Cultura
Voluntad de sacar la nariz: Pinòs
De visita en la ciudad para supervisar los trabajos de su segunda obra aquí, la Torre Cube II, Carme Pinòs definió sus creaciones
GUADALAJARA, JALISCO (22/SEP/2011).- Una visita de supervisión de obra ha traído a la arquitecta catalana Carme Pinòs de nueva cuenta a la ciudad. Ella es autora de la Torre Cube II que en estos días se levanta del suelo ya con siete pisos de estacionamiento subterráneo, un lobby de gran altura y tres pisos más en la zona de Puerta de Hierro. Proyectada para alcanzar 128 metros de altura en un futuro próximo, este segundo edificio de la autora de la exitosa Torre Cube I, se construye con el mismo equipo que levantó esta primera de 60 metros, ganadora de premios internacionales.
La construcción “va viento en popa” señala, con una espectacular sonrisa. “El cliente tiene un equipo de técnicos que controla mucho más el proceso, muy bien sincronizados, y nos estamos llevando muy bien”.
Así, de las posibilidades de similitud entre ambos edificios, Pinòs advierte que no se parecerán demasiado. “Los retos son distintos –dice-, la altura también”. La primera torre nació con la clara pretensión de “ser singular, con una estructura expresiva y desafiante. Lo que pasa es que fue más escultórica en el sentido de que la relación del espacio vendible y el espacio construido fue más generoso y al mismo tiempo menos rentable para la propiedad”. Por lo tanto en esta segunda torre, “la relación de espacio de circulación respecto al espacio que se vende como oficina es más óptimo”.
Entre las mejorías también está las acentuadas alturas de los pisos: “Hemos querido ofrecer más porque el espacio se mide en tres dimensiones, en este sentido el entreplantas es muy alto, y optamos por calidad de materiales porque pretendo ser como elegante”.
Lo anterior lo dice, de nuevo, con una gran sonrisa, como lo hace quien se sabe dueña y poseedora del conocimiento para hacer lo que hace.
Entonces, cuenta que durante los días que estuvo en Guadalajara para ver los detalles constructivos de su Torre Cube II supervisó entre otras cosas, los prototipos de los materiales de fachadas que serán celosías y persianas inclinadas en aluminio. Con estos, la apuesta va por un edificio donde las ventanas se puedan abrir para lograr “una circulación de aire que consiga un clima bueno, sin necesidad de aire acondicionado” y en simultáneo, esta doble piel “para que el cristal no se caliente”.
Filosofía del contexto
En tanto que respecto a su lenguaje arquitectónico, Pinòs señala que “la filosofía es la misma”. Aclara que más que lenguaje para ella es filosofía ya que el primero esclaviza y es marcado por las circunstancias, el contexto y el cliente, mientras que lo segundo responde a una “responsabilidad social, medioambiental y a una memoria que es la cultura del lugar donde estás actuando”. Así las cosas, “las dos torres y toda mi arquitectura responden de manera rigurosa y consciente a esta filosofía”.
La Torre Cube I, que irrefutablemente ha traído un éxito en la carrera internacional de Carme Pinòs, sigue siendo “entrañable” para su autora.
Terminada hace seis años, le ha ganado significativos premios en concursos tanto españoles como de otros países. “Es increíble, recuerdo una vez en una conferencia no sé en qué país, unos irlandeses ponían ejemplos de frescura en la arquitectura nueva y presentaron a Cube. Después de la conferencia me dijeron que era ejemplo de no estar ligado a nada y me halagó”.
Al paso de apenas un poco más de un lustro, su autora se muestra más que complacida: “A mí el cómo envejece, me gusta. La madera que se va volviendo gris, está muy linda”. Y enseguida explica que el desgaste del material ha sido una opción decidida ya que de otra manera bien se habría llamado a una empresa de mantenimiento. En tanto que respecto al crecimiento e intenso desarrollo de su entorno, comenta sorprendida: “Sí que he visto lo que pasó. Cuando nosotros empezamos la torre, se nos estaba pidiendo el contexto de edificios bajos y el cliente estaba convencido que yo le presentaría un proyecto de cuatro plantas extendido en toda la zona. Entonces le presentamos una torre con agujeros para conseguir una serie de terrazas y lograr altura sin pasarnos de los metros permitidos. Esto voló por los aires, cambiaron las ordenanzas del lugar, incluso a partir de entonces ya todos querían hacer torres de cierta altura”.
Nuevo entorno para Cube II
Ahora, a meses de ver terminada la segunda torre de su autoría en la Zona Metropolitana de Guadalajara, la afamada arquitecta asegura que, dentro de su elegancia, ha tenido que responder a la saturación del contexto donde se levanta Cube II. “Digamos que tengo un contexto que me está aprisionando, estoy muy apretada por torres de lado a lado –una con una presencia muy fuerte, negra con rayas muy extrañas y otra muy alta por el otro lado-, y una torre, no nos debemos de engañar, siempre tiene algo de vanidoso, siempre ha de ser la más alta, la más esbelta”.
