Deportes
Castella sale a hombros de la Nuevo Progreso
El francés regala a la afición tapatía una faena de mucha calidad
GUADALAJARA, JALISCO (07/FEB/2011).- El día de ayer se llevó a cabo la antepenúltima corrida de la fase concluyente de la temporada en la Plaza de Toros Nuevo Progreso de Guadalajara.
El cartello conformaron el capitalino Ignacio Garibay, el francés Sebastián Castella y el hidrocálido Arturo Macías.
El encierro de la ganadería de San José llegó bien presentado a este compromiso; toros con edad, lo cual provocó que en su mayoría desarrollaran pronto sentido, obligando a los diestros a ejercer un toreo de poder, porque muletazos, si los traían, aunque un tanto reservados en bravura con los caballos. Cabe mencionar que el úlitmo ejemplar, que tocó para Arturo Macías fue protestado desde su salida, esto debido a su evidente falta de edad y trapio.
Ignacio Garibay, quien abrió plaza, se mostró voluntarioso en ambos toros, pues a pesar de las dificultades de sus ejemplares, Nacho logró plantarse con una muleta poderosa, especialmente con su primer ejemplar, que fijó en toda la faena su vida en las pantorrillas de diestro, Ya con su segundo, el capitalino logró cuajar una faena por la derecha que el público le reconoció; de no haber pinchado en la primera ocasión, bien le hubiera valido un apéndice. De cualquier manera, la afición le premió con una vuelta al ruedo.
Una vez más el diestro francés Sebastián Castella firmó una faena de arte y de mucha calidad.
Con su segundo enemigo, Castellas pintó una verdadera obra de arte. Inició con naturales de mucha calidad, para después seguir con la diestra y estructurar tandas templadas, ligadas a remates toreros; qué terrenos son los que pisa, qué figura es. Un toreo con verdad, de valor sereno, y sobre todo, con cabeza, que le permitió entender a la perfección al burel.
Concluyó con un estoconazo que le valió dos orejas y salir a hombros de la Nuevo Progreso.
El cartello conformaron el capitalino Ignacio Garibay, el francés Sebastián Castella y el hidrocálido Arturo Macías.
El encierro de la ganadería de San José llegó bien presentado a este compromiso; toros con edad, lo cual provocó que en su mayoría desarrollaran pronto sentido, obligando a los diestros a ejercer un toreo de poder, porque muletazos, si los traían, aunque un tanto reservados en bravura con los caballos. Cabe mencionar que el úlitmo ejemplar, que tocó para Arturo Macías fue protestado desde su salida, esto debido a su evidente falta de edad y trapio.
Ignacio Garibay, quien abrió plaza, se mostró voluntarioso en ambos toros, pues a pesar de las dificultades de sus ejemplares, Nacho logró plantarse con una muleta poderosa, especialmente con su primer ejemplar, que fijó en toda la faena su vida en las pantorrillas de diestro, Ya con su segundo, el capitalino logró cuajar una faena por la derecha que el público le reconoció; de no haber pinchado en la primera ocasión, bien le hubiera valido un apéndice. De cualquier manera, la afición le premió con una vuelta al ruedo.
Una vez más el diestro francés Sebastián Castella firmó una faena de arte y de mucha calidad.
Con su segundo enemigo, Castellas pintó una verdadera obra de arte. Inició con naturales de mucha calidad, para después seguir con la diestra y estructurar tandas templadas, ligadas a remates toreros; qué terrenos son los que pisa, qué figura es. Un toreo con verdad, de valor sereno, y sobre todo, con cabeza, que le permitió entender a la perfección al burel.
Concluyó con un estoconazo que le valió dos orejas y salir a hombros de la Nuevo Progreso.