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Desde las entrañas del agave
La Hacienda San José del Refugio, declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad
AMATITÁN, JALISCO (06/JUL/2011).- Entrando al municipio de Amatitán, pasando el viejo panteón municipal y un pequeño puente en donde apenas cabe un camión que transporta a los trabajadores, se observa la Hacienda San José del Refugio, el corazón del paisaje agavero, que fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Es ahí donde arranca un recorrido que comienza en 1870, donde se puede observar las viejas casonas donde se conservan las herramientas, los alambiques, las cubas de fermentación y demás accesorios y lugares que convirtieron a este lugar en la destilería histórica mejor preservada de México, por lo que también forma parte de la ruta del Tequila Express.
La leyenda “Dios, en ti confiamos”, es el emblema con el que los trabajadores a través de los años, comienzan y terminan su jornada laboral desde los inicios de siglo y que ahora, en pleno siglo XXI está más que vigente pues se han ganado un renombre a nivel internacional y tienen la gran responsabilidad de llevar el nombre de México a todo el mundo a través de esta bebida que reconocen en todas partes.
El primer morador del que se tiene historia registrada entre los años 1826 poco más o menos, es el presbítero Feliciano Romo. Sacerdote católico del pueblo de Amatitán, quien era el encargado de los servicios religiosos, así como de cobrar y administrar el diezmatorio en Tequila, Jalisco. La hacienda se llamaba “Del Padre”.
En 1870, Félix López registró oficialmente a San José del Refugio como una hacienda de producción de tequila. Félix rebautizó la propiedad como Hacienda San José del Refugio.
Es ahí donde arranca un recorrido que comienza en 1870, donde se puede observar las viejas casonas donde se conservan las herramientas, los alambiques, las cubas de fermentación y demás accesorios y lugares que convirtieron a este lugar en la destilería histórica mejor preservada de México, por lo que también forma parte de la ruta del Tequila Express.
La leyenda “Dios, en ti confiamos”, es el emblema con el que los trabajadores a través de los años, comienzan y terminan su jornada laboral desde los inicios de siglo y que ahora, en pleno siglo XXI está más que vigente pues se han ganado un renombre a nivel internacional y tienen la gran responsabilidad de llevar el nombre de México a todo el mundo a través de esta bebida que reconocen en todas partes.
El primer morador del que se tiene historia registrada entre los años 1826 poco más o menos, es el presbítero Feliciano Romo. Sacerdote católico del pueblo de Amatitán, quien era el encargado de los servicios religiosos, así como de cobrar y administrar el diezmatorio en Tequila, Jalisco. La hacienda se llamaba “Del Padre”.
En 1870, Félix López registró oficialmente a San José del Refugio como una hacienda de producción de tequila. Félix rebautizó la propiedad como Hacienda San José del Refugio.