Deportes
Canadá quiere dominar sus Juegos de Invierno
El Gobierno canadiense ha destinado 110 millones de dólares para poner al país en la cima del medallero con un buen número de oros
MONTREAL, CANADÁ.- Competir en unos Juegos Olímpicos como local es una oportunidad inusual para un atleta, que trae consigo grandes expectativas que pueden llegar tanto a inspirar como a paralizar.
Los atletas olímpicos canadienses no han manejado bien esta presión en el pasado y, ante la cercanía de los Juegos de Invierno de Vancouver, deben hacer frente a una reputación nacional de decepcionar en los grandes momentos.
Canadá ha sido sede de los Olímpicos dos veces (en Montreal 1976 y los Juegos de Invierno de Calgary en 1988), pero los canadienses siguen esperando celebrar una medalla de oro ganada en su propio país.
Canadá ha invertido mucho en asegurar que sus atletas no estén alejados del peldaño más alto del podio en su propio territorio por tercera vez.
El Gobierno y patrocinadores corporativos han destinado 110 millones de dólares a "Own the Podium", un ambicioso programa con el objetivo establecido de poner a Canadá en la cima del medallero de Vancouver con un buen número de oros.
Millones de dólares más han sido destinados al proyecto "Top Secret", una operación secreta diseñada para dar a los atletas canadienses una ventaja científica durante la competencia.
Con la ayuda de algunos de los principales investigadores del país, los competidores canadienses de snowboard tendrán nuevas tablas de alta tecnología para ayudarlos a ganar medallas, mientras que los deportistas del descenso han usado sistemas para bajar sus tiempos en fracciones de segundos.
Mientras los días pasan y la ceremonia de apertura del 12 de febrero se acerca, la presión aumenta y el modo en que los atletas logren lidiar con las expectativas será clave para que cumplan sus sueños olímpicos.
"En Calgary sólo lo tomé como otra carrera y la presión me golpeó directo en la frente cerca de 10 minutos antes de que me tocara competir", dijo a el esquiador de descenso canadiense y cuatro veces competidor olímpico Brian Stemmle.
"Fue como si un camión Mack avanzara directo hacia mí (...) De pronto tenía terror de decepcionarme a mí, a mi familia, a todos (...) Toda la magnitud de eso simplemente me golpeó", añadió.
Según Stemmle, el problema es que es muy difícil que un deportista vuelva a vivir ese momento.
"No es sólo otra carrera; es lo más grande que todo lo que harás, especialmente con los Juegos celebrándose en Canadá. Seré la cosa más grande que posiblemente puedan imaginar", comentó.
Los atletas olímpicos canadienses no han manejado bien esta presión en el pasado y, ante la cercanía de los Juegos de Invierno de Vancouver, deben hacer frente a una reputación nacional de decepcionar en los grandes momentos.
Canadá ha sido sede de los Olímpicos dos veces (en Montreal 1976 y los Juegos de Invierno de Calgary en 1988), pero los canadienses siguen esperando celebrar una medalla de oro ganada en su propio país.
Canadá ha invertido mucho en asegurar que sus atletas no estén alejados del peldaño más alto del podio en su propio territorio por tercera vez.
El Gobierno y patrocinadores corporativos han destinado 110 millones de dólares a "Own the Podium", un ambicioso programa con el objetivo establecido de poner a Canadá en la cima del medallero de Vancouver con un buen número de oros.
Millones de dólares más han sido destinados al proyecto "Top Secret", una operación secreta diseñada para dar a los atletas canadienses una ventaja científica durante la competencia.
Con la ayuda de algunos de los principales investigadores del país, los competidores canadienses de snowboard tendrán nuevas tablas de alta tecnología para ayudarlos a ganar medallas, mientras que los deportistas del descenso han usado sistemas para bajar sus tiempos en fracciones de segundos.
Mientras los días pasan y la ceremonia de apertura del 12 de febrero se acerca, la presión aumenta y el modo en que los atletas logren lidiar con las expectativas será clave para que cumplan sus sueños olímpicos.
"En Calgary sólo lo tomé como otra carrera y la presión me golpeó directo en la frente cerca de 10 minutos antes de que me tocara competir", dijo a el esquiador de descenso canadiense y cuatro veces competidor olímpico Brian Stemmle.
"Fue como si un camión Mack avanzara directo hacia mí (...) De pronto tenía terror de decepcionarme a mí, a mi familia, a todos (...) Toda la magnitud de eso simplemente me golpeó", añadió.
Según Stemmle, el problema es que es muy difícil que un deportista vuelva a vivir ese momento.
"No es sólo otra carrera; es lo más grande que todo lo que harás, especialmente con los Juegos celebrándose en Canadá. Seré la cosa más grande que posiblemente puedan imaginar", comentó.