Cultura

Se presentó en España el Ballet de Moscú

El Ballet de Moscú regresó a las Islas Baleares compañía que fue elegida para su última gira profesional por Europa

Se presentó en España el Ballet de Moscú
CIUDAD DE MÉXICO. -El Ballet de Moscú regresó a las Islas Baleares, España, compañía que fue elegida para su última gira profesional por Europa por el genial bailarín Rudolf Nureyev, fallecido el 6 de enero de 1993.  

La actuación tuvo lugar el pasado lunes 4 de enero, en el Auditórium de Palma, donde la agrupación presentó la nueva producción de dos de los clásicos del género: 'El Lago de los Cisnes' y un extraordinario 'Cascanueces', ambas del ilustre compositor ruso Piotr Illich Tchaikovsky.  

El Ballet de Moscú, ahora dirigido por coreógrafo Timur Fayziev, es una de las agrupaciones artísticas más queridas por el público de las Islas. Fue fundado en 1989 y está formado por algunos de los más destacados bailarines y coreógrafos de los ballets rusos.  

Rudolf Nureyev, quien "rompía el aire cuando bailaba", ha sido considerado como uno de los mejores ejecutantes del ballet clásico en el mundo, además de que también se destacó como coreógrafo, actor, director de cine y de orquesta.  

Nació el 17 de marzo de 1938 y desertó en París, Francia, porque según sus propias palabras, el socialismo no le ofrecía ninguna oportunidad para desarrollarse como él deseaba.  

A finales de 1945, en la víspera de Año Nuevo, Rudolf pisó por primera vez un teatro. "Fue amor a primera vista", comentó el propio artista.  

El ballet interpretaba esa noche "Canción de las grullas", una historia sobre el bien y el mal. Rudolf, de siete años, permaneció inmóvil durante toda la función.  

"Desde el momento en que entré en ese lugar mágico -dijo en su autobiografía- sentí que de verdad había dejado el mundo, llevado muy lejos de todo lo que conocía, por un sueño escenificado para mí solo. Quedé sin habla".  

Al principio estudió danzas folclóricas, hasta que en 1955 ingresó en la Escuela de Ballet Vaganova, de Leningrado; en esta época de estudiante se desarrolló en él una predilección por "El Cascanueces"; más tarde en el Ballet Kirov se convirtió en solista.  

Luego de una exitosa gira por Europa junto a una compañía rusa en la que estuvo, en 1961, al llegar a París, Nureyev pidió asilo político. Tras ello, en su primera conferencia de prensa en Occidente, la pregunta acerca de su temor a las represalias sobre su familia por parte del gobierno soviético, fue inevitable.  

Ante ella, afirmó que "más me preocupa mi profesor de danza en Leningrado, quien vivió en mi casa esos últimos años; es mi mejor amigo y temo que le adjudiquen algún tipo de responsabilidad en esta determinación".  

Fue así que durante los meses siguientes Alexander Ivanovich Pushkin, el profesor de mayor reputación de la Escuela Vaganova del Ballet Kirov, fue interrogado por la KGB (policía política soviética) porque se le hacía responsable de la deserción de su alumno favorito.  

Fue Pushkin quien cobijó a aquel destacado aprendiz con escasa formación técnica, lo estimuló para encontrar la libertad de pensamiento y comprendió cada una de sus demandas afectivas y emocionales.  

Según sus amigos, en Occidente, Nureyev era un "alma solitaria". Bailaba en la compañía del Marqués de Cuevas cuando viajó a Dinamarca y allí se encontró con el bailarín Erik Bruhm, quien fue irresistible para Rudolf.  

'Era la primera vez que estaba enamorado', decía. Ambos vivieron una relación muy especial durante varios años.  

En 1962 debutó junto a Margot Fonteyn, una de las más reconocidas bailarinas del Royal Ballet de Londres. "Giselle" fue la primera obra que bailaron juntos, hito irrevocable de una dupla que, tanto en la vida como el arte estuvo marcada por la pasión y un amor entrañable.  

Al final de la función, los asistentes no se conformaban con un autógrafo, sino que querían tocarlo, besarlo.  

En Francia, dirigió y actuó en cintas como "Don Quijote" (1972) y "Valentino" (1977).  

Para 1983 fue nombrado director artístico y coreógrafo principal del Ballet de la Opera de París. En 1989, después de 28 años de exilio, volvió al escenario del Teatro Kirov, en su natal Rusia.  

Su afán perfeccionista, su memoria incomparable para captar los movimientos, su talento como dibujante y su extraordinaria sensibilidad, a veces se empañaban con la violencia de su carácter. Luego de su retiro tardío como bailarín, fue director de orquesta.  

Durante la última función de "La Bayadera", en octubre de 1992, Rudolf dio sus últimos pasos sobre el escenario.  

Apenas podía caminar cuando el entonces ministro de Cultura de Francia, Jacques Lang, lo nombró "Caballero de la Legión de Honor" y "Comandante de las artes y las letras" del país galo.  

Nureyev, quien luchó durante casi una década contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), en los tiempos en que se realizaban las primeras investigaciones, falleció el 6 de enero de 1993.  

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