Cultura
Un mundo en foros diversos
Adrián Guerrero es un artista plástico que a través de la filosofía mira el universo, siempre pensado desde esta ciudad
GUADALAJARA, JALISCO (28/ABR/2011).- Adrián Guerrero es un tipo normal, o por lo menos lo aparenta. Tiene la mirada sincera detrás de unos anteojos que no disimulan su pasión confesa: la cerámica. Es por eso que con 22 años de oficio busca conquistar el mundo con piezas moldeadas desde Guadalajara: Primero tiene una cita en Italia, en el concurso que realiza el Museo Internazionale delle Ceramiche in Faenza, el más importante del planeta en dicha área. Después participará en España en la Feria CERCO (del 26 al 29 de Mayo) en Zaragoza. Al finalizar el año estará también en el Distrito Federal para la Bienal de Cerámica Utilitaria Contemporánea en el Museo Franz Meyer. En fin, este tapatío sólo tiene en la mente una cosa “cuando dejo de correr las oportunidades vienen solas; la mejor manera de buscar es no buscando; sólo tiene que ver la actitud de las personas”. Adrián está tratando de buscar algo inexistente; sólo quiere conquistar el mundo.
Hombres en carritos
Hace cuatro años, Adrián Guerrero visitó por primera vez el Museo de la antigua Faventia (ubicado en la región de la Emilia-Romaña) al norte de Italia. Supo que tenía que regresar, pero no como turista sino como artista. Pasaron los años hasta que se abrió el concurso mundial para jóvenes creativos que trabajaran cerámica contemporánea. No lo pensó dos veces; tenía en ese momento ideas locales sobre movilidad urbana y echó a andar la imaginación: creó dos esculturas que muestran cómo ir arriba de un automóvil y así, reinventó una realidad lejana para quienes transitan las calles a pie. Los nombres parece que los sacó de una serie de caricaturas, automen y automan, pero este joven de 36 años no puede definir su vida sino como un juego donde se entrecruza la pasión con el quehacer diario.
“Estuve esperando más de dos años buscando exposiciones… cuando produces poco y no logras comercializar tu obra, claro que te llega la crisis del oficio. Aunque la economía no es la prioridad en el arte, también hay que comer”.
España y México
Delgado, con las manos llenas de pasta y una sonrisa presuntuosa, Adrián toma su computadora para hacer un recorrido de lo que será su vida en los próxi mos meses. A Zaragoza enviará su pieza Verigual; un intento de reflexión entre lo que es verdad y lo que se aprecia como convención social. En el Museo Franz Meyer presentará una lámparcha a base de ingenio: los focos están dentro de forros hechos de copas de vino. “Uno tiene que írsela ingeniando para hacer imposibles con la cerámica; la imaginación no tiene límites pero sí el mundo físico, el chiste es cómo le sacamos la vuelta” .
La vida es una búsqueda
Tenía 14 años cuando comenzó a trabajar en el taller de su papá. Desde ese verano todo cambió: “Vengo del mundo de la cerámica de las artes populares, pero en el 2000 me tuve que despegar si quería marcar una diferencia; claro que uno no puede olvidar sus raíces, pero también quería hacer algo que me alejara para comenzar con lo propio”.
Guerrero es un egresado de la carrera de arquitectura por la Universidad de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) de la que ahora es estudiante y maestro. Da clases en un taller de cerámica para estudiantes de licenciatura y estudia la maestría en Filosofía. “Ahora que doy clases, sé que es muy trillado decirlo, pero la neta es que yo aprendo también con ellos, no soy un maestro, sólo un acompañante que absorbe nuevas visiones”. Si este hombre, que ahora quiere conquistar el mundo con su trabajo, pudiera darles algún consejo a sus pupilos sería “que le perdieran el miedo al arte, a los materiales, a la capacidad de imaginar cosas y llevarlas a la realidad con pasión”.
Adrián ha tenido también sus altibajos, pero sabe que las crisis del oficio son para reforzar amores; tan es así que en una frase lo condensa muy bien “cuando dejo de correr las oportunidades vienen solas; la mejor manera de buscar es no buscando; sólo tiene que ver la actitud de las personas”.
''Cuando dejo de correr las oportunidades vienen solas; la mejor manera de buscar es no buscando'', Adrián Guerrero, artista plástico
Hombres en carritos
Hace cuatro años, Adrián Guerrero visitó por primera vez el Museo de la antigua Faventia (ubicado en la región de la Emilia-Romaña) al norte de Italia. Supo que tenía que regresar, pero no como turista sino como artista. Pasaron los años hasta que se abrió el concurso mundial para jóvenes creativos que trabajaran cerámica contemporánea. No lo pensó dos veces; tenía en ese momento ideas locales sobre movilidad urbana y echó a andar la imaginación: creó dos esculturas que muestran cómo ir arriba de un automóvil y así, reinventó una realidad lejana para quienes transitan las calles a pie. Los nombres parece que los sacó de una serie de caricaturas, automen y automan, pero este joven de 36 años no puede definir su vida sino como un juego donde se entrecruza la pasión con el quehacer diario.
“Estuve esperando más de dos años buscando exposiciones… cuando produces poco y no logras comercializar tu obra, claro que te llega la crisis del oficio. Aunque la economía no es la prioridad en el arte, también hay que comer”.
España y México
Delgado, con las manos llenas de pasta y una sonrisa presuntuosa, Adrián toma su computadora para hacer un recorrido de lo que será su vida en los próxi mos meses. A Zaragoza enviará su pieza Verigual; un intento de reflexión entre lo que es verdad y lo que se aprecia como convención social. En el Museo Franz Meyer presentará una lámparcha a base de ingenio: los focos están dentro de forros hechos de copas de vino. “Uno tiene que írsela ingeniando para hacer imposibles con la cerámica; la imaginación no tiene límites pero sí el mundo físico, el chiste es cómo le sacamos la vuelta” .
La vida es una búsqueda
Tenía 14 años cuando comenzó a trabajar en el taller de su papá. Desde ese verano todo cambió: “Vengo del mundo de la cerámica de las artes populares, pero en el 2000 me tuve que despegar si quería marcar una diferencia; claro que uno no puede olvidar sus raíces, pero también quería hacer algo que me alejara para comenzar con lo propio”.
Guerrero es un egresado de la carrera de arquitectura por la Universidad de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) de la que ahora es estudiante y maestro. Da clases en un taller de cerámica para estudiantes de licenciatura y estudia la maestría en Filosofía. “Ahora que doy clases, sé que es muy trillado decirlo, pero la neta es que yo aprendo también con ellos, no soy un maestro, sólo un acompañante que absorbe nuevas visiones”. Si este hombre, que ahora quiere conquistar el mundo con su trabajo, pudiera darles algún consejo a sus pupilos sería “que le perdieran el miedo al arte, a los materiales, a la capacidad de imaginar cosas y llevarlas a la realidad con pasión”.
Adrián ha tenido también sus altibajos, pero sabe que las crisis del oficio son para reforzar amores; tan es así que en una frase lo condensa muy bien “cuando dejo de correr las oportunidades vienen solas; la mejor manera de buscar es no buscando; sólo tiene que ver la actitud de las personas”.
''Cuando dejo de correr las oportunidades vienen solas; la mejor manera de buscar es no buscando'', Adrián Guerrero, artista plástico