Cultura
La poesía se abrió paso con Bañuelos
El poeta chiapaneco estuvo en Guadalajara para ofrecer una lectura de su obra. Trabaja en una edición de El traje que vestí mañana
GUADALAJARA, JALISCO (12/AGO/2011).- “Qué es lo que pienso sobre la poesía. No ha cambiado mucho mi manera de pensar. Cuando los días y los días sumados a los meses y años, pasen, tal vez lo que hoy escribo no tenga ya vigencia, o quizá algunos o alguien lo haya escrito ya”, comenzó a leer el reconocido poeta chiapaneco Juan Bañuelos, durante la lectura itinerante de su propia obra aterrizada en Guadalajara, el pasado miércoles en el Ex Convento del Carmen.
La asistencia fue poca, pero muy reconfortarte e íntima. Cerca de 30 personas se dieron cita en la capilla del recinto cultural para dar la bienvenida al autor de El traje que vestí mañana, obra que en punto de las 20:30 horas inició su lectura en la misma voz de Bañuelos.
Bajo los tonos de una luz ámbar que iluminaban al poeta nacido en 1932 en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez (Chiapas) Jorge Souza, titular de la Dirección de Literatura de la Secretaría de Cultura del Estado y María Luisa Burillo, fundadora de la Casa de Poesía Juan Bañuelos, destacaron la labor de su invitado, reconociéndolo como uno de los “mejores poetas de América Latina” al ser un individuo preocupado por la situación social que se arrastra desde el nacimiento del llamado México contemporáneo hasta los días actuales.
Efectivamente, los atinados pensamientos de Bañuelos sobre la injusticia y los trastornos colectivos de la sociedad no pasan de moda, “lo preocupante es que aumentan” explica el poeta antes de tomar el micrófono y emprender un viaje a través del tiempo con su lectura.
“No sé. Pues nos ha tocado vivir los años del desorden, el atropello y la catástrofe más desorientadores del hombre (…) al menor movimiento del ojo se altera el mundo, por eso creo en la humanidad y en el mito, la libertad, pero sobre todo en la verdad”, salía de su ronco pecho mientras sus manos en constantes repeticiones se forman en un puño lanza al aire, o en un solo dedo que se dirigía directamente a la sien en una actitud icónica.
Detalles sobre los movimientos estudiantiles en Tlatelolco -en 1968- fueron exhibidos, al igual que la situación en la que las comunidades indígenas siguen subsistiendo. En este sentido, Bañuelos asegura que la poesía es un punto de refugio para sobrellevar las condiciones políticas y sociales del país.
“En general los jóvenes han vuelto a tomar mucho interés por la poesía. Se debe a la tragedia que vive el país, las contradicciones, que no hay trabajo, no hay manera de estudiar. Como que andan buscando cómo expresarse (…) se viene en muy poco tiempo un movimiento por parte de los jóvenes, de ya no aceptar más la situación”.
“La poesía se abre paso sola”
Los textos de Bañuelos han sido traducidos a múltiples idiomas, desde el inglés, polaco, búlgaro, húngaro, hasta el alemán. Él menciona que no se ha dado cuenta de la trascendencia que sus obras como El espejo humeante y Donde muere la lluvia han tenido.
“La mera verdad, yo no me doy cuenta. Porque a uno le llegan invitaciones (de presentación) y uno cree que a todo mundo le pasa eso. Que a todos los poetas les pasa. ¿Qué estoy diciendo para que eso pase? comienzo a analizar mi obra y veo que hay muchos aspectos de las contradicciones que digo que hay en la sociedad mexicana y que a muchos les llega la manera de como yo lo expongo. No tomo consciencia de esas cosas, yo veo la realidad”.
Bañuelos no tiene un poema preferido, han sido muchas las estrofas en su vida. “A la poesía la ven como un adornito, como una cosa de lujo. La poesía es parte del ser de uno, la manera de estar y trasformar nuestra sociedad”, dice Bañuelos, quien trabaja en una edición especial de El traje que vestí mañana, que saldrá publicada en el FCE.
