Cultura
La otra versión de la historia es abordada en libro
Juan María Alponte muestra un replanteamiento de la historia en su más reciente publicación
CIUDAD DE MÉXICO (25/MAY/2010).- Hacer el replanteamiento de la historia sin contradicciones de clase, históricas o de cultura para alcanzar una conciencia crítica que permita la formación de republicanos y ciudadanos, es la propuesta del analista político Juan María Alponte, en su más reciente libro, 'A la vera de las independencias de la América Hispana'.
El volumen, que presentará en junio próximo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Nacional Autónoma de México, ofrece un repaso por la otra historia, no sólo de México, sino también de otros países latinoamericanos que también alcanzaron su independencia en el mismo periodo que el mexicano hace 200 años.
En entrevista, Alponte o Hernando Pacheco, como también es conocido, señaló que respecto al periodo de Independencia y de la Revolución, en el caso de México, se ha hecho una 'historia para niños, es decir, de santos y mártires, como si no hubiera un fenómeno fundamental que fue la estructura de clases.
'La idea fundamental es que no es posible tener un proyecto de nación con una historia falsificada. Una historia falsificada se llena de tópicos y de verborrea, que elude la esencia de la historia es decir la vida humana, las contradicciones históricas, de clase, de cultura, que no fue ese el objetivo de aquella lucha, pero fue la base sociológica y cultural que existía', precisó el académico.
Era una nueva clase, que era la criolla que quería el poder, explicó. Se habían hecho ya ricos, tenían puestos importantes, pero no tenían el poder y hay una real y efectiva lucha de clases entre aquellos de la misma clase y que en Venezuela fue mucho más evidente.
Por eso es importante este libro en el sentido de su universalidad, advirtió, porque hay una tercera sublevación, es decir de un lado están los realistas que defienden el poder legal y por el otro los criollos, como Simón Bolívar y otros no menos importantes que defienden en 1810 la libertad y la independencia que aparece en un nivel sociológico nuevo importante que son los esclavos y los indios.
Alponte habla no sólo de los principales protagonistas de la época independencista, como Miguel Hidalgo, Simón Bolívar, José Martí, Vicente Guerrero o Agustín de Iturbide, sito también cita a 'los otros':
Aquéllos que tuvieron una participación fundamental en este suceso y que no se les ha hecho justicia, como el capitán José Tomás Boves, de origen asturiano o el general venezolano Francisco de Miranda.
Boves, explicó, encabezó al ejército de los perseguidos, a los que no formaban parte de la lucha entre realistas e insurgentes, al ejército popular que se enfrentó a los dos universos y que realizó el primer movimiento popular de Venezuela.
Del mismo modo, Alponte trae a la memoria hechos poco conocidos de esta época, como que a los tres días del levantamiento armado de México, en la ciudad de Dolores, el cura Miguel Hidalgo ya es nombrado 'capitán general' y que en el primer documento que firmó el 13 de diciembre de 1810, se autonombra 'generalísimo de América' y Allende como 'capitán de América'.
Ello da cuenta que el movimiento era también una sed de poder y de honores, añadió.
Pensemos en 1910, recordó, durante la celebración del primer centenario de la Independencia, se situó en la Ciudad de México una gran multitud de extranjeros para celebrar no sólo la efeméride, sino también el largo periodo del poder de Porfirio Díaz.
Las decisiones que se tomaron en aquel entonces por Porfirio Díaz, indicó, fue el expulsar a los mendigos, no se podía ir al Centro de la Ciudad de México nada más que bien vestido, y como llegarían a la celebración muchos invitados extranjeros tenían que ser atendidos por mexicanos, pero éstos debían tener la piel blanca.
Si recuperamos esa historia, advirtió, haremos una conciencia crítica que actualmente no existe, pero al no asumir las contradicciones, se pierde una parte de la historia de México, ello, enfatizó, sería el primer intento de concientización.
'Si eliminamos todos esos concilios, qué nos queda', y respondió: 'una historia de buenos contra malos, pero no la sustancia histórica, la tremenda posibilidad de entender las contradicciones, luego no debemos olvidar que a Vicente Guerrero lo eliminó el gobierno de México, es decir fue un asesinato de Estado'.
Por ello, reiteró, el objetivo de este libro es descubrir y hacer intelegible una historia que tiene enormes posibilidades y además demuestra que la Independencia no fue nada más la de los mexicanos.
Hay que recordar, añadió, las dos últimas batallas de la 'Independencia colectiva', no la de México, que son absolutamente desconocidas: la de Junín, Perú, que ocurrió en agosto de 1824 y la última en Ayacucho, también en Perú en diciembre de 1824. La primera fue la que ganó Bolívar y en la segunda triunfó su lugarteniente Antonio José de Sucre.
'Fueron las últimas batallas de la Independencia contra verdaderos ejércitos españoles, pero por qué eso no está en nuestros textos, por qué eludimos esas grandes epopeyas de los demás que son los otros', se preguntó el también colaborador de diversos periódicos de circulación nacional.
Otro ejemplo, continuó, fue Juan Nepomuceno Almonte, quien está excluido de nuestra historia porque fue la figura fundamental del imperio de Maximiliano. No se puede pensar en este emperador en México, sin el hijo del llamado 'Siervo de la Nación' (José María Morelos).
Juan Nepomuceno Almonte, añadió, fue uno de los personajes que trajo a México a Maximiliano de Hasburgo y figura principal en su gobierno, tan fue así que el emperador y su esposa Carlota fueron padrinos de un nieto de Nepomuceno.
