Deportes
El ‘Tri’ entrena en pésimas condiciones
La Selección mexicana de futbol realiza su primer entrenamiento en Columbus, en medio de un lodazal
COLUMBUS, OHIO.- Las canchas en las que la Selección Mexicana tuvo que llevar a cabo su primer entrenamiento en Columbus, estuvieron verdaderamente en pésimas condiciones.
El Spindler Sports Complex de la ciudad de Ohio, donde ayer llevó a cabo el “Tri” su primer entrenamiento a partir de las 15:00 horas, no estuvo al nivel de un equipo profesional de futbol.
Y es que los terrenos de juego estuvieron casi en su totalidad encharcados y llenos de lodo debido a que, lo que hasta el sábado era nieve y hielo, ayer se comenzó a deshacer.
La práctica del representativo mexicano, de cara al juego del próximo miércoles ante Estados Unidos se realizó en la última cancha del complejo, la cual fue “bardeada” con mallas metálicas y lonas que impedían que el entrenamiento del equipo pudiera observarse.
Al menos el final del entrenamiento se llevó a cabo en sólo una parte del terreno, donde las condiciones eran menos malas que en el resto de que el resto de las orillas.
Probablemente para la práctica de hoy las condiciones de los campos hayan mejorado, si es que el sol vuelve a salir y la nieve termina de descongelarse a tiempo.
Abucheados
La Selección mexicana concluyó su primer entrenamiento en Columbus sin poder complacer a un grupo de al menos cien aficionados que se quedaron con las ganas de obtener un autógrafo de los jugadores.
Todo comenzó cuando el autobús del representativo nacional abandonaba las instalaciones donde habían entrenado por espacio de dos horas a puerta cerrada.
Diez seleccionados tuvieron el buen gesto de bajarse a firmar algunos autógrafos, pero de repente los aficionados comenzaron a arremolinarse a su alrededor y los jugadores tuvieron que regresar al camión entre bromas, risas y empujones, pero no sin algunos abucheos, producto de la decepción de aquellos que ya se veían con su playera firmada.
El primero en descender fue Guillermo Ochoa, detrás de él aparecieron César Villaluz, Luis Pérez, Nery Castillo, Pavel Pardo, Giovani dos Santos y Antonio Naelson “Sinha”, éste último, en su afán por alentar a la afición comenzó a saltar entre sus compañeros.
Superar la valla que pretendían formar únicamente tres policías fue muy fácil para el centenar de paisanos que lo único que consiguieron fue que los jugadores regresaran corriendo al autobús.
El Spindler Sports Complex de la ciudad de Ohio, donde ayer llevó a cabo el “Tri” su primer entrenamiento a partir de las 15:00 horas, no estuvo al nivel de un equipo profesional de futbol.
Y es que los terrenos de juego estuvieron casi en su totalidad encharcados y llenos de lodo debido a que, lo que hasta el sábado era nieve y hielo, ayer se comenzó a deshacer.
La práctica del representativo mexicano, de cara al juego del próximo miércoles ante Estados Unidos se realizó en la última cancha del complejo, la cual fue “bardeada” con mallas metálicas y lonas que impedían que el entrenamiento del equipo pudiera observarse.
Al menos el final del entrenamiento se llevó a cabo en sólo una parte del terreno, donde las condiciones eran menos malas que en el resto de que el resto de las orillas.
Probablemente para la práctica de hoy las condiciones de los campos hayan mejorado, si es que el sol vuelve a salir y la nieve termina de descongelarse a tiempo.
Abucheados
La Selección mexicana concluyó su primer entrenamiento en Columbus sin poder complacer a un grupo de al menos cien aficionados que se quedaron con las ganas de obtener un autógrafo de los jugadores.
Todo comenzó cuando el autobús del representativo nacional abandonaba las instalaciones donde habían entrenado por espacio de dos horas a puerta cerrada.
Diez seleccionados tuvieron el buen gesto de bajarse a firmar algunos autógrafos, pero de repente los aficionados comenzaron a arremolinarse a su alrededor y los jugadores tuvieron que regresar al camión entre bromas, risas y empujones, pero no sin algunos abucheos, producto de la decepción de aquellos que ya se veían con su playera firmada.
El primero en descender fue Guillermo Ochoa, detrás de él aparecieron César Villaluz, Luis Pérez, Nery Castillo, Pavel Pardo, Giovani dos Santos y Antonio Naelson “Sinha”, éste último, en su afán por alentar a la afición comenzó a saltar entre sus compañeros.
Superar la valla que pretendían formar únicamente tres policías fue muy fácil para el centenar de paisanos que lo único que consiguieron fue que los jugadores regresaran corriendo al autobús.