Deportes
La pasión, hasta en los retrovisores
La bandera del anfitrión es la que se ve con mayor frecuencia en los automóviles
JOHANNESBURGO, SUDÁFRICA (14/JUNIO/2010).- Decir que en un Mundial de futbol la ciudad sede se llena de banderas de las selecciones participantes no es algo nuevo, pero que se porten en los retrovisores y tapones de gasolina parece que sí.
Las calles sudafricanas tienen dos semanas inundadas de banderas las cuales adornan los autos que transitan por las principales vías rápidas del lugar.
La bandera que se coloca en la ventanilla del carro con ayuda de una base de plástico es una de las opciones, pero los sudafricanos han innovado e implantado otras formas de presumir su afición.
Prácticamente en todos los semáforos se pueden adquirir banderas para los espejos retrovisores del vehículo, gracias a un resorte que las fija al marco del espejo. Otra alternativa es ubicarlas en el tapón del tanque de la gasolina.
Extrañamente, una de las más complejas de conseguir hasta antes de la inauguración fue la Bandera de México, país con el que el anfitrión se enfrentó el pasado viernes 11 de junio. Las de países como Portugal, Inglaterra y un largo etcétera podían conseguirse por poco más de cuatro dólares.
Las calles sudafricanas tienen dos semanas inundadas de banderas las cuales adornan los autos que transitan por las principales vías rápidas del lugar.
La bandera que se coloca en la ventanilla del carro con ayuda de una base de plástico es una de las opciones, pero los sudafricanos han innovado e implantado otras formas de presumir su afición.
Prácticamente en todos los semáforos se pueden adquirir banderas para los espejos retrovisores del vehículo, gracias a un resorte que las fija al marco del espejo. Otra alternativa es ubicarlas en el tapón del tanque de la gasolina.
Extrañamente, una de las más complejas de conseguir hasta antes de la inauguración fue la Bandera de México, país con el que el anfitrión se enfrentó el pasado viernes 11 de junio. Las de países como Portugal, Inglaterra y un largo etcétera podían conseguirse por poco más de cuatro dólares.