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Transporte y seguridad centran preocupación en Sudáfrica a un año del Mundial

Buena parte de la carreteras y autopistas de Sudáfrica están en obras de cara al campeonato de 2010

PRETORIA,SUDÁFRICA.- La mejora en el transporte, en especial por carretera, y la seguridad generalizada en el país, centran la preocupación en Sudáfrica de cara a la Copa del Mundo de futbol de 2010, cuando resta un año para la celebración de esta competición.

Por contra, superado el ecuador de la Copa de las Confederaciones 2009, que concluirá con la final prevista para el próximo domingo 28, aspectos como las comunicaciones tecnológicas y el estado de los recintos deportivos en los que ya se han celebrado partidos son aspectos que los organizadores ya pueden considerar resueltos.

En la actualidad, buena parte de la carreteras y autopistas de Sudáfrica están en obras de cara al campeonato de 2010 y los atascos son frecuentes.

Todo hace prever que el tiempo para recorrer las grandes distancias que existen en el país se acortará dentro de un año, con las obras concluidas, sobre todo en los accesos a Pretoria y Johannesburgo.

La inversión de cerca de 45 mil millones de euros en carreteras, pero también en aeropuertos, donde las facilidades ya han sido muy notables, deben convertir a Sudáfrica en un país mejor comunicado que ahora durante la competición de 2010.

Sin embargo, quedan por solucionar algunos aspectos relativos al transporte público, que juega un papel absolutamente secundario en un país en que está generalizada la utilización del coche particular para desplazarse, hasta el punto de que en algunas ciudades no hay ningún tipo de transporte público en los días festivos.

La FIFA espera la llegada de medio millón de visitantes para el Mundial y todos ellos se deberán mover dentro de las ciudades, pero también entre las ciudades. A ellos se unirán los profesionales que trabajen en la Copa del Mundo y que también necesitarán desplazarse por el país.

Respecto a la seguridad en un país que ofrece cincuenta muertes violentas diarias, casi todas ellas relacionadas con robos, los índices han bajado y los esfuerzos se han centrado, entre otros aspectos, en el incremento de efectivos policiales.

Éstos se han ampliado hasta llegar en 2009 a cerca de 200 mil agentes para una población de más de 45 millones de habitantes.

La FIFA ha afirmado en más de una ocasión que la seguridad está garantizada y recientemente su presidente, Joseph Blatter, señaló que esa es una cuestión que compete al Gobierno del país, pero ante la que se ha trabajado correctamente.

En cualquier caso, Sudáfrica es un país en el que la actividad diaria finaliza temprano y en el que en esta época del año, que coincide con la del Mundial de 2010, es de noche antes de las seis de la tarde.

Los bares y los restaurantes sólo permanecen abiertos, al menos en ciudades como Bloemfotein o Pretoria, en el interior de centros comerciales, por lo que, cuando anochece, las calles permanecen casi desiertas.

La actividad se reduce a la mínima expresión a estas horas y los partidos de futbol fijados para las 20.30 se disputan en un horario muy poco usual para los hábitos del país, lo que no ha impedido que en algunos casos, sobre todo cuando ha jugado Sudáfrica, los estadios hayan estado llenos.

En cualquier caso, todos los consejos que recibe el viajero van destinados a extremar las preocupaciones en cuanto a la seguridad personal, algo que no sorprende si se conduce por calles en las que las casas tienen alambradas electrificadas y en las que es poco frecuente ver a gente caminando aunque sea a la luz del día.

Las comunicaciones vía internet funcionan correctamente y en los estadios en los que se ha disputado más de un encuentro se ha notado la mejoría en las facilidades para público y profesionales del primer partido al segundo.

En cuanto a los precios, éstos son bastante accesibles en la actualidad para los europeos, aunque los ciudadanos y residentes en Sudáfrica se preguntan si se mantendrán en la misma línea dentro de un año o subirán para aprovechar la llegada de extranjeros.

En este contexto, Sudáfrica se ha tomado el mundial como un reto no sólo para el país sino para toda África, dirigido hacia el progreso generalizado del continente.

Tras quince años sin "apartheid", la Copa del Mundo supone una gran exigencia para Sudáfrica, donde la principal pregunta es si todo esto servirá para que el país esté mejor que ahora cuando concluya la Copa del Mundo de 2010.

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