Cultura
Legom: el drama hace preguntas sobre la vida
El reconocido dramaturgo nacido en Guadalalara y que libra una batalla contra sus riñones, acaba de estrenar una obra en NY
GUADALAJARA, JALISCO (27/OCT/2012).- Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio, Legom, como se le conoce, autor de Perros hinchados a la orilla de la carretera, es un escritor al que Boris Schoemman señala como: “inclasificable, fuera de lista y definitivamente el dramaturgo de la década por su constancia”. Y desde ahí Legom habla con su sarcasmo y ferocidad. Tiene 43 años y aunque dice que “es arrogante pensar en incidir en los demás”, su proceso y trayectoria lo han orillado a eso. Hoy en día abundan los dramaturgos que quieren escribir como él. “Yo fabulo en desorden y sin un propósito muy claro, todo el tiempo estoy fabulando en la cabeza. Este año he escrito nueve o diez obras y son demasiadas” señala en entrevista. “Yo ya no digo que no estoy escribiendo, no estoy escribiendo nunca”. Comenta que recién terminó Autorretrato en Sepia, “una obra de teatro autorreferencial”.
Legom es un escritor único. Nació en Guadalajara en 1968, ahora vive en Veracruz. Ha ganado premios como el Nacional de Dramaturgia Manuel Herrara de Querétaro. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores y forma parte de una generación de dramaturgos a la que también pertenecen Humberto Robles, Edgar Chías, David Olguín o Jaime Chabaud. Entre sus obras se encuentran la polémica Las chicas del tres y medias floppies (2005), Sensacional de maricones (2007), Civilización (2007). Sobra decir que sus trabajos se han montado con éxito en DF, dentro del país y en Europa.
Actualmente y quizá por la llegada este 2012 de la obra Odio a los putos mexicanos a Nueva York, diversos participantes del medio del teatro y del cine extranjero impulsan un proyecto artístico altruista titulado Legom Project. De hecho hay un video con Edward James Olmos en Youtube uniendo su voz a la causa, para recaudar fondos y lograr pagar un trasplante que el escritor desde hace tiempo necesita.
Él sigue trabajando en su propio proyecto, la creación de la novela escénica, misma en la que lleva doce años invertidos. “Es la esencia del teatro y creo que estoy loco, entre más creo encontrar la esencia de la teatralidad del texto, más gente llega de manera impune a decirme que eso no es teatro”.
—Siempre pasa eso con los grandes creadores...
—Cuando los críticos vienen y me dicen esas tonterías, me molesta. El mainstream del teatro mexicano es muy fuerte, porque es muy cerrada la comunidad. Antes creía que los viejos maestros se habían equivocado, ahora creo que todo lo hicieron deliberadamente.
Confundieron el naturalismo con el realismo y provocó muchos equívocos en la escritura dramática, se modeló un teatro que privó en México hasta los años noventa.
La puerta del teatro naturalista, justifica gastar presupuestos millonarios. Y yo creo que Luis de Tavira no pudo haberse equivocado y eso modeló generaciones. Usigli introdujo una pedagogía muy acartonada que pretendió basarse en Aristóteles y Aristóteles no dijo la décima parte de todo lo que inventan de él. Porque ni era autor dramático, ni había visto una tragedia. Todo es una conjetura muy elemental.
Cuando empezaba a escribir encontré opiniones equivocadas. Y busqué una manera propia de hacer las cosas, fui modelando una manera de escribir. Un teatro más esencial que buscara sostenerse en la palabra dicha, no hay acotaciones, es un actor construyendo un mundo a partir de la palabra.
El teatro se trata de un hombre valiente que es un actor, que lleva las palabras de un cobarde que no da la cara a su comunidad. Es la palabra confabulando al actor y al dramaturgo, los directores e iluminadores secuestraron al teatro y eso llegó a ser vergonzoso para la dramaturgia.
—Además de la novela escénica ¿qué sigue buscando en su dramaturgia?
