Cultura
Tapatía participa en el International Ballet Competition
Regina Palomar Oetling ha preparado una coregrafía especial para el encuentro mundial de la danza
GUADALAJARA, JALISCO (05/JUN/2010).- La jalisciense Regina Palomar Oetling es la única mujer mexicana invitada a la USA International Ballet Competition, que se realiza cada cuatro años en Jackson, Mississippi (Estados Unidos).
Antes de la competencia, programada para el próximo 12 de junio, Palomar Oetling comenta que su principal expectativa es adquirir experiencia al medirse con otros bailarines del mundo.
La tapatía radica en Nuevo León, ya que desde 2005 forma parte del Ballet de Monterrey. Además, estudia Leyes en la Universidad Regiomontana.
De su grupo de compañeros y del país, es la única mujer que representará a México en las llamadas Olimpiadas de la Danza. En el encuentro también estará el tapatío Esteban Hernández, que competirá en otra categoría.
A sus 25 años de edad, Regina Palomar Oetling participará en la categoría Senior. Adelanta que ya preparó las coreografías y un par fueron hechas exclusivamente para la competencia, así que espera conquistar al jurado con sus interpretaciones, pasar a la tercera ronda y ganar.
-- ¿Cuál fue el motivo que te llevó a radicar en Monterrey?
-- En 2005 hice audiciones en el Ballet de Monterrey y me quedé. En ese tiempo no había una compañía de danza clásica en Guadalajara.
-- ¿Recuerdas cómo fue ese primer encuentro con la danza y la escena?
-- Sí, salí de angelito en el Cascanueces. Tenía ocho años y mi vestido era plateado largo con unas alas, yo moría de nervios.
-- Ya han pasado 17 años desde entonces, ¿aún hay nerviosismo antes de que comience la función?
-- No así, pero todavía siento maripositas. Todo depende de las piezas a bailar y la importancia de cada una, pero esos nervios de la primera vez no, ahora es adrenalina, la misma que no dejamos de sentir los artistas.
-- ¿Cuándo la danza fue una opción profesional?
-- Cuando ingresé al Ballet de Cámara de Jalisco, tenía 11 años. Ahí me di cuenta que había gente a la cual le pagaban por bailar, así que pensé que era algo fantástico. Ahí decidí que quería ser profesional en esta disciplina.
-- Más de la mitad de tu vida has estado enfocada en la danza, ¿cuáles han sido las dificultades?
-- La más grande fue descubrir que si quería dedicarme a esto tenía que salir de Guadalajara, eso fue lo más difícil. Ahora está la Compañía de Danza Clásica y Neoclásica de Jalisco, que es un avance espectacular, sé que va empezando y todavía tiene mucho por hacer, pero cambió el panorama de los bailarines jaliscienses. Si yo hubiera tenido esa oportunidad, a la mejor no me hubiera ido.
-- ¿Salir de Guadalajara fue una experiencia positiva?
-- Sí, pero fue duro porque yo estaba chica, aunque estaba muy emocionada por conocer otras cosas, estaba triste por dejar a mi familia y a mis amigas. Hay muchas cosas se tienen que sacrificar en esta carrera, lo último que pasó es que una de mis mejores amigas se casó y no pude asistir porque estaba de gira en Estados Unidos.
-- La danza transformó tu vida, ¿ésta qué le aporta al espectador?
-- A mi vida le aporta mucho, energía, seguridad, disciplina y felicidad. Es lo que me gusta hacer y por lo que me levanto todos los días. Para una persona es muy importante ver una obra en el teatro o asistir a un museo porque alimentamos el espíritu y el alma, aunque en términos prácticos no es notorio, sí lo es en el ánimo.
Perfil
Regina Palomar Oetling nació en Guadalajara, pero radica en Monterrey. Estudió en el Ballet de Cámara de Jalisco con Lucy Arce y se graduó de la Escuela del Ballet de Boston. La tapatía se ha presentado en varias ciudades de Estados Unidos, Cuba y México. La especialidad de la joven bailarina es el estilo clásico, pero le gusta el neoclásico.