En su voz
“Donde sólo se habla de amor”
A los hombres, a las mujeres/que aguardan vivir sin soledad,/al espeso camaleón callado como el agua,/ al aire arisco (es el aire un pájaro atrapado),/a los que duermen mientras sostengo mi vigilia,/a la mujer sentada en la plaza vendiendo su silencio./En fin, diciendo ciertas cosas reales/en una lengua unánime, amorosa;/a los niños que sueñan en las frutas/y a los que cantan canciones sin palabras en las noches/ compartiendo la muerte con la muerte,/los invito a la vida/como un muchacho que ofrece una manzana,/me doy fuego/para que pasen bien estos días de invierno./Porque una mujer se acuesta a mi lado/ y amo al mundo.
La asistencia fue poca, pero muy reconfortarte e íntima. Cerca de 30 personas se dieron cita en la capilla del recinto cultural para dar la bienvenida al autor de El traje que vestí mañana, obra que en punto de las 20:30 horas inició su lectura en la misma voz de Bañuelos.
Bajo los tonos de una luz ámbar que iluminaban al poeta nacido en 1932 en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez (Chiapas) Jorge Souza, titular de la Dirección de Literatura de la Secretaría de Cultura del Estado y María Luisa Burillo, fundadora de la Casa de Poesía Juan Bañuelos, destacaron la labor de su invitado, reconociéndolo como uno de los “mejores poetas de América Latina” al ser un individuo preocupado por la situación social que se arrastra desde el nacimiento del llamado México contemporáneo hasta los días actuales.
Efectivamente, los atinados pensamientos de Bañuelos sobre la injusticia y los trastornos colectivos de la sociedad no pasan de moda, “lo preocupante es que aumentan” explica el poeta antes de tomar el micrófono y emprender un viaje a través del tiempo con su lectura.
“No sé. Pues nos ha tocado vivir los años del desorden, el atropello y la catástrofe más desorientadores del hombre (…) al menor movimiento del ojo se altera el mundo, por eso creo en la humanidad y en el mito, la libertad, pero sobre todo en la verdad”, salía de su ronco pecho mientras sus manos en constantes repeticiones se forman en un puño lanza al aire, o en un solo dedo que se dirigía directamente a la sien en una actitud icónica.
Detalles sobre los movimientos estudiantiles en Tlatelolco -en 1968- fueron exhibidos, al igual que la situación en la que las comunidades indígenas siguen subsistiendo. En este sentido, Bañuelos asegura que la poesía es un punto de refugio para sobrellevar las condiciones políticas y sociales del país.
“En general los jóvenes han vuelto a tomar mucho interés por la poesía. Se debe a la tragedia que vive el país, las contradicciones, que no hay trabajo, no hay manera de estudiar. Como que andan buscando cómo expresarse (…) se viene en muy poco tiempo un movimiento por parte de los jóvenes, de ya no aceptar más la situación”.
“La poesía se abre paso sola”
Los textos de Bañuelos han sido traducidos a múltiples idiomas, desde el inglés, polaco, búlgaro, húngaro, hasta el alemán. Él menciona que no se ha dado cuenta de la trascendencia que sus obras como El espejo humeante y Donde muere la lluvia han tenido.
“La mera verdad, yo no me doy cuenta. Porque a uno le llegan invitaciones (de presentación) y uno cree que a todo mundo le pasa eso. Que a todos los poetas les pasa. ¿Qué estoy diciendo para que eso pase? comienzo a analizar mi obra y veo que hay muchos aspectos de las contradicciones que digo que hay en la sociedad mexicana y que a muchos les llega la manera de como yo lo expongo. No tomo consciencia de esas cosas, yo veo la realidad”.
Bañuelos no tiene un poema preferido, han sido muchas las estrofas en su vida. “A la poesía la ven como un adornito, como una cosa de lujo. La poesía es parte del ser de uno, la manera de estar y trasformar nuestra sociedad”, dice Bañuelos, quien trabaja en una edición especial de El traje que vestí mañana, que saldrá publicada en el FCE.
En su voz
“Donde sólo se habla de amor”
A los hombres, a las mujeres/que aguardan vivir sin soledad,/al espeso camaleón callado como el agua,/ al aire arisco (es el aire un pájaro atrapado),/a los que duermen mientras sostengo mi vigilia,/a la mujer sentada en la plaza vendiendo su silencio./En fin, diciendo ciertas cosas reales/en una lengua unánime, amorosa;/a los niños que sueñan en las frutas/y a los que cantan canciones sin palabras en las noches/ compartiendo la muerte con la muerte,/los invito a la vida/como un muchacho que ofrece una manzana,/me doy fuego/para que pasen bien estos días de invierno./Porque una mujer se acuesta a mi lado/ y amo al mundo.