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El 'Orgullo de Jalisco' arranca suspiros

Saúl Álvarez convivió con el gran público que lo sigue repartiendo autógrafos

VERACRUZ, VERACRUZ (04/DIC/2010).- Su profesión no es la de un actor de televisión, pero pareciera que lo fuera, y en el mundo del boxeo aún le falta tiempo para levantar la cosecha de su corta carrera, sin embargo, el jalisciense Saúl “Canelo” Álvarez es ya tan famoso que arrastra multitudes.

Ayer, en la ceremonia de pesaje realizada en el centro histórico de Veracruz, no fue la excepción y con la sola presencia logró arrancar el suspiro de decenas de jovencitas jarochas que, daba la impresión, abandonaron las aulas escolares para ver al pelirrojo.

“Canelo”, evidentemente ansioso por subir a la báscula y cumplir con ese trámite, eventualmente volteaba a mirarlas y la gritería no se hacía esperar, pero tampoco frases como “¡Canelo, te amo mijo!”, “¡Güerito, quédate a vivir en mi casa!”.

Pero eso no sólo fue un común denominador entre las adolescentes, pues también señoras de edad avanzada, pegadas al kiosco donde se hallaba el jalisciense esperando turno para la romana, lanzaban frases como “¡Por ti sí dejo a mi marido!”, o, “’Canelo’, voltea chiquito!”.

Y llegó el momento de subir a la báscula, “Canelo” trepó y entonces, tras dar el peso, todo fue una locura cuando hizo estallar su musculatura frente a la multitud en señal de triunfo ante el primer rival: el peso.

Se dio tiempo para atender a los medios y tras varios minutos, se fue acosado por un mundo de personas que querían un autógrafo, una foto, o simplemente un saludo. Apoyado por elementos de seguridad, por fin pudo llegar al auto que lo trasladaría al hotel de concentración.

Poco antes, el rival Lovemore N’Dou se había marchado ensimismado, escuchando música y casi inadvertido por la gente que esperaba al mexicano.

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