Deportes
Fiesta en el Jalisco por duelo entre Atlas y Leones Negros
Cientos de fanáticos entusiasmados, presencian el duelo tapatío
GUADALAJARA, JALISCO (16/AGO/2014).- Hubo fiesta en el estadio Jalisco. No era para menos,
Atlas cumplió el viernes pasado 98 años de vida y lo celebró derrotando a
Leones Negros de la Universidad de Guadalajara (UdeG) con un gol solitario de Luis Caballero.
Incluso, ni Sergio "Checo" Pérez se quizo perder este festejo y su llegada al inmueble sorprendió a propios y extraños siendo él americanista. El piloto de Fórmula Uno aprovechó la pausa del máximo circuito del automovilismo y presenció el encuentro desde un palco del estadio.
El ambiente dentro y fuera del coloso fue inmejorable. La entrada superó las expectativas de este encuentro de la Jornada 5 del Apertura 2014 que algunos catalogaron de Clásico, como el zaguero de los "melenudos", Héctor Reynoso. La cifra oficial de asistentes fue de 42 mil 481 aficionados.
Asimismo, la Barra 51 no faltó a la cita como cada 15 días, pero ahora menos, ya que este equipo Rojinegro ilusiona con su arranque prometedor, señaló Francisco Muñoz, integrante del grupo de animación.
"Son 98 años de grandeza, no sólo de la institución sino del futbol mexicano, la mejor cantera de los últimos años. Es una alegría enorme estar aquí, apoyando al club, muy cerca de su centenario. Este arranque del torneo ilusiona sobre todo por el medio campo que tenemos, uno de los mejores del futbol mexicano, pero aquí vamos a seguir nosotros, siempre con Atlas", comentó.
Y aunque han pasado 63 años desde el último y único título de los Rojinegros, la esperanza por volver a levantar una copa está latente. "Es inexplicable, sin palabras, la asistencia cada sábado, la afición siempre fiel y no hay palabras para describir este sentimiento", añadió Muñoz.
Por otro lado, 700 elementos de seguridad pública y privada resguardaron el coloso de la Calzada Independencia, aunado a los cuatro filtros instalados sobre puntos estretegicos de acceso al estadio. El registro de las personas fue minucioso al principio, persona por persona, y el ingreso se volvió lento, pero conforme se acercó la hora del partido, se agilizó la entrada del público. Al final, nada que lamentar.
EL INFORMADOR / ROBERTO ALARCÓN
Incluso, ni Sergio "Checo" Pérez se quizo perder este festejo y su llegada al inmueble sorprendió a propios y extraños siendo él americanista. El piloto de Fórmula Uno aprovechó la pausa del máximo circuito del automovilismo y presenció el encuentro desde un palco del estadio.
El ambiente dentro y fuera del coloso fue inmejorable. La entrada superó las expectativas de este encuentro de la Jornada 5 del Apertura 2014 que algunos catalogaron de Clásico, como el zaguero de los "melenudos", Héctor Reynoso. La cifra oficial de asistentes fue de 42 mil 481 aficionados.
Asimismo, la Barra 51 no faltó a la cita como cada 15 días, pero ahora menos, ya que este equipo Rojinegro ilusiona con su arranque prometedor, señaló Francisco Muñoz, integrante del grupo de animación.
"Son 98 años de grandeza, no sólo de la institución sino del futbol mexicano, la mejor cantera de los últimos años. Es una alegría enorme estar aquí, apoyando al club, muy cerca de su centenario. Este arranque del torneo ilusiona sobre todo por el medio campo que tenemos, uno de los mejores del futbol mexicano, pero aquí vamos a seguir nosotros, siempre con Atlas", comentó.
Y aunque han pasado 63 años desde el último y único título de los Rojinegros, la esperanza por volver a levantar una copa está latente. "Es inexplicable, sin palabras, la asistencia cada sábado, la afición siempre fiel y no hay palabras para describir este sentimiento", añadió Muñoz.
Por otro lado, 700 elementos de seguridad pública y privada resguardaron el coloso de la Calzada Independencia, aunado a los cuatro filtros instalados sobre puntos estretegicos de acceso al estadio. El registro de las personas fue minucioso al principio, persona por persona, y el ingreso se volvió lento, pero conforme se acercó la hora del partido, se agilizó la entrada del público. Al final, nada que lamentar.
EL INFORMADOR / ROBERTO ALARCÓN