Cultura

Presentan historia musical de Occidente

''Historia mínima de la música en occidente''

CIUDAD DE MÉXICO (24/JUN/2011).- Para el músico e investigador Raúl Zambrano, la música, al igual que cualquier otra actividad en la Tierra, se transforma, es un elemento de la vida social, cultural y humana; su historia es también el proceso de la capacidad del hombre de interpretar signos en cada generación, "es interpretarnos a nosotros mismos e identificarnos con ella".

Al hablar de su más reciente libro, "Historia mínima de la música en occidente", el también miembro de El Colegio de México (Colmex) señaló que este aspecto de las bellas artes desde luego que se ha transformado, pero ello no quiere decir que haya seguido una evolución de perfeccionamiento.

"Simplemente hemos cambiado nuestra capacidad de resignificar, nada fluye, nada se interpreta, nada se escribe igual que hace algunos años, por eso también cada generación debe volver a plantear una nueva historia de la música y por eso también todas las historias de la música tienen un momento de caducidad", expresó el autor.

En su libro, que presentó ayer por la tarde en el Colmex, junto con Lourdes Turrent, Ricardo Miranda, Jorge Volpi y Andrés Lira, el también guitarrista y productor musical aborda los aspectos más relevantes de la música de occidente, desde la antiguedad clásica griega hasta la época actual.

“Es parte de las historias mínimas que está publicando El Colegio de México, donde quizá uno de los elementos que la música ha representado es una forma de contacto con lo divino, ya sea religioso o no religioso, así como con efectos de la naturaleza”, precisó.  La historia de la música, continuó, podría ser por un lado de la trasgresión. El recuento de cómo la música puede revertir el orden establecido y después formar un nuevo orden, y en ese sentido la historia de las muchas renuncias en favor de ella que hemos hecho.

El libro, advirtió, “sí aborda a los personajes, pero en sí no son el hilo fundamental o conductor o el argumento del libro, especialmente cuando hay una historia de la música lo que podemos es hablar de la música no de los escenarios, ni de los protagonistas. “El chiste -agregó- es encontrar un balance lo más afortunado posible, este libro ha hecho el esfuerzo de hacer ese intento, ojalá lo hayamos logrado”, comentó.

Subrayó que “de una manera que el lector termine por un lado por imaginar su propia historia de la música y por el otro, y quizá el más importante, por despertar su deseo y apetito enorme por escucharla, ya que el único conocimiento musical posible se obtiene a través de la experiencia de oírla”.

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