“El bailarín tiene que comunicarle algo al espectador, ya sea felicidad o miedo, pero si no siente nada, entonces no lo hemos logrado”
Regina Palomar Oetling, bailarina
EL INFORMADOR/ Mayra Torres de la O
Antes de la competencia, programada para el próximo 12 de junio, Palomar Oetling comenta que su principal expectativa es adquirir experiencia al medirse con otros bailarines del mundo.
La tapatía radica en Nuevo León, ya que desde 2005 forma parte del Ballet de Monterrey. Además, estudia Leyes en la Universidad Regiomontana.
De su grupo de compañeros y del país, es la única mujer que representará a México en las llamadas Olimpiadas de la Danza. En el encuentro también estará el tapatío Esteban Hernández, que competirá en otra categoría.
A sus 25 años de edad, Regina Palomar Oetling participará en la categoría Senior. Adelanta que ya preparó las coreografías y un par fueron hechas exclusivamente para la competencia, así que espera conquistar al jurado con sus interpretaciones, pasar a la tercera ronda y ganar.
-- ¿Cuál fue el motivo que te llevó a radicar en Monterrey?
-- En 2005 hice audiciones en el Ballet de Monterrey y me quedé. En ese tiempo no había una compañía de danza clásica en Guadalajara.
-- ¿Recuerdas cómo fue ese primer encuentro con la danza y la escena?
-- Sí, salí de angelito en el Cascanueces. Tenía ocho años y mi vestido era plateado largo con unas alas, yo moría de nervios.
-- Ya han pasado 17 años desde entonces, ¿aún hay nerviosismo antes de que comience la función?
-- No así, pero todavía siento maripositas. Todo depende de las piezas a bailar y la importancia de cada una, pero esos nervios de la primera vez no, ahora es adrenalina, la misma que no dejamos de sentir los artistas.
-- ¿Cuándo la danza fue una opción profesional?
-- Cuando ingresé al Ballet de Cámara de Jalisco, tenía 11 años. Ahí me di cuenta que había gente a la cual le pagaban por bailar, así que pensé que era algo fantástico. Ahí decidí que quería ser profesional en esta disciplina.
-- Más de la mitad de tu vida has estado enfocada en la danza, ¿cuáles han sido las dificultades?
-- La más grande fue descubrir que si quería dedicarme a esto tenía que salir de Guadalajara, eso fue lo más difícil. Ahora está la Compañía de Danza Clásica y Neoclásica de Jalisco, que es un avance espectacular, sé que va empezando y todavía tiene mucho por hacer, pero cambió el panorama de los bailarines jaliscienses. Si yo hubiera tenido esa oportunidad, a la mejor no me hubiera ido.
-- ¿Salir de Guadalajara fue una experiencia positiva?
-- Sí, pero fue duro porque yo estaba chica, aunque estaba muy emocionada por conocer otras cosas, estaba triste por dejar a mi familia y a mis amigas. Hay muchas cosas se tienen que sacrificar en esta carrera, lo último que pasó es que una de mis mejores amigas se casó y no pude asistir porque estaba de gira en Estados Unidos.
-- La danza transformó tu vida, ¿ésta qué le aporta al espectador?
-- A mi vida le aporta mucho, energía, seguridad, disciplina y felicidad. Es lo que me gusta hacer y por lo que me levanto todos los días. Para una persona es muy importante ver una obra en el teatro o asistir a un museo porque alimentamos el espíritu y el alma, aunque en términos prácticos no es notorio, sí lo es en el ánimo.
Perfil
Regina Palomar Oetling nació en Guadalajara, pero radica en Monterrey. Estudió en el Ballet de Cámara de Jalisco con Lucy Arce y se graduó de la Escuela del Ballet de Boston. La tapatía se ha presentado en varias ciudades de Estados Unidos, Cuba y México. La especialidad de la joven bailarina es el estilo clásico, pero le gusta el neoclásico.
“El bailarín tiene que comunicarle algo al espectador, ya sea felicidad o miedo, pero si no siente nada, entonces no lo hemos logrado”
Regina Palomar Oetling, bailarina
EL INFORMADOR/ Mayra Torres de la O