Por ello, en el cuidadoso estudio de su repercusión en la ciudad, tanto a nivel de calle como en el perfil urbano, diseñó una “en la que no me confundo con todo eso porque, tenía que sacar la nariz, entonces en mi voluntad de ser esbelta, me inclino como haciendo referencia a esto de sacar la nariz. Más alta que las otras no podía ser ya que no está permitido, así que me voy por una estructura potente, siempre en la idea de que a las estructuras las enmarca la formalidad, y es lo que permite que se incline hacia delante, como sacando la nariz hacia la avenida Royal Country. También todas las lamas (celosías) están inclinadas, como queriendo aparecer muy esbelta, delicada”.
Y la llegada al suelo de la torre, es otro factor que le da una alegría que no puede ocultar: “El lobby es un gran cristal que se ofrece hacia el exterior y ahora los clientes han hecho un concurso de arte para un gran mural que se va a ver desde la calle, es un concurso internacional otra vez con esta voluntad de ofrecer el espacio a la ciudadanía y así contribuir a hacer ciudad”.
Guadalajara diez años después
Carme Pinòs que tiene diez años viniendo a Guadalajara señala que la encuentra“más alegre. Es verdad que el parque móvil ha crecido muchísimo, ir por las calles es complejo, pero recuerdo cuando llegué que todas las casas tenían cúpulas que me horrorizaban, y en este periodo se ha apostado por una arquitectura más contemporánea, incluso las viviendas privadas”.
Sin embargo, pese a esta evolución, “aún veo mucha falta de conciencia de espacio público, sé que está avenida Vallarta los fines de semana y Chapultepec, pero falta mucho.
Por ejemplo, en Puerta de Hierro que es una zona donde se mezcla lo comercial con vivienda y oficinas, no hay banquetas para que caminen los peatones. Cuando estamos en Torre Cube y vamos a Andares a comer caminando, es como estar desafiando la ley de morir arrollado por un coche constantemente. Falta pensar, desde la administración, en el modelo de ciudad que se quiere sobre Guadalajara”.
Ana Guerrerosantos
PERFIL
Creadora de primera categoría
Carme Pinòs nació en Barcelona en 1954. Estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. Desde 1982 hasta 1991 trabajó junto con Enric Miralles. En ese ganaron el Primer Premio de la Bienal Europea de Arquitectura en Milán en 1991 y el premio Fad en 1992. (2005). Tras ser finalista en la Bienal Iberoamericana de Arquitectura en 2006, la Torre Cube ha recibido el 1er premio de la Bienal Española de Arquitectura (2007). Y en el 2008 fue galardonada con el Premio Nacional de Arquitectura y Espacio Público del Departament de Cultura de la Generalitat de Cataluña en 2008 por su trayectoria profesional.
''Una torre, no nos debemos de engañar, siempre tiene algo de vanidoso, siempre ha de ser la más alta, la más esbelta.''
Carme Pinòs, arquitecta.
La construcción “va viento en popa” señala, con una espectacular sonrisa. “El cliente tiene un equipo de técnicos que controla mucho más el proceso, muy bien sincronizados, y nos estamos llevando muy bien”.
Así, de las posibilidades de similitud entre ambos edificios, Pinòs advierte que no se parecerán demasiado. “Los retos son distintos –dice-, la altura también”. La primera torre nació con la clara pretensión de “ser singular, con una estructura expresiva y desafiante. Lo que pasa es que fue más escultórica en el sentido de que la relación del espacio vendible y el espacio construido fue más generoso y al mismo tiempo menos rentable para la propiedad”. Por lo tanto en esta segunda torre, “la relación de espacio de circulación respecto al espacio que se vende como oficina es más óptimo”.
Entre las mejorías también está las acentuadas alturas de los pisos: “Hemos querido ofrecer más porque el espacio se mide en tres dimensiones, en este sentido el entreplantas es muy alto, y optamos por calidad de materiales porque pretendo ser como elegante”.
Lo anterior lo dice, de nuevo, con una gran sonrisa, como lo hace quien se sabe dueña y poseedora del conocimiento para hacer lo que hace.
Entonces, cuenta que durante los días que estuvo en Guadalajara para ver los detalles constructivos de su Torre Cube II supervisó entre otras cosas, los prototipos de los materiales de fachadas que serán celosías y persianas inclinadas en aluminio. Con estos, la apuesta va por un edificio donde las ventanas se puedan abrir para lograr “una circulación de aire que consiga un clima bueno, sin necesidad de aire acondicionado” y en simultáneo, esta doble piel “para que el cristal no se caliente”.
Filosofía del contexto
En tanto que respecto a su lenguaje arquitectónico, Pinòs señala que “la filosofía es la misma”. Aclara que más que lenguaje para ella es filosofía ya que el primero esclaviza y es marcado por las circunstancias, el contexto y el cliente, mientras que lo segundo responde a una “responsabilidad social, medioambiental y a una memoria que es la cultura del lugar donde estás actuando”. Así las cosas, “las dos torres y toda mi arquitectura responden de manera rigurosa y consciente a esta filosofía”.