—Cada quien se hace preguntas y busca su propio connato de respuesta. Escribo para dejar registro de que estuvimos aquí. En mi obra está el registro de mi individualidad y de lo que pensaba yo del mundo. Estos dos modelos (la narraturgia legomiana y la novela escénica) están basados en la palabra. El teatro dialogado es hermoso pero es poco eficiente, quiero preocuparme más por la médula, por lo esencial(...) Quiero poder narrar una novela en hora y media en el teatro. Con la vida y el juego del teatro.
—Para crear esto ¿hay que hacerse las preguntas correctas y corresponder a su propia intuición?
—La pregunta correcta no tiene la respuesta correcta, vamos creando en el camino. El artista debe de hacerse preguntas, el drama hace preguntas sobre la vida no sobre el arte. El drama es una herramienta para pensar el mundo.
—De alguna manera en términos de “narraturgia”, encuentro un paralelismo con directores—dramaturgos de esta generación y su trabajo...
—Alberto Villarreal da muchos palos de ciego, es más como el adolescente que quiere romper, pero le falta serenidad, todo lo podemos justificar conceptualmente. Ha ido avanzando y ha racionalizado más. Viqueira con sus recaídas hace un teatro del derroche físico. En Vencer al Sensei había muchas cosas pero no había discurso. Creo que específicamente en el caso de Villareal y de Marco Vieyra hay un proceso de experiencia teatral, ellos parten de otro lado. Veo como dramaturgo en Alejandro Ricaño un gran avance a sus veintitantos años, complejiza su discurso, le veo un gran futuro, él tiene que romper con las ataduras del público.
—¿Qué tanto se nutre el teatro de la poesía?
—La lírica directa me parece aburridona, a los poemas los encuentro en voz baja, pero el caso de la narrativa es diferente.
—¿De Luis de Tavira a Viqueira que ve en medio?
—Hay mucho obviamente, Mauricio Jiménez y en Xalapa Martín Zapata, que se rebeló contra ellos mucho antes que la propia rebelión.
Dolores Tapia
Para saber
Proyecto un riñón para Legom
El conocimiento de la obra de Legom, que se tiene entre artistas de Estados Unidos, hizo que muchos unieran sus voces para recaudar 10 mil dólares que faltan para la cirugía de trasplante de riñón que el dramaturgo necesita, misma que tiene un costo de 30 mil dólares.
La comunidad artística mexicana ha logrado recaudar los otros 20 mil dólares. A través de www.indiegogo/legomproject y youtube, creativos estadounidenses como Edward James Olmos, Limari Nadal, James Callis, Chris Shinn y muchos más, piden ayuda para el tratamiento del escritor.
Legom es un escritor único. Nació en Guadalajara en 1968, ahora vive en Veracruz. Ha ganado premios como el Nacional de Dramaturgia Manuel Herrara de Querétaro. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores y forma parte de una generación de dramaturgos a la que también pertenecen Humberto Robles, Edgar Chías, David Olguín o Jaime Chabaud. Entre sus obras se encuentran la polémica Las chicas del tres y medias floppies (2005), Sensacional de maricones (2007), Civilización (2007). Sobra decir que sus trabajos se han montado con éxito en DF, dentro del país y en Europa.
Actualmente y quizá por la llegada este 2012 de la obra Odio a los putos mexicanos a Nueva York, diversos participantes del medio del teatro y del cine extranjero impulsan un proyecto artístico altruista titulado Legom Project. De hecho hay un video con Edward James Olmos en Youtube uniendo su voz a la causa, para recaudar fondos y lograr pagar un trasplante que el escritor desde hace tiempo necesita.
Él sigue trabajando en su propio proyecto, la creación de la novela escénica, misma en la que lleva doce años invertidos. “Es la esencia del teatro y creo que estoy loco, entre más creo encontrar la esencia de la teatralidad del texto, más gente llega de manera impune a decirme que eso no es teatro”.
—Siempre pasa eso con los grandes creadores...
