Cultura

Fincas patrimoniales, abandonadas a su suerte

Especialistas discuten sobre la importancia de estos inmuebles en la ciudad, y proponen difusión de la legislación e incentivos para garantizar nuevos usos que permitan conservarlos

GUADALAJARA, JALISCO (08/AGO/2011).- La obra de un genio, como la del arquitecto Luis Barragán, no está exenta del abandono ni de los vidrios rotos, ni de los muros húmedos ni de las puertas caídas, ni de la maleza ni de las plagas. La llamada Casa de renta Harper de Garibi construida en 1934 por el único mexicano ganador del Premio Pritzker en 1980 ya no tiene vida, ahora es una finca más con valor patrimonial dejada a su suerte y a expensas de que se la cargue el tiempo.

El inmueble está ante los ojos de los miles de paseantes, que todos los días caminan por la calle de Rayón, casi esquina Juárez. La finca se confunde con cualquier casa abandonada del perímetro A y B de la ciudad. Así como la Casa de renta Harper de Garibi hay cientos en inmuebles en las mismas condiciones.

El director general del Patronato del Centro Histórico de Guadalajara, Carlos Ramírez Castro, señaló que el principal problema en el terreno de la conservación es la falta de información sobre los inmuebles. “Ni los propietarios ni los usuarios tienen idea de que su finca se trata de una con valor patrimonial. Ahí, el sector público tiene mucho que hacer porque si está obligando a la propiedad privada a conservar, también debe informar, y cuando no se hace se corre el riesgo sistemáticamente que no se den por aludidos -los dueños de las casas-”.

Sin información, no hay acción
Agregó que existen dos catálogos sobre las fincas que deben conservarse. En los documentos se señala el tipo de intervención permitida. “Esta información desgraciadamente está en una computadora del Patronato del Centro Histórico y en otra de la Secretaría de Cultura de Jalisco, y sólo la conocen los que tiene acceso a ellas. Para saber si tú finca está catalogada tienes que venir aquí”.

A dos meses de su llegada, Carlos Ramírez Castro buscará que la información esté disponible en la red. Apuntó que el traslado de la información del perímetro A, integrado por casi 70 hectáreas y 16 mil 900 fincas con o sin valor patrimonial, ya casi está listo.  

Lamentó que la información se haya  conservado en secrecía durante muchos años. “Esto lo tenemos que hacer público y muy difundido para que la gente sepa que tiene una finca con cierto valor o sin nada. Muchas veces la finca no tiene valor y tampoco se atreven a tocarlas y se mantienen fincas que no sirven para nada ni estéticamente ni funcionalmente”.

Incluso si los propietarios saben del valor de su casa, en muchas ocasiones se desconoce el proceso para mejorar el valor y la rentabilidad. “También el gran error que tenemos en la legislación es que se obliga a conservar, pero no se dice cómo”.

Carlos Ramírez Castro señaló que sólo existe un perito restaurador de inmuebles en el Padrón de Contratistas del Ayuntamiento de Guadalajara y “tenemos 16 mil fincas que requieren ese tipo de atención”.

“Requerimos de una acción pública más fuerte, en el sentido de que se pueda invitar a la gente a presentar sus proyectos y se le pueda iniciar en el cómo conservar, rescatar y hacer más rentables para revalorizar la finca”, apuntó el director general de Patronato del Centro Histórico.  

Sujeto a presiones
“El patrimonio edificado no está sembrado en una nube, está asentado y forma parte del tejido urbano. Y está sujeto a todas las presiones de la dinámica urbana y a las jurisdicciones, regulaciones y normativas que aplican. La conservación del patrimonio edificado y urbano como la ciudad, están en constante dinámica. La conservación del patrimonio tiene que estar a la altura de lo que las metrópolis le solicitan”, explicó Ana Lucía González, ex directora de Patrimonio Artístico de la Secretaría de Cultura (SC) del Estado.

La arquitecta, especialista en conservación de bienes inmuebles, Mónica del Arenal señaló que en el Inventario de Patrimonio Urbano y Arquitectónico de la Zona Metropolitana de Guadalajara de la firma Albertina Proyectos Culturales, que encabeza, destacan casas en abandono como la finca histórica de la calle Reforma, entre Pedro Loza y Santa Mónica, una de las más antiguas que quedan en la ciudad.

“Hasta donde sé, la tiene en comodato el Ayuntamiento de Guadalajara desde hace como 10 años. Está apuntalada y con apeos en fachada. Es una pena porque es del siglo XVII y tiene (o tenía) pintura mural”, explicó Del Arenal.

Otros ejemplos del abandono son un conjunto regionalista, ubicado en la calle Frías 266, 274, 331 y 1000, entre Garibaldi y Reforma; y la finca de la calle Pino Suárez y Reforma.

