Cultura

La delgada línea entre una llama doble y el fuego

El autor de 'Brama', en entrevista, enfrenta las fronteras entre lo que escribe y lo que busca evitar que se entienda de su narrativa

GUADALAJARA, JALISCO (13/OCT/2014).- Como parte del Programa de Fomento y Promoción a la Lectura GDLee que impulsa el gobierno municipal de Guadalajara a través de su Secretaría de Cultura, el escritor mexicano David Miklos impartió un Taller de Narrativa Erótica en el Museo de la Ciudad, los días 9, 10 y 11 de octubre, cuyo propósito fue “ofrecer una serie de lecturas y recursos para narrar lo erótico, para diferenciarlo de lo pornográfico y descubrir cómo hacer literatura con el sexo en sí, qué lenguaje emplear y cómo hacer uso de él; todo ese juego”.

En estos términos, aunque “situado” por sus más recientes novelas en el rubro de la narrativa erótica, asegura Miklos que “el erotismo siempre había estado ahí y, sin embargo, ‘Brama’ es una novela que se decidió colocar en una colección de erotismo porque viene de una estirpe que tiene que ver con Klossowsky y con Bataille; embonaba bien”.

Entonces, recuerda el escritor, “había concluido una trilogía y ‘Brama’ apareció como algo raro después; luego comencé otra trilogía donde el último de los libros que publiqué —’Dorada’— apareció también en esta colección, pero bien pudo no hacerlo. Eso es más bien un juego editorial y poco interviene el autor”.

Con todo, a pesar de ser señalado como un autor de literatura erótica, Miklos es claro al decir que “no me gusta encasillar en géneros a la narrativa, aunque a veces es inevitable. Por lo general, eso se hace por una cuestión comercial y no literaria; un autor como Philip Roth, que ha explorado la sexualidad de una manera bastante incisiva, no tiene sus libros en colecciones eróticas y, sin embargo, nadie puede negar que ‘Animal moribundo’ o ‘El teatro de Sabbath’ son historias con una carga sexual muy fuerte”.

En estos términos, lo que el narrador dice gustar de la colección La Sonrisa Vertical es que “su raíz es la literatura; si se revisa su catálogo, no se trata de los libros habituales para una colección que trata de erotismo, que suelen entender más hacia lo pornográfico que a lo literario”.

PERFIL
Con una activa pluma


David Miklos (San Antonio, Texas, 1970) vive y escribe en la Ciudad de México, donde creció. En Tusquets Editores ha publicado la antología de nuevos narradores mexicanos “Una ciudad mejor que ésta” (1999) y las novelas “La piel muerta” (2005), “La gente extraña” (2006), “La hermana falsa” (2008), “Brama” (2012), “No tendrás rostro” (2014) y “Dorada” (2014). Fue director de la revista de creación y crítica “Cuaderno Salmón” y ha colaborado con cuentos, reseñas y artículos en suplementos y revistas culturales de México y España. Actualmente es jefe de redacción de la revista de historia internacional “Istor”, es colaborador de “Nexos” y consejero literario de la revista de artes “La Tempestad”. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Conaculta..

Un éxito que busca explicación

Con casi 30 alumnos en su taller (seleccionados a partir de casi un centenar de solicitudes), para el instructor ese hecho puede deberse al “peso” que sus libros más recientes han tenido en los lectores los últimos años, “pero quién sabe, cuando tenga al grupo enfrente quizá descubra el porqué del éxito de la convocatoria. Yo pienso preguntar porque tengo curiosidad, deseo saber qué es lo que buscan.

Así, Miklos se declara “igual de sorprendido que los organizadores” por la respuesta de los interesados; no olvida que “tradicionalmente se ofrecen talleres de narrativa en general o sobre algún aspecto de la misma; también en géneros como el fantástico, que tiene mucho arraigo entre jóvenes. Para éste, lo interesante es que resulta un experimento”.

A pesar de todo, el autor de “La hermana falsa” admite que su taller “es uno de tantos caminos que hay para encontrarse con la literatura”.

Lo que importa es la voz

En la época contemporánea, comenta el David Miklos, “gracias a la tecnología hay nuevas herramientas para la narración; supuestamente hay más apertura, pero uno descubre que existen los mismos tabúes, la cosa es ver cómo se les da la vuelta. Porque uno se cee muy liberado y hay cosas que nos siguen oprimiendo, sobre todo cuando uno piensa sexualmente. Ese es el juego: ver hasta donde se puede llegar y provocar, cómo se puede hacer literatura acerca de esto”.

Por otra parte, para el autor de “La piel muerta”, en esto de escribir desde una perspectiva erótica, “más que la forma lo que importa es la voz, el constructo que se hace a partir de un campo semántico elegido y la manera de expresarlo. El juego va más allá de la forma que, después de todo, es lo menos importante; es un contenedor y el chiste es que hay que encontrar como rellenarlo. Se puede crear una estructura, pero lo importante es cómo se va a decir literariamente”.

De esa manera, insiste Miklos, “nada hay más dificl en la literatura que encontrar la voz; se puede escribir una novela a la usanza de Flaubert, pero el detalle está en dotarla de una voz que le dé sentido. Por eso el autor de ‘Madame Bovary’ es importante; por su voz. Ese es —siempre— el meollo del asunto”.

Escribir el cuerpo

David Miklos no deja de establecer que, desde el oficio, encarar la literatura erótica “es difícil; escribir el cuerpo y luego escribirlo sexualmente no es algo sencillo.

Hay muchos riesgos, se puede caer en lo cursi o llegar a lo abiertamente pornográfico o en lo provocador sin sentido.

¿Cómo encontrar el justo medio? La idea es dar con lo realmente provocador que no deja de ser literario”.

Esta forma de provocación en la literatura erótica, afirma el autor, lo es porque “confronta con la manera en cómo fuimos concebidos y, en un momento como el que vivimos hoy en México, donde el común denominador es la violencia, también nos confronta en eso.

FRASE

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No me gusta encasillar en géneros a la narrativa, aunque a veces es inevitable. Por lo general, eso se hace por una cuestión comercial y no literaria "

David Miklos,
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