—Cuando los críticos vienen y me dicen esas tonterías, me molesta. El mainstream del teatro mexicano es muy fuerte, porque es muy cerrada la comunidad. Antes creía que los viejos maestros se habían equivocado, ahora creo que todo lo hicieron deliberadamente.
Confundieron el naturalismo con el realismo y provocó muchos equívocos en la escritura dramática, se modeló un teatro que privó en México hasta los años noventa.
La puerta del teatro naturalista, justifica gastar presupuestos millonarios. Y yo creo que Luis de Tavira no pudo haberse equivocado y eso modeló generaciones. Usigli introdujo una pedagogía muy acartonada que pretendió basarse en Aristóteles y Aristóteles no dijo la décima parte de todo lo que inventan de él. Porque ni era autor dramático, ni había visto una tragedia. Todo es una conjetura muy elemental.
Cuando empezaba a escribir encontré opiniones equivocadas. Y busqué una manera propia de hacer las cosas, fui modelando una manera de escribir. Un teatro más esencial que buscara sostenerse en la palabra dicha, no hay acotaciones, es un actor construyendo un mundo a partir de la palabra.
El teatro se trata de un hombre valiente que es un actor, que lleva las palabras de un cobarde que no da la cara a su comunidad. Es la palabra confabulando al actor y al dramaturgo, los directores e iluminadores secuestraron al teatro y eso llegó a ser vergonzoso para la dramaturgia.
—Además de la novela escénica ¿qué sigue buscando en su dramaturgia?
—Cada quien se hace preguntas y busca su propio connato de respuesta. Escribo para dejar registro de que estuvimos aquí. En mi obra está el registro de mi individualidad y de lo que pensaba yo del mundo. Estos dos modelos (la narraturgia legomiana y la novela escénica) están basados en la palabra. El teatro dialogado es hermoso pero es poco eficiente, quiero preocuparme más por la médula, por lo esencial(...) Quiero poder narrar una novela en hora y media en el teatro. Con la vida y el juego del teatro.
—Para crear esto ¿hay que hacerse las preguntas correctas y corresponder a su propia intuición?
—La pregunta correcta no tiene la respuesta correcta, vamos creando en el camino. El artista debe de hacerse preguntas, el drama hace preguntas sobre la vida no sobre el arte. El drama es una herramienta para pensar el mundo.
—De alguna manera en términos de “narraturgia”, encuentro un paralelismo con directores—dramaturgos de esta generación y su trabajo...
—Alberto Villarreal da muchos palos de ciego, es más como el adolescente que quiere romper, pero le falta serenidad, todo lo podemos justificar conceptualmente. Ha ido avanzando y ha racionalizado más. Viqueira con sus recaídas hace un teatro del derroche físico. En Vencer al Sensei había muchas cosas pero no había discurso. Creo que específicamente en el caso de Villareal y de Marco Vieyra hay un proceso de experiencia teatral, ellos parten de otro lado. Veo como dramaturgo en Alejandro Ricaño un gran avance a sus veintitantos años, complejiza su discurso, le veo un gran futuro, él tiene que romper con las ataduras del público.
—¿Qué tanto se nutre el teatro de la poesía?
—La lírica directa me parece aburridona, a los poemas los encuentro en voz baja, pero el caso de la narrativa es diferente.
—¿De Luis de Tavira a Viqueira que ve en medio?
—Hay mucho obviamente, Mauricio Jiménez y en Xalapa Martín Zapata, que se rebeló contra ellos mucho antes que la propia rebelión.
Dolores Tapia
Para saber
Proyecto un riñón para Legom
El conocimiento de la obra de Legom, que se tiene entre artistas de Estados Unidos, hizo que muchos unieran sus voces para recaudar 10 mil dólares que faltan para la cirugía de trasplante de riñón que el dramaturgo necesita, misma que tiene un costo de 30 mil dólares.
La comunidad artística mexicana ha logrado recaudar los otros 20 mil dólares. A través de www.indiegogo/legomproject y youtube, creativos estadounidenses como Edward James Olmos, Limari Nadal, James Callis, Chris Shinn y muchos más, piden ayuda para el tratamiento del escritor.