Ello nos lleva a que se debe hacer un replanteamiento de la historia, reiteró, es imposible tener un proyecto de nación con una historia desfigurada de buenos contra malos. Hay que hacer una historia crítica para ser republicanos y ciudadanos.
El libro intenta señalar que hay los otros, que hay la otredad, sin ella es imposible hacer un yo o ese yo es energuménico.
El volumen, que presentará en junio próximo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Nacional Autónoma de México, ofrece un repaso por la otra historia, no sólo de México, sino también de otros países latinoamericanos que también alcanzaron su independencia en el mismo periodo que el mexicano hace 200 años.
En entrevista, Alponte o Hernando Pacheco, como también es conocido, señaló que respecto al periodo de Independencia y de la Revolución, en el caso de México, se ha hecho una 'historia para niños, es decir, de santos y mártires, como si no hubiera un fenómeno fundamental que fue la estructura de clases.
'La idea fundamental es que no es posible tener un proyecto de nación con una historia falsificada. Una historia falsificada se llena de tópicos y de verborrea, que elude la esencia de la historia es decir la vida humana, las contradicciones históricas, de clase, de cultura, que no fue ese el objetivo de aquella lucha, pero fue la base sociológica y cultural que existía', precisó el académico.
Era una nueva clase, que era la criolla que quería el poder, explicó. Se habían hecho ya ricos, tenían puestos importantes, pero no tenían el poder y hay una real y efectiva lucha de clases entre aquellos de la misma clase y que en Venezuela fue mucho más evidente.
Por eso es importante este libro en el sentido de su universalidad, advirtió, porque hay una tercera sublevación, es decir de un lado están los realistas que defienden el poder legal y por el otro los criollos, como Simón Bolívar y otros no menos importantes que defienden en 1810 la libertad y la independencia que aparece en un nivel sociológico nuevo importante que son los esclavos y los indios.
Alponte habla no sólo de los principales protagonistas de la época independencista, como Miguel Hidalgo, Simón Bolívar, José Martí, Vicente Guerrero o Agustín de Iturbide, sito también cita a 'los otros':
Aquéllos que tuvieron una participación fundamental en este suceso y que no se les ha hecho justicia, como el capitán José Tomás Boves, de origen asturiano o el general venezolano Francisco de Miranda.
Boves, explicó, encabezó al ejército de los perseguidos, a los que no formaban parte de la lucha entre realistas e insurgentes, al ejército popular que se enfrentó a los dos universos y que realizó el primer movimiento popular de Venezuela.
Del mismo modo, Alponte trae a la memoria hechos poco conocidos de esta época, como que a los tres días del levantamiento armado de México, en la ciudad de Dolores, el cura Miguel Hidalgo ya es nombrado 'capitán general' y que en el primer documento que firmó el 13 de diciembre de 1810, se autonombra 'generalísimo de América' y Allende como 'capitán de América'.
Ello da cuenta que el movimiento era también una sed de poder y de honores, añadió.
Pensemos en 1910, recordó, durante la celebración del primer centenario de la Independencia, se situó en la Ciudad de México una gran multitud de extranjeros para celebrar no sólo la efeméride, sino también el largo periodo del poder de Porfirio Díaz.
Las decisiones que se tomaron en aquel entonces por Porfirio Díaz, indicó, fue el expulsar a los mendigos, no se podía ir al Centro de la Ciudad de México nada más que bien vestido, y como llegarían a la celebración muchos invitados extranjeros tenían que ser atendidos por mexicanos, pero éstos debían tener la piel blanca.
Si recuperamos esa historia, advirtió, haremos una conciencia crítica que actualmente no existe, pero al no asumir las contradicciones, se pierde una parte de la historia de México, ello, enfatizó, sería el primer intento de concientización.
'Si eliminamos todos esos concilios, qué nos queda', y respondió: 'una historia de buenos contra malos, pero no la sustancia histórica, la tremenda posibilidad de entender las contradicciones, luego no debemos olvidar que a Vicente Guerrero lo eliminó el gobierno de México, es decir fue un asesinato de Estado'.
Por ello, reiteró, el objetivo de este libro es descubrir y hacer intelegible una historia que tiene enormes posibilidades y además demuestra que la Independencia no fue nada más la de los mexicanos.
Hay que recordar, añadió, las dos últimas batallas de la 'Independencia colectiva', no la de México, que son absolutamente desconocidas: la de Junín, Perú, que ocurrió en agosto de 1824 y la última en Ayacucho, también en Perú en diciembre de 1824. La primera fue la que ganó Bolívar y en la segunda triunfó su lugarteniente Antonio José de Sucre.
'Fueron las últimas batallas de la Independencia contra verdaderos ejércitos españoles, pero por qué eso no está en nuestros textos, por qué eludimos esas grandes epopeyas de los demás que son los otros', se preguntó el también colaborador de diversos periódicos de circulación nacional.
Otro ejemplo, continuó, fue Juan Nepomuceno Almonte, quien está excluido de nuestra historia porque fue la figura fundamental del imperio de Maximiliano. No se puede pensar en este emperador en México, sin el hijo del llamado 'Siervo de la Nación' (José María Morelos).
Juan Nepomuceno Almonte, añadió, fue uno de los personajes que trajo a México a Maximiliano de Hasburgo y figura principal en su gobierno, tan fue así que el emperador y su esposa Carlota fueron padrinos de un nieto de Nepomuceno.
Ello nos lleva a que se debe hacer un replanteamiento de la historia, reiteró, es imposible tener un proyecto de nación con una historia desfigurada de buenos contra malos. Hay que hacer una historia crítica para ser republicanos y ciudadanos.
El libro intenta señalar que hay los otros, que hay la otredad, sin ella es imposible hacer un yo o ese yo es energuménico.