Cultura
''Los escritores no se jubilan''
Para narrador chileno Jorge Edwards son los lectores quienes retiran a los autores
CIUDAD DE MÉXICO (04/ENE/2013).- Jorge Edwards, el gran narrador chileno vivo que ha compartido su ejercicio literario con su labor diplomática —tarea que aún ejerce aunque con mucho menos ganas que en los primeros años— decidió que era tiempo de compartir su historia.
Estuvo en México para compartir la primera parte de sus memorias, que lleva el título de Los círculos morados. Nunca dudó en llamarla así, quería contar que esas eran las marcas que el vino barato dejaba en las comisuras de sus labios cuando decidió ser escritor y adentrarse en ese mundo de bohemia y rebeldía.
En la primera parte del proyecto que será de tres entregas, el escritor nacido en Santiago de Chile en 1931, Premio Cervantes en 1999 y Nacional de Literatura en 1994, narra su formación como escritor, su vida burguesa, la incorporación a las letras, el afán por cumplir con la familia y concluir la carrera de abogado, el encuentro impactante con Pablo Neruda y con otros chilenos como Alejandro Jodorowsky y Enrique Lihn, y luego su contacto con los surrealistas.
—¿Cómo evalúa esos primeros años como escritor?
—Los evoco como años irrepetibles, luminosos. Cuando empecé a escribir tenía un pariente escritor que ya era bastante conocido, después sacó el Premio Nacional de Literatura; se llamaba Joaquín
Edwards Bello, primo hermano de mi padre. Él estaba alejado de la familia, justamente se había alejado para escribir, en la familia se hablaba de él como “el inútil de Joaquín”, entonces cuando yo me metí en el mundo de escritor, me metí en la inutilidad, del riesgo vital, pero así lo hice.
Tenía una vieja tía que era muy baja de estatura y muy narigona, era tía abuela, muy simpática; me mostraba las tapas del libro de Joaquín, pero lo hacía casi a escondidas y me decía “tu sabías que tienes un tío escritor”. Yo me reía. Después lo conocí y escribí una novela sobre él porque era un personaje muy misterioso para mí; era un personaje de la familia que nunca estaba, estaba muy lejos o de viaje o en un barrio de Santiago que ya no era bien visto.
—¿Ya trabaja el segundo volumen de ''Los Círculos Morados''?
—No, porque estoy terminando una novela, cuando la termine me meto en el segundo volumen, me meto fuera de la embajada, eso lo juro porque el segundo volumen como va a ser un volumen con muchos personajes literarios que conocí, algunos de ellos vivos, quiero hacerlo acompañado de una relectura muy extensa de todos esos personajes, de todas esas novelas, a Neruda no necesito releerlo, pero quiero releer a Alejo Carpentier, hasta llegar al día de hoy. Así que tengo mucho trabajo por delante. Eso es lo bueno de ser un viejo escritor, que los escritores no se jubilan. Claro si se ponen tontos los jubilan los lectores, ellos no se dan cuenta. (...) A mí me divierte mucho escribir, no estoy de acuerdo en absoluto con Phillip Roth, quien dijo hace poco que abandonaba la literatura; es una tontería; hay muchos escritores que han escrito hasta el día de su muerte.
—¿En el segundo tomo de sus memorias aparecen escritores mexicanos?
—Claro, por lo menos aparecen dos, Carlos Fuentes y Octavio Paz, y algunos más como José Emilio Pacheco. Carlos Fuentes me dijo: “No vas a escribir el segundo tomo porque hay mucha gente viva”. Yo le dije: “No, yo sé presentar una cosa sin ofender”. Y eso es cierto. Así que voy a escribir tres.
FRASE
''Marcel Proust escribió la muerte de un personaje suyo observando su propia enfermedad, en los días finales. Yo soy de esos''.
Jorge Edwards, escritor.
Estuvo en México para compartir la primera parte de sus memorias, que lleva el título de Los círculos morados. Nunca dudó en llamarla así, quería contar que esas eran las marcas que el vino barato dejaba en las comisuras de sus labios cuando decidió ser escritor y adentrarse en ese mundo de bohemia y rebeldía.
En la primera parte del proyecto que será de tres entregas, el escritor nacido en Santiago de Chile en 1931, Premio Cervantes en 1999 y Nacional de Literatura en 1994, narra su formación como escritor, su vida burguesa, la incorporación a las letras, el afán por cumplir con la familia y concluir la carrera de abogado, el encuentro impactante con Pablo Neruda y con otros chilenos como Alejandro Jodorowsky y Enrique Lihn, y luego su contacto con los surrealistas.
—¿Cómo evalúa esos primeros años como escritor?
—Los evoco como años irrepetibles, luminosos. Cuando empecé a escribir tenía un pariente escritor que ya era bastante conocido, después sacó el Premio Nacional de Literatura; se llamaba Joaquín
Edwards Bello, primo hermano de mi padre. Él estaba alejado de la familia, justamente se había alejado para escribir, en la familia se hablaba de él como “el inútil de Joaquín”, entonces cuando yo me metí en el mundo de escritor, me metí en la inutilidad, del riesgo vital, pero así lo hice.
Tenía una vieja tía que era muy baja de estatura y muy narigona, era tía abuela, muy simpática; me mostraba las tapas del libro de Joaquín, pero lo hacía casi a escondidas y me decía “tu sabías que tienes un tío escritor”. Yo me reía. Después lo conocí y escribí una novela sobre él porque era un personaje muy misterioso para mí; era un personaje de la familia que nunca estaba, estaba muy lejos o de viaje o en un barrio de Santiago que ya no era bien visto.
—¿Ya trabaja el segundo volumen de ''Los Círculos Morados''?
—No, porque estoy terminando una novela, cuando la termine me meto en el segundo volumen, me meto fuera de la embajada, eso lo juro porque el segundo volumen como va a ser un volumen con muchos personajes literarios que conocí, algunos de ellos vivos, quiero hacerlo acompañado de una relectura muy extensa de todos esos personajes, de todas esas novelas, a Neruda no necesito releerlo, pero quiero releer a Alejo Carpentier, hasta llegar al día de hoy. Así que tengo mucho trabajo por delante. Eso es lo bueno de ser un viejo escritor, que los escritores no se jubilan. Claro si se ponen tontos los jubilan los lectores, ellos no se dan cuenta. (...) A mí me divierte mucho escribir, no estoy de acuerdo en absoluto con Phillip Roth, quien dijo hace poco que abandonaba la literatura; es una tontería; hay muchos escritores que han escrito hasta el día de su muerte.
—¿En el segundo tomo de sus memorias aparecen escritores mexicanos?
—Claro, por lo menos aparecen dos, Carlos Fuentes y Octavio Paz, y algunos más como José Emilio Pacheco. Carlos Fuentes me dijo: “No vas a escribir el segundo tomo porque hay mucha gente viva”. Yo le dije: “No, yo sé presentar una cosa sin ofender”. Y eso es cierto. Así que voy a escribir tres.
FRASE
''Marcel Proust escribió la muerte de un personaje suyo observando su propia enfermedad, en los días finales. Yo soy de esos''.
Jorge Edwards, escritor.