Cultura
Muere el escritor Carlos Franqui
El escritor y activista político cubano, uno de los críticos más virulentos del régimen castrista, ha muerto a los 89 años
SAN JUAN.- El escritor y activista político cubano Carlos Franqui, una figura importante en la revolución cubana pero luego uno de los críticos más virulentos del régimen castrista, ha muerto a los 89 años.
Franqui murió el viernes en Puerto Rico tras una breve hospitalización por problemas bronquiales y cardíacos, dijo Andrés Calendario, un amigo de la familia.
Hijo de campesinos pobres, Franqui fue militante de izquierda en su juventud, miembro durante un tiempo del Partido Comunista, y periodista que participó de la revolución de Castro contra el dictador Fulgencio Batista.
Dirigió el periódico Revolución antes y después de la caída de Batista, pero enfrentó a los intransigentes que reprimían el disenso cultural y político.
Franqui se fue de Cuba en 1963 y rompió abiertamente con el gobierno comunista en 1968 al denunciar la invasión soviética de Checoslovaquia.
Antes de la ruptura, se le había confiado la redacción de una biografía oficial de Castro, un proyecto no consumado, pero cuyo material utilizó en uno de sus libros más conocidos, "Retrato de familia con Fidel", publicado en 1981.
Su anterior "Diario de la revolución cubana" (1976) es una de las obras más consultadas sobre la historia de ese proceso.
Pocos sabían de la angustia interior que padecía Franqui por haber apoyado a Fidel Castro, dijo Calendario.
"Para él era extraordinariamente amarga la experiencia de haber ayudado a construir una revolución que destruyó a su país'', dijo. "El se sentía inmensamente afectado por haber empujado un sistema que a la larga tuvo que enfrentarlo y tuvo que luchar en contra de él".
En una entrevista en 2006 con la revista mexicana "Letras libres", Franqui dijo que rechazó la oferta de Fidel Castro de ser comandante y luego ministro.
"Lo que yo quería hacer era hacer una revolución cultural, no burocrática, e invitar a todo el mundo a conocer Cuba y su Revolución'', dijo entonces.
Como crítico de arte, Franqui tuvo contacto con artistas e intelectuales como Picasso, Miró y Jean-Paul Sartre cuando era embajador cultural extraoficial en París en los años 60, dijo Angel Padilla, director de una publicación anticastrista en Puerto Rico.
"El hizo ver que no era revolución, que eso era un desastre", dijo Padilla, quien conoció a Franqui en Cuba en 1959.
Franqui también fue conocido por organizar en 1967 una exposición de arte en La Habana titulada "Salón de mayo", con obras de artistas como Picasso, Ernst y Lam.
A pesar de su posterior oposición al régimen castrista, muchos en la comunidad de exiliados cubanos en Puerto Rico jamás le perdonaron su participación inicial, dijo Candelario.
Franqui dirigió una estación de radio en la Sierra Maestra del oriente de Cuba que informaba sobre la revolución contra el dictador Fulgencio Batista que culminó en 1959. También dirigía un periódico castrista.
Después de residir en varios países, Franqui se instaló en Puerto Rico a principios de los años 90 y creó junto con Candelario la revista "Carta de Cuba", que publica trabajos de periodistas independientes sobre Cuba.
Le sobreviven su esposa y dos hijos.
Franqui murió el viernes en Puerto Rico tras una breve hospitalización por problemas bronquiales y cardíacos, dijo Andrés Calendario, un amigo de la familia.
Hijo de campesinos pobres, Franqui fue militante de izquierda en su juventud, miembro durante un tiempo del Partido Comunista, y periodista que participó de la revolución de Castro contra el dictador Fulgencio Batista.
Dirigió el periódico Revolución antes y después de la caída de Batista, pero enfrentó a los intransigentes que reprimían el disenso cultural y político.
Franqui se fue de Cuba en 1963 y rompió abiertamente con el gobierno comunista en 1968 al denunciar la invasión soviética de Checoslovaquia.
Antes de la ruptura, se le había confiado la redacción de una biografía oficial de Castro, un proyecto no consumado, pero cuyo material utilizó en uno de sus libros más conocidos, "Retrato de familia con Fidel", publicado en 1981.
Su anterior "Diario de la revolución cubana" (1976) es una de las obras más consultadas sobre la historia de ese proceso.
Pocos sabían de la angustia interior que padecía Franqui por haber apoyado a Fidel Castro, dijo Calendario.
"Para él era extraordinariamente amarga la experiencia de haber ayudado a construir una revolución que destruyó a su país'', dijo. "El se sentía inmensamente afectado por haber empujado un sistema que a la larga tuvo que enfrentarlo y tuvo que luchar en contra de él".
En una entrevista en 2006 con la revista mexicana "Letras libres", Franqui dijo que rechazó la oferta de Fidel Castro de ser comandante y luego ministro.
"Lo que yo quería hacer era hacer una revolución cultural, no burocrática, e invitar a todo el mundo a conocer Cuba y su Revolución'', dijo entonces.
Como crítico de arte, Franqui tuvo contacto con artistas e intelectuales como Picasso, Miró y Jean-Paul Sartre cuando era embajador cultural extraoficial en París en los años 60, dijo Angel Padilla, director de una publicación anticastrista en Puerto Rico.
"El hizo ver que no era revolución, que eso era un desastre", dijo Padilla, quien conoció a Franqui en Cuba en 1959.
Franqui también fue conocido por organizar en 1967 una exposición de arte en La Habana titulada "Salón de mayo", con obras de artistas como Picasso, Ernst y Lam.
A pesar de su posterior oposición al régimen castrista, muchos en la comunidad de exiliados cubanos en Puerto Rico jamás le perdonaron su participación inicial, dijo Candelario.
Franqui dirigió una estación de radio en la Sierra Maestra del oriente de Cuba que informaba sobre la revolución contra el dictador Fulgencio Batista que culminó en 1959. También dirigía un periódico castrista.
Después de residir en varios países, Franqui se instaló en Puerto Rico a principios de los años 90 y creó junto con Candelario la revista "Carta de Cuba", que publica trabajos de periodistas independientes sobre Cuba.
Le sobreviven su esposa y dos hijos.