO (19/SEP/2011).- Abrió plaza el tapatío Julio de la Isla, quien mostró un gran avance en cuanto a formas, serenidad y cabeza delante de los toros se refiere en relación a su actuación en la segunda novillada de la temporada. Abrió plaza brindando su primer astado al recién caído Salvador Hernández, así como al grupo de monosabios de la Nuevo Progreso. Destacó el de Guadalajara con capote en verónicas templadas al enfrentarse a un novillo que en el resto de la lidia se mostró fijo y con voluntad. Julio aprovechó para con la muleta conseguir algunos detalles con la diestra que se le reconocieron. Mató de estocada en su sitio aunque sin efecto letal, lo cual obligó a que escuchara un aviso.
Ya con su segundo, De la Isla pechó con un astado al que decidió lidiar en tablas con algunos muletazos de mérito que se le jalearon. No consiguió rematar con el acero y de nueva cuenta escuchó un aviso. La afición le premió con una salida al tercio, aunque en división de opiniones.
El segundo en el cartel fue el tlaxcalteca Óscar Amador. En su primer enemigo el novillero ligó con capote una buena tanda de mandiles, para posteriormente, ya con la muleta, no consiguió cuajar su faena, pues el astado comenzó a desarrollar cierto sentido, lo que impidió que Amador repitiera su triunfo. Con su segundo, el de Tlaxcala nada pudo hacer, pues el burel no presentó voluntad alguna y, aunque acometía, no transmitía en los tendidos.
Y cerró plaza el ecuatoriano José Antonio Bustamante, a quien también se le había visto con buenas hechuras en su anterior actuación. El sudamericano pechó con un lote que le imposibilitó el lucimiento, en especial con el que dio fin al festejo, pues lo poco franco de su embestida impidió cuajar muletazos de calidad. Con el que abrió plaza, un novillo que tenía recorrido pero poca, muy poca transmisión, Bustamante no logró tampoco destacar.
Cabe señalar que los cuatro novillos anunciados de la ganadería de Marrón cumplieron en varas, aunque no se crecieron al castigo y estuvieron faltos de emotividad.
Al inicio de ésta, la séptima novillada de la temporada, se ofreció un minuto de silencio por el monosabio Salvador Hernández, fallecido el pasado martes tras la grave cornada que el astado “Norteño” le propinó. La familia taurina aplaudió a los familiares y amigos de trabajo de Salvador mientras su imagen impresa daba la vuelta al ruedo, la última vuelta de Salvador en este coso.
Ya con su segundo, De la Isla pechó con un astado al que decidió lidiar en tablas con algunos muletazos de mérito que se le jalearon. No consiguió rematar con el acero y de nueva cuenta escuchó un aviso. La afición le premió con una salida al tercio, aunque en división de opiniones.
El segundo en el cartel fue el tlaxcalteca Óscar Amador. En su primer enemigo el novillero ligó con capote una buena tanda de mandiles, para posteriormente, ya con la muleta, no consiguió cuajar su faena, pues el astado comenzó a desarrollar cierto sentido, lo que impidió que Amador repitiera su triunfo. Con su segundo, el de Tlaxcala nada pudo hacer, pues el burel no presentó voluntad alguna y, aunque acometía, no transmitía en los tendidos.
Y cerró plaza el ecuatoriano José Antonio Bustamante, a quien también se le había visto con buenas hechuras en su anterior actuación. El sudamericano pechó con un lote que le imposibilitó el lucimiento, en especial con el que dio fin al festejo, pues lo poco franco de su embestida impidió cuajar muletazos de calidad. Con el que abrió plaza, un novillo que tenía recorrido pero poca, muy poca transmisión, Bustamante no logró tampoco destacar.
Cabe señalar que los cuatro novillos anunciados de la ganadería de Marrón cumplieron en varas, aunque no se crecieron al castigo y estuvieron faltos de emotividad.
Al inicio de ésta, la séptima novillada de la temporada, se ofreció un minuto de silencio por el monosabio Salvador Hernández, fallecido el pasado martes tras la grave cornada que el astado “Norteño” le propinó. La familia taurina aplaudió a los familiares y amigos de trabajo de Salvador mientras su imagen impresa daba la vuelta al ruedo, la última vuelta de Salvador en este coso.