El director del Patronato del Centro Histórico apuntó que las fincas que se pierden en el corazón de la ciudad se deben a un proceso ilegal. Es decir que “la gente las va tirando poco a poco, las abandona y deja que se caigan solas o a veces se hacen demoliciones irregulares donde sólo se deja la fachada, tenemos muchos casos. Esta pérdida patrimonial no se ha cuantificado porque el inventario no se actualiza desde 2006”.
A continuación se presentan tres ejemplos de fincas abandonadas, sin embargo diseñar un plan de trabajo para su restauración requiere de un análisis especializado.

Casa Castiello
La finca ubicada en Avenida Vallarta 1168, esquina Robles Gil, es de estilo ecléctico y es un ejemplo de la arquitectura de los primeros años del siglo XX. Desde hace tiempo luce abandonada, ahora tiene las ventas selladas con maderas para que no entre la luz, vidrios rotos, las puertas rayadas y varios graffitis en la fachada, así como un jardín frontal que se ha convertido en basurero.

La casa perteneció a la familia Castiello, pero desde hace 15 años fue vendida.

Para el arquitecto y perito en restauración del Centro INAH, Ignacio Gómez Arriola, existen infinidad de ejemplos de usos compatibles con “la esencia patrimonial como se puede constatar en la zona cercana a la Avenida Libertad, en la colonia Americana, en donde se han establecido sin afectar inmuebles, hoteles, hostales, restaurantes, fondas y cafés”.

“Existe una variedad importante de usos compatibles a inmuebles patrimoniales, que, sin ser agresivos con su estructura pueden propiciar su preservación. Por ejemplo el rubro de servicios de restaurante, hotelería a baja escala (hotel boutique), vivienda en esquema compartido, etc.”, expresó Ignacio Gómez Arriola.   

Casa Montes
La finca ubicada en Avenida Hidalgo 1290 está abandonada desde hace más de dos años. La Casa Montes es de estilo art nouveau y durante algún tiempo fue la sede del Centro de Educación Artística (Cedart) José Clemente Orozco.

Pero desde hace más de dos años, la casa ha sido dejada a su suerte y ahora cuelga un letrero con la palabra se vende. El graffiti y la basura ya invaden la casa, donde antes se formaba a los futuros artistas.

Ignacio Gómez Arriola explicó que el uso en inmuebles patrimoniales tiene que ser acorde con “su escala y con sus características originarias, permitiéndose algunas modificaciones menores que faciliten su actualización. No se puede plantear de ninguna manera, como parece ser la tendencia, sacrificar la mayoría de sus espacios originarios para imponer una densidad de utilización mayor a su capacidad, como por ejemplo lo sucedido en la Casa Gleason, en donde la finca original es minimizada para imponerle una torre de seis niveles (…) Ese tipo de soluciones son contrarias a la preservación de zonas de valor patrimonial y atentan de manera directa contra el perfil histórico de las ciudades patrimoniales. No son correctas”.

Casa de renta Harper de Garibi
La casa proyectada por Luis Barragán está ubicada en la calle de Rayón 121, casi Avenida Juárez.
El director de la Escuela y Conservación de Occidente (ECRO), Alejandro Canales, lamentó el abandono de una finca de un arquitecto tan reconocido como lo es Luis Barragán.   

El director general del Patronato del Centro Histórico destacó que las fincas deben ser rentables a través de un proyecto que deje recursos para conservarla y obtener ganancias. Expresó que esas fincas son las que integran la identidad de los ciudadanos y de Guadalajara.

Necesario involucrar a la banca
El director general del Patronato del Centro Histórico de Guadalajara, Carlos Ramírez Castro, explicó que es necesario que se involucre a la banca para que los propietarios de las fincas patrimoniales puedan obtener créditos para la conservación de los inmuebles, ya que estos trabajos son “muy costosos y especializados”.  

Aunque el Ayuntamiento tapatío destina recursos para este rubro, éstos son muy escasos porque “se generan a través del mecanismo que prevé la ley, la transferencia de derechos de desarrollo”.

De acuerdo con Ramírez Castro, en este apartado se han asignado aproximadamente 20 millones de pesos de 1990 a 2011.

“Nuestro Centro es uno muy intervenido porque ha faltado apoyo. Lo modificado y lo muy modificado es más de la mitad –de las fincas-. Ese es otro factor cuando la gente ve el ambiente urbano tan modificado, piensa que aunque tenga un bien patrimonial puede hacer lo mismo que ya se hizo en el pasado”, expresó el también arquitecto.

Soluciones
Informar a los propietarios que su finca es patrimonial.
Contar con planes de intervención para la conservación, es decir explicar cómo buscar usos compatibles con los inmuebles patrimoniales.
Incrementar los apoyos para la intervención de fincas por parte del Ayuntamiento tapatío.
Involucrar a la banca para generar esquemas de crédito.
Mejorar la legislación en la material de patrimonio.

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