Cultura

Nueva temporada de Cartas de amor a Stalin

La obra refleja la censura que sufrió Bulgákov durante el régimen de Stalin

CIUDAD DE MÉXICO (20/SEP/2012).- Una reflexión sobre la censura y la libertad en la que se mezclan pasajes de tres libros célebres del escritor soviético Mijaíl Bulgákov (1891-1940): "El maestro y Margarita", "La guardia blanca" y "Corazón de perro", ofrece la puesta en escena "Cartas de amor a Stalin", que anoche inició temporada en el Teatro Casa de la Paz.

Bajo la dirección de Guillermo Heras, la obra del dramaturgo español Juan Mayorga narra la censura que sufrió Bulgákov durante el régimen de Joseph Stalin (1879-1953), al cortar el camino entre su obra y la sociedad.

Con magistral sencillez, Mayorga presenta una propuesta cargada de inteligencia y de corazón, donde se da cuenta de la desesperación de Bulgákov, quien ve cómo el régimen estalinista va terminando con su existencia, no por medio de la aniquilación física, sino espiritual, al ignorar su obra y calificarla de sátira irreverente.

Presentada por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la Embajada de España en México y el Compañía Nacional de Teatro (CNT), el montaje atrapó las miradas de los presentes.

Un escritorio, un tapete, una silla y una lámpara de la época son los elementos escénicos que dan vida a esta obra en la que sorprende la actuación de Luis Rábago, quien encarna a Stalin.

Actúan, además, Juan Carlos Remolina y Gabriela Núñez, quienes personifican a Bulgákov y al esposa de éste, y que al final se llevan un fuerte y nutrido aplauso.

Desesperado por la censura absoluta que cae sobre su obra, sólo sostenido por el aliento de su esposa, Bulgákov escribe carta tras carta a Stalin reclamando o su libertad como artista en la U.R.S.S. o su libertad para salir del país.

Hasta que recibe una llamada telefónica de alguien que se identifica como Stalin. Bulgákov no tiene ninguna duda: es Stalin quien respetuosamente se dirige a él y quien elogia su obra.

La llamada se corta cuando el dictador está a punto de proponerle un encuentro cara a cara. Aquella llamada interrumpida es la pequeña base sobre la que Bulgákov levanta una gran esperanza.

Escribe compulsivamente, a la búsqueda de la carta magistral capaz de conquistar al tirano. Cada carta le arrastra más lejos del mundo real, al que su esposa quiere mantenerlo unido. Por fin, en su enajenación, Bulgákov realiza su deseo: un Stalin fantasmagórico le visita. Pero la mujer no cederá sin lucha su lugar al fantasma.

El clímax de la obra ocurre precisamente cuando inesperadamente Stalin llama por teléfono al escritor Mijail Bulgákov, quien tras mucho tiempo, pareciera que al fin será recibido.

Desesperación, drama, frustración, ira, angustia, nervios, tristeza, impotencia, coraje, locura, son algunos de los elementos que presenta el protagonista de este montaje que estará en cartelera hasta el 28 octubre próximo.

Temas

Sigue navegando