Cultura

Réquiem por un ciclo

Héctor Guzmán deja a la OFJ

GUADALAJARA, JALISCO (28/NOV/2010).- Quizá sin proponérselo, pero fue simbólico: un Réquiem, el de Verdi, dio el cerrojazo a la tercera temporada 2010 (“El canto, la ópera y la zarzuela”)… y, simultáneamente, al ciclo de Héctor Guzmán como director titular de la Orquesta Sinfónica de Jalisco.
El balance de Guzmán, en números redondos, fue favorable: en estos seis años hubo una depuración en el ensamble, en beneficio del sonido de la orquesta; y aunque los resultados artísticos son discutibles, las programaciones atrajeron nuevos públicos.

El concierto de la rúbrica por partida doble, la noche del viernes en el Teatro Degollado, con sala casi llena, fue de contrastes. Entre lo plausible, varios pasajes en que se logró un notable equilibrio sonoro de orquesta, coros y solistas; la fuerza sonora y el consiguiente dramatismo del “Dies Irae”; la presencia de dos pares de trompetas en la sala, en el “Rex Tremendae”, para dar, en sonoridad, un anticipo del Juicio Final; el “Recordare”, con el dueto de voces femeninas en su mejor momento de la noche; la bellísima frase “Quam olim Abrahae…” (tan característica de este Requiem como el “Dies Irae”… y tan diferente) con el cuarteto de solistas; el quehacer de Belem Rodríguez (mezzo) y Guillermo Ruiz (barítono) en la “Lacrimosa”; por supuesto, la supresión del intermedio programado, en beneficio de la unidad de la obra. Entre lo deplorable, las flaquezas vocales de Mónica Chávez (soprano), con un desafinado escandaloso (amén del nulo acoplamiento con Belem Rodríguez) en el “Agnus Dei”, y de Néstor López, (voz bronca, raquítica, quebradiza, sin vibrato), que arruinó el aria por excelencia para el lucimiento del tenor (el sublime “Ingemisco”)  con un “gallo” imperdonable. Los coros (del Estado y de Zapopan) menos trabajados que de ordinario. Además, lo irregular y desprolijo de la batuta de Guzmán, con su consabida tendencia a elevar el volumen de orquesta y coros, en detrimento de los solistas

Colofón: palmas tibias. Aprobado a secas. Y el buen deseo de que este mediodía, en el reprís del programa (y en la despedida propiamente dicha de Guzmán), haya más fortuna. Así sea.

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