La Torre Cube I, que irrefutablemente ha traído un éxito en la carrera internacional de Carme Pinòs, sigue siendo “entrañable” para su autora.
Terminada hace seis años, le ha ganado significativos premios en concursos tanto españoles como de otros países. “Es increíble, recuerdo una vez en una conferencia no sé en qué país, unos irlandeses ponían ejemplos de frescura en la arquitectura nueva y presentaron a Cube. Después de la conferencia me dijeron que era ejemplo de no estar ligado a nada y me halagó”.
Al paso de apenas un poco más de un lustro, su autora se muestra más que complacida: “A mí el cómo envejece, me gusta. La madera que se va volviendo gris, está muy linda”. Y enseguida explica que el desgaste del material ha sido una opción decidida ya que de otra manera bien se habría llamado a una empresa de mantenimiento. En tanto que respecto al crecimiento e intenso desarrollo de su entorno, comenta sorprendida: “Sí que he visto lo que pasó. Cuando nosotros empezamos la torre, se nos estaba pidiendo el contexto de edificios bajos y el cliente estaba convencido que yo le presentaría un proyecto de cuatro plantas extendido en toda la zona. Entonces le presentamos una torre con agujeros para conseguir una serie de terrazas y lograr altura sin pasarnos de los metros permitidos. Esto voló por los aires, cambiaron las ordenanzas del lugar, incluso a partir de entonces ya todos querían hacer torres de cierta altura”.
Nuevo entorno para Cube II
Ahora, a meses de ver terminada la segunda torre de su autoría en la Zona Metropolitana de Guadalajara, la afamada arquitecta asegura que, dentro de su elegancia, ha tenido que responder a la saturación del contexto donde se levanta Cube II. “Digamos que tengo un contexto que me está aprisionando, estoy muy apretada por torres de lado a lado –una con una presencia muy fuerte, negra con rayas muy extrañas y otra muy alta por el otro lado-, y una torre, no nos debemos de engañar, siempre tiene algo de vanidoso, siempre ha de ser la más alta, la más esbelta”.
Por ello, en el cuidadoso estudio de su repercusión en la ciudad, tanto a nivel de calle como en el perfil urbano, diseñó una “en la que no me confundo con todo eso porque, tenía que sacar la nariz, entonces en mi voluntad de ser esbelta, me inclino como haciendo referencia a esto de sacar la nariz. Más alta que las otras no podía ser ya que no está permitido, así que me voy por una estructura potente, siempre en la idea de que a las estructuras las enmarca la formalidad, y es lo que permite que se incline hacia delante, como sacando la nariz hacia la avenida Royal Country. También todas las lamas (celosías) están inclinadas, como queriendo aparecer muy esbelta, delicada”.
Y la llegada al suelo de la torre, es otro factor que le da una alegría que no puede ocultar: “El lobby es un gran cristal que se ofrece hacia el exterior y ahora los clientes han hecho un concurso de arte para un gran mural que se va a ver desde la calle, es un concurso internacional otra vez con esta voluntad de ofrecer el espacio a la ciudadanía y así contribuir a hacer ciudad”.
Guadalajara diez años después
Carme Pinòs que tiene diez años viniendo a Guadalajara señala que la encuentra“más alegre. Es verdad que el parque móvil ha crecido muchísimo, ir por las calles es complejo, pero recuerdo cuando llegué que todas las casas tenían cúpulas que me horrorizaban, y en este periodo se ha apostado por una arquitectura más contemporánea, incluso las viviendas privadas”.
Sin embargo, pese a esta evolución, “aún veo mucha falta de conciencia de espacio público, sé que está avenida Vallarta los fines de semana y Chapultepec, pero falta mucho.
Por ejemplo, en Puerta de Hierro que es una zona donde se mezcla lo comercial con vivienda y oficinas, no hay banquetas para que caminen los peatones. Cuando estamos en Torre Cube y vamos a Andares a comer caminando, es como estar desafiando la ley de morir arrollado por un coche constantemente. Falta pensar, desde la administración, en el modelo de ciudad que se quiere sobre Guadalajara”.
Ana Guerrerosantos
PERFIL
Creadora de primera categoría
Carme Pinòs nació en Barcelona en 1954. Estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. Desde 1982 hasta 1991 trabajó junto con Enric Miralles. En ese ganaron el Primer Premio de la Bienal Europea de Arquitectura en Milán en 1991 y el premio Fad en 1992. (2005). Tras ser finalista en la Bienal Iberoamericana de Arquitectura en 2006, la Torre Cube ha recibido el 1er premio de la Bienal Española de Arquitectura (2007). Y en el 2008 fue galardonada con el Premio Nacional de Arquitectura y Espacio Público del Departament de Cultura de la Generalitat de Cataluña en 2008 por su trayectoria profesional.
''Una torre, no nos debemos de engañar, siempre tiene algo de vanidoso, siempre ha de ser la más alta, la más esbelta.''
Carme Pinòs, arquitecta.