Cultura
Iwasaki presenta su libro España, aparta de mí estos premios
El libro es un relato escrito en siete formas diferentes a modo irónico para los diferentes premios literarios
SEVILLA, ESPAÑA.- El escritor peruano
Fernando Iwasaki presenta hoy en la ciudad española de Sevilla su obra "España, aparta de mí estos premios", un libro en el que, fiel a su estilo irónico, transforma siete veces el mismo relato para presentarlo a otros tantos supuestos premios literarios.
"¿Qué ocurriría en España si apareciera en las profundidades de una cueva un brigadista japonés ignorante del final de la Guerra Civil?", pues ese es, precisamente, el desencadenante narrativo que le sirve a Iwasaki para comenzar estos relatos que, sin dejar de ser el mismo, son todos distintos entre sí.
El nuevo libro del autor peruano está lleno de guiños y de claves que resultarán familiares no sólo a los asiduos del relato corto sino también a quienes alguna vez han transitado por el camino de los premios literarios.
El autor, cuyo abuelo es japonés, declaró que su nuevo libro está repleto de "irreverencias humorísticas y reverencias japonesas", quién sabe si en alusión al "Decálogo del concursante consuetudinario" que en esta ocasión escribe a manera de epílogo.
Este "Decálogo" para concursantes en premios literarios especializados en cuentos o relatos cortos dice en su primer punto: "Los cuentos que envíes a los concursos nunca serán importantes para la historia de la literatura. En realidad, ni siquiera para la literatura".
El mismo "Decálogo" concluye aconsejando: "A la hora de concursar recuerda siempre las palabras del viejo Groucho: 'Los grandes éxitos los obtienen los libros de cocina, los volúmenes de teología, los manuales de 'cómo hacer...' y los refritos de la Guerra Civil".
La humorada de Iwasaki, que también es historiador, lleva a reproducir, en cada caso, el acta del fallo del jurado, así como el lugar en el que éste se reúne, que alguna vez es un restaurante de primera categoría.
Con este libro -dice el escritor- "se trataba de realizar ejercicios de estilo y compartir la risueña perplejidad que se produce cuando lo verdadero es inverosímil y lo imposible más bien probable".
Para conseguirlo, consideró, era imprescindible que todos los protagonistas fueran japoneses ocultos en España durante décadas, como los soldados que se escondieron en las islas del Pacífico cuando acabó la II Guerra Mundial.
Para Iwasaki, que reside en Sevilla hace más de veinte años, "la disciplina, el sentido del deber y la delicada minuciosidad niponas están en los antípodas de la idiosincrasia hispánica y por eso un japonés empeñado en ser vasco, andaluz o catalán es capaz de triunfar donde fracasan los chilenos, argentinos o peruanos."
Y encima, los japoneses "pasan desapercibidos", puntualizó irónico, antes de apuntar que ése sería el nexo con los premios literarios, además de que también quiere dedicar su obra al «Concursante Latinoamericano Desconocido» que sale a cazar premios «búfalo», llamados así por el escritor Roberto Bolaño porque son más alimenticios que literarios.
Iwasaki, autor de otros libros de relatos como «Helarte de amar» y «Ajuar funerario» o de ensayos como «rePublicanos» y «Mi poncho es un kimono flamenco», dice que "España aparta de mí estos premios", que evoca el poemario de César Vallejo, es su obra "más española, más japonesa y más peruana".
"¿Qué ocurriría en España si apareciera en las profundidades de una cueva un brigadista japonés ignorante del final de la Guerra Civil?", pues ese es, precisamente, el desencadenante narrativo que le sirve a Iwasaki para comenzar estos relatos que, sin dejar de ser el mismo, son todos distintos entre sí.
El nuevo libro del autor peruano está lleno de guiños y de claves que resultarán familiares no sólo a los asiduos del relato corto sino también a quienes alguna vez han transitado por el camino de los premios literarios.
El autor, cuyo abuelo es japonés, declaró que su nuevo libro está repleto de "irreverencias humorísticas y reverencias japonesas", quién sabe si en alusión al "Decálogo del concursante consuetudinario" que en esta ocasión escribe a manera de epílogo.
Este "Decálogo" para concursantes en premios literarios especializados en cuentos o relatos cortos dice en su primer punto: "Los cuentos que envíes a los concursos nunca serán importantes para la historia de la literatura. En realidad, ni siquiera para la literatura".
El mismo "Decálogo" concluye aconsejando: "A la hora de concursar recuerda siempre las palabras del viejo Groucho: 'Los grandes éxitos los obtienen los libros de cocina, los volúmenes de teología, los manuales de 'cómo hacer...' y los refritos de la Guerra Civil".
La humorada de Iwasaki, que también es historiador, lleva a reproducir, en cada caso, el acta del fallo del jurado, así como el lugar en el que éste se reúne, que alguna vez es un restaurante de primera categoría.
Con este libro -dice el escritor- "se trataba de realizar ejercicios de estilo y compartir la risueña perplejidad que se produce cuando lo verdadero es inverosímil y lo imposible más bien probable".
Para conseguirlo, consideró, era imprescindible que todos los protagonistas fueran japoneses ocultos en España durante décadas, como los soldados que se escondieron en las islas del Pacífico cuando acabó la II Guerra Mundial.
Para Iwasaki, que reside en Sevilla hace más de veinte años, "la disciplina, el sentido del deber y la delicada minuciosidad niponas están en los antípodas de la idiosincrasia hispánica y por eso un japonés empeñado en ser vasco, andaluz o catalán es capaz de triunfar donde fracasan los chilenos, argentinos o peruanos."
Y encima, los japoneses "pasan desapercibidos", puntualizó irónico, antes de apuntar que ése sería el nexo con los premios literarios, además de que también quiere dedicar su obra al «Concursante Latinoamericano Desconocido» que sale a cazar premios «búfalo», llamados así por el escritor Roberto Bolaño porque son más alimenticios que literarios.
Iwasaki, autor de otros libros de relatos como «Helarte de amar» y «Ajuar funerario» o de ensayos como «rePublicanos» y «Mi poncho es un kimono flamenco», dice que "España aparta de mí estos premios", que evoca el poemario de César Vallejo, es su obra "más española, más japonesa y más peruana".