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Ocultan daños para seguir jugando
El ala cerrada de Detroit, Dorin Dickerson, acepta que permaneció en el emparrillado a pesar de haber sufrido una conmoción cerebral
MICHIGAN, ESTADOS UNIDOS (27/DIC/2013).- El ala cerrada de los Leones de Detroit Dorin Dickerson es el más reciente jugador de la NFL que permaneció en un partido con una conmoción cerebral, con lo que se unió a una lista que probablemente es bastante larga.
Tanto el profundo de los Búffalo, Jim Leonhard, como el de Tennessee, George Wilson, reconocieron esta semana que han jugado con conmociones cerebrales en el pasado.
“Por supuesto que ocurre”, dijo el profundo de San Diego Eric Weddle, debido a que los jugadores no quieren salir de los partidos por temor a perder sus trabajos o su papel en el equipo.
Dickerson no le informó al personal médico de Detroit de inmediato acerca de su conmoción cerebral. Más tarde dejó caer un pase y le marcaron un castigo en el tiempo extra durante la derrota del domingo por 23-20 ante los Gigantes.
“Simplemente quedé noqueado”, dijo Dickerson tras el partido. “Solo fue una pequeña conmoción. Debería haberla reportado. Pensé que podía superarlo”. Cuatro días más tarde, el joven de 25 años de edad fue puesto en la lista de lesionados.
Para los jugadores y la Liga, hay mucho en juego.
Los hombres que logran prosperar y sobrevivir en lo que el receptor de Detroit Nate Burleson llamó “un deporte de gladiadores” pueden ganar millones al sacudirse golpes que son tan duros que los cerebros chocan con cráneos. Y la Liga puede perder cientos de millones de dólares, quizá miles de millones en el futuro.
La NFL acordó una semana antes del arranque de la temporada pagar 765 millones de dólares para resolver demandas de miles de ex jugadores que desarrollaron demencia u otros problemas de salud relacionados con la conmoción cerebral que según ellos fueron causados por la misma violencia en el terreno de juego.
El ex preparador físico de Detroit y Washington Al Bellamy, quien trabajó para equipos de la NFL entre 1988 y 2012, dijo que no es mucho lo que los profesionales médicos pueden hacer para proteger a los jugadores de ellos mismos.
“Yo no creo que haya nada que se pueda hacer si un jugador no está siendo sincero acerca de su salud”, dijo Bellamy, ahora director de preparación física en Temple. “Los preparadores y los médicos intentan ver lo que pueden desde la línea lateral y la NFL pone un preparador físico en la sala de prensa para señalar los posibles problemas”.
Tanto el profundo de los Búffalo, Jim Leonhard, como el de Tennessee, George Wilson, reconocieron esta semana que han jugado con conmociones cerebrales en el pasado.
“Por supuesto que ocurre”, dijo el profundo de San Diego Eric Weddle, debido a que los jugadores no quieren salir de los partidos por temor a perder sus trabajos o su papel en el equipo.
Dickerson no le informó al personal médico de Detroit de inmediato acerca de su conmoción cerebral. Más tarde dejó caer un pase y le marcaron un castigo en el tiempo extra durante la derrota del domingo por 23-20 ante los Gigantes.
“Simplemente quedé noqueado”, dijo Dickerson tras el partido. “Solo fue una pequeña conmoción. Debería haberla reportado. Pensé que podía superarlo”. Cuatro días más tarde, el joven de 25 años de edad fue puesto en la lista de lesionados.
Para los jugadores y la Liga, hay mucho en juego.
Los hombres que logran prosperar y sobrevivir en lo que el receptor de Detroit Nate Burleson llamó “un deporte de gladiadores” pueden ganar millones al sacudirse golpes que son tan duros que los cerebros chocan con cráneos. Y la Liga puede perder cientos de millones de dólares, quizá miles de millones en el futuro.
La NFL acordó una semana antes del arranque de la temporada pagar 765 millones de dólares para resolver demandas de miles de ex jugadores que desarrollaron demencia u otros problemas de salud relacionados con la conmoción cerebral que según ellos fueron causados por la misma violencia en el terreno de juego.
El ex preparador físico de Detroit y Washington Al Bellamy, quien trabajó para equipos de la NFL entre 1988 y 2012, dijo que no es mucho lo que los profesionales médicos pueden hacer para proteger a los jugadores de ellos mismos.
“Yo no creo que haya nada que se pueda hacer si un jugador no está siendo sincero acerca de su salud”, dijo Bellamy, ahora director de preparación física en Temple. “Los preparadores y los médicos intentan ver lo que pueden desde la línea lateral y la NFL pone un preparador físico en la sala de prensa para señalar los posibles problemas”.