Deportes
Beatriz Camiade, una atleta comprometida con los ultramaratones
Esta corredora jalisciense terminó en tercer lugar femenil en el Sahara Race y busca el reto de completar los cuatro más importantes
CIUDAD DE MÉXICO (25/NOV/2011).- Libertad es la palabra que etiqueta la imagen que tiene más presente en su mente la corredora jalisciense de ultramaratones Beatriz Camiade González Rubio mientras se traslada a su último reto: los 250 kilómetros de carrera en el Sahara Race con autoabastecimiento en el desierto del Sahara que se realizó en octubre pasado, y en el que terminó entre 175 competidores como la tercera de la rama femenil.
“Libertad. Uno de los días de competencia me vino esa palabra, tú vas viendo un paisaje y tu mente, a pesar de los dolores se desconecta de ellos para seguir disfrutando el viaje y es una libertad total la que se presenta, la que te mueve, la que sientes de una manera especial”, así lo describe cuando corre la inmensidad y la intensidad de los maratones de ultradistancia.
Tiene un ímpetu de potro con el espíritu quieto de la ama de casa de 47 años, madre de cuatro hijos. Su vida se conectó tarde para quienes consideran que el deporte debe comenzar en la etapa juvenil. Hace apenas 12 años el sobrepeso de un embarazo la llevó a las carreras, primero con enfado y luego con una pasión que le recuerda cómo ha superado cada obstáculo desde el físico, pasando por la emoción de un primer maratón, romper marcas personales y hasta el ultramaratón en el desierto.
“Hay pasión, sólo eso puede haber para superar cada obstáculo que encuentras contigo mismo, con tu mente, es muy duro y cuando lo logras es indescriptible la felicidad que te da cumplir”.
Cinco etapas, cuatro días de maratones y un ultramaratón fue la suma de la jornada que la llevó a ser una de las tres primeras de las 30 femeniles en el grupo de 175 competidores. “Logré las cinco etapas muy bien, tuve altibajos, me lastimé el tobillo, ampollas, caída de uñas, pero esa fijación por llegar y lograrlo fue la que me mantuvo hasta el final, contentísima y cuando logro eso me apasiono más”.
250 kilómetros en el Sahara le acumularon retos mentales, físicos, ambientales, con días que abrían jornadas a las 7:00 horas con temperaturas de 48 grados, pero ella no obedeció al impulso de desistir, sino al impulso de lo que quiere: ser la primera mexicana en sumar el reto de los cuatro ultramaratones en igual número de desiertos del mundo que van desde el asfixiante Sahara, pasando por el temerario Gobi en China, el mítico Atacama en Chile y el perpetuo gélido de la Antártida.
“Es un sueño, son cuatro carreras costosas, no cuento con un patrocinio pero vamos a buscar el reto”.
Con ese ímpetu de potro trotando en libertad y ese espíritu quieto de mujer inquieta por el reto, Beatriz Camiade se prepara para hacer historia en el atletismo mexicano, “son cuatro etapas muy fuertes, intensas, de incertidumbre y de ganas de pensar que se puede lograr”.
“Libertad. Uno de los días de competencia me vino esa palabra, tú vas viendo un paisaje y tu mente, a pesar de los dolores se desconecta de ellos para seguir disfrutando el viaje y es una libertad total la que se presenta, la que te mueve, la que sientes de una manera especial”, así lo describe cuando corre la inmensidad y la intensidad de los maratones de ultradistancia.
Tiene un ímpetu de potro con el espíritu quieto de la ama de casa de 47 años, madre de cuatro hijos. Su vida se conectó tarde para quienes consideran que el deporte debe comenzar en la etapa juvenil. Hace apenas 12 años el sobrepeso de un embarazo la llevó a las carreras, primero con enfado y luego con una pasión que le recuerda cómo ha superado cada obstáculo desde el físico, pasando por la emoción de un primer maratón, romper marcas personales y hasta el ultramaratón en el desierto.
“Hay pasión, sólo eso puede haber para superar cada obstáculo que encuentras contigo mismo, con tu mente, es muy duro y cuando lo logras es indescriptible la felicidad que te da cumplir”.
Cinco etapas, cuatro días de maratones y un ultramaratón fue la suma de la jornada que la llevó a ser una de las tres primeras de las 30 femeniles en el grupo de 175 competidores. “Logré las cinco etapas muy bien, tuve altibajos, me lastimé el tobillo, ampollas, caída de uñas, pero esa fijación por llegar y lograrlo fue la que me mantuvo hasta el final, contentísima y cuando logro eso me apasiono más”.
250 kilómetros en el Sahara le acumularon retos mentales, físicos, ambientales, con días que abrían jornadas a las 7:00 horas con temperaturas de 48 grados, pero ella no obedeció al impulso de desistir, sino al impulso de lo que quiere: ser la primera mexicana en sumar el reto de los cuatro ultramaratones en igual número de desiertos del mundo que van desde el asfixiante Sahara, pasando por el temerario Gobi en China, el mítico Atacama en Chile y el perpetuo gélido de la Antártida.
“Es un sueño, son cuatro carreras costosas, no cuento con un patrocinio pero vamos a buscar el reto”.
Con ese ímpetu de potro trotando en libertad y ese espíritu quieto de mujer inquieta por el reto, Beatriz Camiade se prepara para hacer historia en el atletismo mexicano, “son cuatro etapas muy fuertes, intensas, de incertidumbre y de ganas de pensar que se puede lograr”.