Deportes
Óliver Godoy, carta fuerte tapatía
El lidiador inició su profesión en la Academia Municipal Taurina de Guadalajara
GUADALAJARA, JALISCO (03/NOV/2011).- Guadalajara le vio nacer, como persona y como torero. La Nuevo Progreso fue su casa taurina a la corta edad de 11 años, cuando, inspirado por el maestro Julián López “El Juli”, la afición de Óliver Godoy era atraída por aquel chaval que llegó a convertirse en la primera figura del toreo mundial.
Así nacía un nuevo lidiador, que tuvo su inicio en la difícil profesión en la Academia Municipal Taurina de Guadalajara, bajo la batuta del matador de toros, Francisco “Curro Calesero”. Se le veía en esa época con un hambre insaciable de conocer más de la tauromaquia. Era en ese tiempo el aspirante a torero más joven de la camada de diestros que tenía la academia.
Su carisma, aunado a su buen quehacer taurino y su “sangre liviana”, hacía que en algunos festejos taurinos la gente le reconociera su labor. El lienzo charro Ignacio Zermeño le vio en más de una ocasión salir batido en palmas por lo curioso que resultaba ver a un pequeño de esa edad jugándose la vida ante vacas o becerras.
Pasó el tiempo, y el niño iba quedando atrás. Ahora el cambio de la adolescencia se empezaba a hacer presente, y con ello, las oportunidades de abrirse camino en el mundo del toro. Años más tarde, Godoy ingresó a la escuela de Tauromágia, donde tuvo como maestro al matador Carlos Neila. Crecía la carrera del chaval; los sueños de aquel niño que aspiraba con pisar plazas y llegar a vestirse de luces cada vez estaban más cerca de cumplirse.
La oportunidad que todo torero busca, la de ser apoyado por alguien en el argot, se presentó ante Óliver, y no de una manera modesta, pues la oferta de la empresa que actualmente dirige la Nuevo Progreso, Espectáculos Taurinos de México, se puso ante sus ojos. Así, el primer paso formal en la carrera de Óliver se logró: su debut como novillero, que tuvo lugar el 10 de septiembre de 2005 en la plaza de toros de Arroyo, en la Ciudad de México.
Los ojos de la empresa, encabezada en el área operativa por Alfredo Sahagún, cada vez estaban más puestos en el chaval. Se llegó a la decisión de mandarlo a España, a fin de formarse un concepto más amplio de cómo se vive el campo bravo en la península ibérica. Logró torear cinco novilladas en tierras españolas, con la obtención de un total de tres orejas.
FRASE
"Me sentí muy bien (con el indulto en Monterrey), creo que es un triunfo que llega justo a tiempo, como preámbulo para mi actuación en Guadalajara "
Óliver Godoy ,
torero tapatío.
Así nacía un nuevo lidiador, que tuvo su inicio en la difícil profesión en la Academia Municipal Taurina de Guadalajara, bajo la batuta del matador de toros, Francisco “Curro Calesero”. Se le veía en esa época con un hambre insaciable de conocer más de la tauromaquia. Era en ese tiempo el aspirante a torero más joven de la camada de diestros que tenía la academia.
Su carisma, aunado a su buen quehacer taurino y su “sangre liviana”, hacía que en algunos festejos taurinos la gente le reconociera su labor. El lienzo charro Ignacio Zermeño le vio en más de una ocasión salir batido en palmas por lo curioso que resultaba ver a un pequeño de esa edad jugándose la vida ante vacas o becerras.
Pasó el tiempo, y el niño iba quedando atrás. Ahora el cambio de la adolescencia se empezaba a hacer presente, y con ello, las oportunidades de abrirse camino en el mundo del toro. Años más tarde, Godoy ingresó a la escuela de Tauromágia, donde tuvo como maestro al matador Carlos Neila. Crecía la carrera del chaval; los sueños de aquel niño que aspiraba con pisar plazas y llegar a vestirse de luces cada vez estaban más cerca de cumplirse.
La oportunidad que todo torero busca, la de ser apoyado por alguien en el argot, se presentó ante Óliver, y no de una manera modesta, pues la oferta de la empresa que actualmente dirige la Nuevo Progreso, Espectáculos Taurinos de México, se puso ante sus ojos. Así, el primer paso formal en la carrera de Óliver se logró: su debut como novillero, que tuvo lugar el 10 de septiembre de 2005 en la plaza de toros de Arroyo, en la Ciudad de México.
Los ojos de la empresa, encabezada en el área operativa por Alfredo Sahagún, cada vez estaban más puestos en el chaval. Se llegó a la decisión de mandarlo a España, a fin de formarse un concepto más amplio de cómo se vive el campo bravo en la península ibérica. Logró torear cinco novilladas en tierras españolas, con la obtención de un total de tres orejas.
FRASE
"Me sentí muy bien (con el indulto en Monterrey), creo que es un triunfo que llega justo a tiempo, como preámbulo para mi actuación en Guadalajara "
Óliver Godoy ,
torero tapatío.