Cultura
Gilberto Owen para Jalisco
El Instituto Sinaloense de la Cultura entregó el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen a la cuentista Cecilia Magaña
CULIACÁN, SINALOA (16/MAY/2011).- El Instituto Sinaloense de la Cultura entregó el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen a la cuentista Cecilia Magaña, de Zapopan, Jalisco, y al poeta Leonardo Benjamín Varela Cabral, de Baja California.
Al entregar el premio, la directora general del ISIC, María Luisa Miranda, dio a conocer que por su pertinencia probada y capacidad de convocatoria, la permanencia de este concurso está asegurada. Expresó que a 22 años de su creación, este premio es uno de los reconocimientos literarios más importantes de México, que data de 1989, ya que ha generado mayor diálogo entre los creadores de nuestro país, quienes a su vez, han logrado mejor visibilidad y un gran impulso en su carrera.
Al acto asistió la cuentista Cecilia Magaña Chávez, autora del libro de cuentos La cabeza decapitada, mientras que en representación de Leonardo Benjamín Varela Cabral, autor del poemario Karaoke, el premio lo recibió su padre Leonardo Varela Espinoza.
Tras recoger el premio, que está dotado en cada caso por 120 mil pesos más la edición del libro, Cecilia Magaña expresó que duró ocho años elaborando el volumen y es su primer proyecto individual, pues antes sólo había publicado en antologías o revistas.
Del volumen Cabeza decapitada dijo que contra lo que el título sugiere, nada tiene que ver con la violencia, sino con un truco de feria, como el de la mujer araña, en el que se muestra una cabeza decapitada que predice el futuro y nadie puede descubrir cómo se ve decapitada sin estarlo”.
Dijo que los 12 cuentos que integran el volumen tienen que ver con expresiones de lenguaje relacionadas con “perder la cabeza”, '”cortar cabezas” y otras.
Los personajes de los cuentos son seres que han perdido la cabeza, que se buscan a sí mismos y preguntan a su cabeza quiénes son y qué les depara el futuro.
Por su parte, Benjamín Varela padre comentó que Karaoke está inspirado en tres grandes artistas a los que su hijo admira: el pintor japonés Katsishika Hokusai, el fotógrafo estadounidense Joel Peter Witkin y el artesano japonés Hori Dosakus, cuyo nombre usó Varela como seudónimo.
Al entregar el premio, la directora general del ISIC, María Luisa Miranda, dio a conocer que por su pertinencia probada y capacidad de convocatoria, la permanencia de este concurso está asegurada. Expresó que a 22 años de su creación, este premio es uno de los reconocimientos literarios más importantes de México, que data de 1989, ya que ha generado mayor diálogo entre los creadores de nuestro país, quienes a su vez, han logrado mejor visibilidad y un gran impulso en su carrera.
Al acto asistió la cuentista Cecilia Magaña Chávez, autora del libro de cuentos La cabeza decapitada, mientras que en representación de Leonardo Benjamín Varela Cabral, autor del poemario Karaoke, el premio lo recibió su padre Leonardo Varela Espinoza.
Tras recoger el premio, que está dotado en cada caso por 120 mil pesos más la edición del libro, Cecilia Magaña expresó que duró ocho años elaborando el volumen y es su primer proyecto individual, pues antes sólo había publicado en antologías o revistas.
Del volumen Cabeza decapitada dijo que contra lo que el título sugiere, nada tiene que ver con la violencia, sino con un truco de feria, como el de la mujer araña, en el que se muestra una cabeza decapitada que predice el futuro y nadie puede descubrir cómo se ve decapitada sin estarlo”.
Dijo que los 12 cuentos que integran el volumen tienen que ver con expresiones de lenguaje relacionadas con “perder la cabeza”, '”cortar cabezas” y otras.
Los personajes de los cuentos son seres que han perdido la cabeza, que se buscan a sí mismos y preguntan a su cabeza quiénes son y qué les depara el futuro.
Por su parte, Benjamín Varela padre comentó que Karaoke está inspirado en tres grandes artistas a los que su hijo admira: el pintor japonés Katsishika Hokusai, el fotógrafo estadounidense Joel Peter Witkin y el artesano japonés Hori Dosakus, cuyo nombre usó Varela como seudónimo.